A la palmera del Paseo de Puertollano, que tanta zozobra creó al plantarla

Fotografía de Eduardo Martínez
Un brillante poema de Casimiro Sánchez Calderón, exalcalde de Puertollano y presidente de honor del Partido Ibérico Íber

La palmera del Paseo,

de San Gregorio llamado,

ha pasado a mejor vida

por hacha de funcionario.

Un vecino la donó

al excelso Ayuntamiento,

y un concejal la mimó

y la hizo monumento.

Costó sudores sembrarla,

y mucho miedo al cemento,

porque el hoyo amenazaba

dejar al pueblo sediento

del agua más valorada.

Pero Sabas, concejal,

aceptó tamaño reto

y se empeñó en colocarla

para mayor lucimiento

del paseo más hermoso

que conocieron los tiempos.