Blas González
Opinión

No me agredas, déjame curarte

Hay heridas que no se ven en radiografías ni se palpan con un fonendoscopio. Son las que dejan las palabras hirientes, los gestos amenazantes o los golpes que nunca deberían llegar. En Castilla-La Mancha, como en toda España, la violencia contra los médicos crece como una sombra que se alarga…