El fútbol sala no entiende de justicia, sino de pegada. El IPC Servicios/Ciudad de Puertollano cayó derrotado este fin de semana ante el Piedrabuena F.S. en un encuentro marcado por dos mitades radicalmente distintas. Los azules, que fueron de menos a más, terminaron pagando caro su flojo inicio y la falta de acierto en los momentos clave del segundo tiempo.
El equipo minero saltó a la pista con menos intensidad de la habitual, algo que el Piedrabuena no tardó en castigar. En el minuto 10, los visitantes se adelantaban en el marcador, enfriando los ánimos en la grada local. Durante los primeros 20 minutos, al Ciudad de Puertollano le costó encontrar fluidez en la circulación y generar peligro real, marchándose al descanso con la necesidad de un cambio radical.
Tras el paso por vestuarios, la cara del equipo fue otra. El IPC Servicios salió con otra actitud, desplegando un juego mucho más ofensivo y cambiando por completo la dinámica del choque. Sin embargo, en el mejor momento local, el Piedrabuena asestó un golpe de eficacia en el minuto 27 marcando el 0-2.
La respuesta minera fue inmediata y en el minuto 28: Javi Gómez recortaba distancias marcando el 1-2.
En el minuto 30, un nuevo zarpazo visitante ponía el 1-3, pero el IPC Servicios/Ciudad de Puertollano no bajó los brazos. En el minuto 36: Joel firmaba el 2-3 tras una gran jugada colectiva, poniendo el partido al rojo vivo.
Los últimos minutos fueron un monólogo azul. Los mineros encerraron al Piedrabuena en su área, obligando al portero visitante a emplearse a fondo. El empate se mascaba en el ambiente, pero con el equipo volcado al ataque, el Piedrabuena aprovechó una contra en el minuto 40 para poner el 2-4 definitivo.
Pese a la derrota, el IPC Servicios/Ciudad de Puertollano demostró que tiene capacidad de reacción y un juego ofensivo envidiable cuando logra conectar con su identidad. Toca aprender de la primera mitad para que los tres puntos no vuelvan a volar de Puertollano.