La Fiscalía de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Ciudad Real ha pedido cinco años y medio de prisión para un hombre por agredir sexualmente de forma continuada en Puertollano a la hija y a la nieta de su pareja, ambas menores de edad. Asimismo, el fiscal reclama quince años de libertad vigilada para el acusado así como el pago de una indemnización de 3.000 y de 9.000 euros para las víctimas. El juicio tendrá lugar el próximo lunes 29 de junio a las diez de la mañana.
Todo comenzó el verano de 2024, fecha en la que el acusado vivía con la que por entonces era su pareja y con la hija de esta, que tenía catorce años. Asimismo, la nieta, de unos trece años, convivía con ellos casi todos los fines de semana. Según el fiscal, ambas tenían con el acusado una relación muy cercana y familiar hasta el punto de que una le llamaba 'papa' y la otra 'abuelo', de tal forma que él "abusó de su superioridad por ser pareja de la madre y abuela de las menores, facilitada por la convivencia con ellas":
Así, de forma reiterada y aprovechando la cercanía con las niñas, el acusado comenzó a dirigirle a la hija de su pareja expresiones como 'qué buenorra te estás poniendo, qué tetorras tienes, qué culazo', llegando incluso a masajearle el vientre mientras dormía en la cama del matrimonio, con el botón del pantalón desabrochado, siendo sorprendido por la madre de la niña, quien le llamó la atención por ello, a lo que el acusado respondió 'vaya piel suave que tiene la niña'. También en esas fechas comenzó a pedirle a la niña que le diese masajes en la espalda con un lubricante de sabor a fresa, alegando que le dolía, mientras que en otra ocasión en la misma cama le metió la mano por debajo de la camiseta para acariciarle los pechos mientras la niña, bloqueada, se hacía la dormida. Ya en enero de 2025, comenzó a tocarle los genitales por encima de las mallas que llevaba hasta que la niña despertó y salió corriendo asustada, contándole a su madre lo sucedido.
Mientras tanto, el acusado empezó a tener el mismo ánimo libidinoso con la otra menor, nieta de su pareja, diciéndole cosas como 'estás echando culo chocho, eres muy guapa pero te falta tener más cuerpo, ya estás echando tetillas'. Asimismo, también le pedía que le hiciesa masajes y en una ocasión le abrazó en la cama y también le tocó los pechos por debajo de la camiseta hasta que la niña salió corriendo de la habitación bloqueada y muy condundida, sin contar nada a nadie hasta pasados unos días, cuando su madre le narró lo que denunciaba la otra menor.
Como consecuencia, esta niña sufrió un trastorno de estrés postraumático diagnosticado, mientras que la otra menor refirió daños psicológicos y morales que no han sido valorados.