La reciente XVII Feria de Marzo 'La Cuerda' de Almodóvar del Campo contó en la tarde del pasado viernes, día 20, con la especial visita de usuarias y usuarios del Programa de Personas Mayores que desarrolla la asamblea local de Cruz Roja, con el objetivo de compartir el ambiente festivo y hacer partícipes a visitantes de una parte del trabajo que realizan durante el año.
En el recorrido que hicieron por el recinto ferial, participantes y voluntariado de la entidad tuvieron la oportunidad de disfrutar de las distintas casetas y exposiciones, empapándose del espíritu de una feria actual que rememora la tradicional cuerda de ganado que, fundamentalmente hasta mediados del pasado siglo, se celebraba con verdadero carácter comercial en este punto de la comarca.
Mercedes Lara, coordinadora de esta iniciativa en la localidad ciudadrealeña, destaca la importancia de este tipo de actividades al aire libre, pues “son fundamentales para nuestros y nuestras mayores, al permitirles disfrutar de eventos tradicionales como en este caso la Feria ‘La Cuerda’ y mantener el contacto con sus paisanos y paisanas”.
Uno de los momentos más significativos de la tarde fue cuando las y los mayores del taller de memoria, uno de los que se desarrollan dentro del programa financiado con el IRPF autonómico, quisieron mostrar a los visitantes que también se dieron cita en el Recinto Ferial el trabajo de su nuevo proyecto monográfico sobre las tradiciones locales, que en este caso ha girado en torno a la matanza tradicional.
Por este motivo, durante el presente trimestre han trabajado en la elaboración de un cuadernllo sencillo que ha contado con la implicación de casi medio centenar de participantes, en su mayoría usuarios y usuarias del programa, junto al voluntariado que desarrolla esta y otras actividades, para recoger cómo las antiguas matanzas del cerdo eran una costumbre muy arraigada que hoy apenas se hace ya.
“Nuestros usuarios y usuarias de edad vivieron muy en primera persona, desde la infancia, una costumbre casi ancestral, que se siguió haciendo hasta hace algunos años y que implicaba a la familia al completo, vecinos y amistades allegadas, una tradición festiva muy celebrada”, comenta Lara, quien recalca “la alegría” de estas personas al recordar para el librito todo lo que movía la matanza.
Así, en sus páginas se relata cómo los guarros eran alimentados durante el año, sobre todo con mondas de patata o "amasao", una pasta de salvado y cabezuela que constituía el alimento principal que se les ofrecía, además de cáscaras de melones y sandías y otros desperdicios de las huertas, para rematar en otoño con bellotas.
Asimismo, este tratado costumbrista da cuenta de todos los preparativos propios para el sacrificio de los animales, recordando los utensilios, lumbres y útiles para el manejo de las carnes, así como las especias y otros ingredientes necesarios para los embutidos, o las sales para los jamones y se ha completado con refranes muy castizos, todos relacionados con esta actividad.
La tarde culminó con una agradable convivencia en torno a chocolate con churros, donde estas personas de edad, el voluntariado de la asamblea local y los familiares que quisieron acompañarles compartieron otro rato de animada conversación, poniendo así broche a una jornada de “envejecimiento activo que forma parte de nuestra labor para contrarrestar la soledad no deseada”, apostilla Mercedes Lara.