Manchón: "Que el concejal de Cultura de Puertollano llame 'mamporrero' a un miembro de la Corporación es muy grave y no tiene precedente"

En alusión a la agria bronca que tuvo lugar el pasado jueves en la última sesión del año del Pleno
Jesús Manchón, concejal de IU en el Ayuntamiento de Puertollano
Jesús Manchón, concejal de IU en el Ayuntamiento de Puertollano

Jesús Manchón, concejal de IU en el Ayuntamiento de Puertollano, ha emitido este sábado un comunicado en el que indica que "el hecho de que el concejal de Cultura, Juan Sebastián López Berdonces, llame 'mamporrero' a otro miembro de la Corporación municipal es un hecho muy grave que no tiene precedente", en alusión a la agria bronca que tuvo lugar el pasado jueves en la última sesión del año del Pleno.

"Ejerzo libremente la función para la que la ciudadanía me eligió en las urnas, que es defender el interés general de mi ciudad y, a pesar del insulto o la amenaza, no cejaré en el empeño", ha recalcado Manchón, quien asegura que "escribir en caliente, con los hechos recientes, no es buen consejero. Por eso he dejado pasar un tiempo prudencial para afrontar con calma lo acontecido".

Comunicado completo

Escribir en caliente, con los hechos recientes, no es buen consejero. Por eso he dejado pasar un tiempo prudencial para afrontar con calma lo acontecido en el Pleno ordinario de diciembre.

Como concejal en la oposición debo velar por el cumplimiento escrupuloso de las actuaciones del equipo de Gobierno local, informarme de lo que considere importante y exigir responsabilidades políticas de ser preciso.

En la Comisión Informativa de Cultura del 20 de noviembre (última hasta la fecha), a preguntas formuladas por el Grupo Municipal Socialista, el concejal delegado, Juan Sebastián López Berdonces, afirmó que había aplicado un descuento al alumnado del Conservatorio Profesional de Música ‘Pablo Sorozábal’ para el espectáculo ‘Desconcerto’ celebrado en el Auditorio Municipal, y que él mismo había recaudado dinero en el propio centro.

Mi obligación es esclarecer el motivo de una bonificación arbitraria y de la que no hay constancia de acuerdo o convenio alguno con el Conservatorio, lo que supone una evidente irregularidad, como es que el propio concejal recaude dinero público sin control alguno y sin que esté autorizado para ello.

Es por eso que formulo las preguntas que estimo necesarias en el Pleno de noviembre esperando la contestación un mes después.

En su respuesta el pasado jueves, López Berdonces no demostró si existe o no acuerdo con el Conservatorio para hacer ese descuento y pretendió justificar la decisión tomada porque, textualmente, “a dos días no había prácticamente taquilla y era una lástima que la gente no disfrutara este espectáculo” y en que “hay una línea de colaboración con el Conservatorio y se le ofrece tener un descuento en las entradas”. Pero nada de ello fue capaz de acreditar.

El equipo de Gobierno local puede hacer las bonificaciones, acuerdos o lo que se le ocurra con el colectivo que considere conveniente, naturalmente dentro de la ley y de las ordenanzas fiscales, y en este caso parece que no ha sido así. Ante la falta de acreditación legal de la actuación, el concejal, en el Pleno, dijo que “lo había pagado de su bolsillo” (que también está por acreditar). Muy loable, pero al ser un acto cultural/público está sometido al debido control por parte de la oposición. Que se ejercite el control de los actos del concejal de Cultura no debería molestar tanto a este equipo de Gobierno.

Hasta aquí el debate en el Pleno municipal, de momento, porque he registrado en sede electrónica que se aporte más documentación para esclarecer estos hechos y continúo a la espera de que se convoque nuevamente la comisión informativa para seguir haciendo todas las preguntas que crea precisas.

Lo que ocurrió después en el Salón de Plenos resulta bochornoso y vergonzoso. En ocho años como concejal, he asistido a muchos debates, varios de ellos broncos por los asuntos a tratar, pero jamás se recurrió al insulto porque denota falta de recursos por parte de quien lo ejerce, además de un nulo decoro por la institución a la que representamos. La educación debe estar presente en todos los ámbitos de la sociedad y, por encima de todo, en los representantes de la ciudadanía.

Que el concejal de cultura y portavoz del PP llame “mamporrero” a otro miembro de la Corporación municipal, es un hecho muy grave que no tiene precedente.

Ante el descalificativo quedan dos alternativas; levantarme y abandonar el Pleno o expresar mi indignación, sabiendo perfectamente dónde estoy y qué represento. Pretender equiparar a quien lanza un improperio con quien lo recibe justificándolo como un rifirrafe, es una actitud cobarde que no se puede permitir ni tolerar y aquí el presidente del Pleno, el alcalde, no tuvo la capacidad para reprobar la actitud de su concejal, limitándose a amenazarme con expulsarme de la sala por no tener el uso de la palabra y por haberles faltado el respeto, ¡yo a ellos!.

No me sumo a ningún carro de detractores de nadie, como dijo López Berdonces. Ejerzo libremente la función para la que la ciudadanía me eligió en las urnas, que es defender el interés general de mi ciudad y, a pesar del insulto o la amenaza, no cejaré en el empeño.

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