El susto de este domingo con un grave incendio en las inmediaciones de Cabezarrubias del Puerto no es un hecho aislado, sino un severo recordatorio. Cuando a las 13:20 horas una columna de humo en el horizonte más cercano hizo que saltaran las alarmas al ver que avanzaba decidida hacia el casco urbano y obligaba a cortar la carretera CR-5021, empezamos a temer por el peligro que todo ello conllevaba.
Rápida y eficaz intervención
Afortunadamente, la rápida y eficaz intervención de los profesionales del Plan INFOCAM —que desplegó a más de 60 efectivos y una decena de medios terrestres y aéreos— logró domar las llamas en apenas unas horas, estabilizando el perímetro y rebajando el Nivel 1 de emergencia antes de que la tarde cayera para extinguirlo definitivamente a las 18:20 horas. Sin embargo, más allá de la lógica felicitación a los retenes y bomberos forestales que se han batido el cobre bajo el sol de julio, el suceso de hoy nos obliga a una profunda reflexión periodística y social.
La fragilidad del medio rural
Cabezarrubias, encajada en un entorno de un valor ecológico incalculable a las puertas del Valle de Alcudia, ha mirado de cerca y con miedo el peligro. Las llamas impresionaba mientras han devorado pastos, han cercado fincas agrícolas y han amenazado explotaciones ganaderas que representan el sustento de muchas familias, de hecho en uno de los vídeos de Imas Información podemos ver a una oveja y sus dos corderos con marcas de quemaduras en la piel. Por eso, no estoy hablando solo de hectáreas de terreno quemado; quiero llamar la atención sobre la fragilidad de nuestro medio rural, expuesto año tras año a las consecuencias de las altas temperaturas y, con demasiada frecuencia, a la imprudencia o la falta de mantenimiento adecuado en los perímetros municipales. Hay que tener muy en cuenta que el verdadero éxito contra el fuego no se mide en la velocidad de extinción, sino en la capacidad de evitar que la chispa prenda o como se dice habitualmente adelantarse y apagar los incendios en invierno.
Nivel 1 por el humo
La activación del Nivel 1 de alerta porque el humo podía afectar a la población debe servir como un punto de inflexión para las administraciones locales y regionales. La limpieza de cunetas, el control exhaustivo del estado de las parcelas privadas colindantes con el monte y la concienciación ciudadana no pueden ser tareas de última hora. Cuando el termómetro aprieta, el monte no perdona el más mínimo despiste. Afortunadamente ahora la comarca respira aliviada porque los medios funcionaron y el viento no jugó en contra. El retén que esta noche se queda refrescando el suelo en Cabezarrubias cuida de las cenizas de un desastre que pudo ser mayor. Tomemos nota de este aviso de verano: proteger nuestro patrimonio natural y la seguridad de nuestros pueblos es una responsabilidad que nos atañe a todos, no sólo en verano sino especialmente todos los días del año.
Videos: Imas Información
Fotos: Imas Información y Plan Infocam