Los edificios que un día contuvieron varias viviendas familiares y algunos establecimientos como el Bar 'Mohatar' o 'Electrónica Puertollano' tienen los días contados en una cuenta atrás que se ha ido retrasando hasta la actualidad. En la plaza de La Constitución esquina a calle la Tercia su figura, majestuosa en otros tiempos y hoy en franco declive, amenazaba a todas las personas que deambulasen por este lugar con una más que simbólica imagen de derrumbe inminente. Ahora por fin, estas edificaciones del pasado de las que muy pocas nos quedan en la ciudad, están al borde de una demolición deseada por todos, empezando por sus propietarios, antes de que lleguemos a sufrir un incontrolado y terrible derrumbe que podría afectarnos a cualquiera de todos nosotros.
Historia de la demolición
Pero echar abajo estos edificios no ha sido tarea fácil para sus propietarios, sino más bien algo muy engorroso que se ha ido alargando en el tiempo.
Después de muchas pesquisas y más burocracia hubo que esperar meses a que una empresa contratada por la compañía eléctrica de esta zona desmontase todo el cableado de las fachadas para poder comenzar la demolición. Y aún así aún hubo que superar otra fase. Había uralita en la construcción por lo que tuvo que intervenir una empresa especializada y autorizada para su retirada y posterior reciclaje. La tercera fase de este "macroproyecto", sobreentiéndase la ironía con la palabra entrecomillada, era retirar las tejas y preparar el terreno para la llegada de las grúas, palas o excavadoras que durante los primeros días de la próxima semana no dejarán piedra sobre piedra en este lugar. De tal manera que en la recta final de la semana, si no hay retrasos ni surge nada nuevo porque cualquiera lo sabe, se procederá al cerramiento de lo que ya será un solar más del centro más que histórico de la ciudad.
Se vende solar
Ahora, para sus propietarios, solo falta vender este solar al mejor postor, que podría ser el ayuntamiento. Ya que, dado que linda con otro inmueble que ahora utiliza Protección Civil como cochera, o su proximidad con el edificio consistorial, podría tener alguna utilidad para ellos. Pero esa será otra guerra porque lo importante, ahora, es que perdemos un edificio con mucha relevancia en el pasado y con historia en el presente pero ganamos en seguridad. Y ya, que tenga mayor o menor utilidad pública o privada y que haya muchos o pocos interesados en su adquisición, o mayor o menor valoración económica del mismo, son temas que nos van a venir dados con el paso del tiempo.