El IPC Servicios-Ciudad de Puertollano FS ha ganado con autoridad al Daimiel B. Los mineros supieron sufrir tras encajar en el primer suspiro y acabaron pasando por encima de su rival con un fútbol sala total. El fútbol sala es un deporte de rachas y emociones, y el IPC Servicios Ciudad de Puertollano F.S. supo gestionar ambas a la perfección. En un encuentro que comenzó con un jarro de agua fría, el equipo minero acabó dando una lección de superioridad, juego colectivo y, sobre todo, actitud para llevarse los tres puntos con un rotundo 5-1 ante el Daimiel B.
El cronómetro apenas había completado su primera vuelta cuando el Daimiel B sorprendió a la zaga local anotando el 0-1 en el minuto 1. Sin embargo, lo que pudo ser un problema se convirtió en el combustible para los azules. La presión alta y la rápida circulación de balón empezaron a dar sus frutos de inmediato.
La respuesta fue fulgurante. Joel se convirtió en la pesadilla de la defensa daimieleña, encontrando portería por partida doble en el inicio del choque: En el minuto 5 empataba tras una gran combinación en transición 1-1 y en el minuto 8 volvía a golpear para poner al Ciudad de Puertollano por delante 2-1.
Con el marcador a favor, emergió la figura del capitán, Ponce, lideró al equipo con una entrega absoluta, robando balones y organizando el juego. Su gran actuación se vio recompensada en el minuto 21, cuando firmó el 3-1 que empezaba a decantar la balanza de forma definitiva.
El IPC Servicios no bajó el ritmo, demostrando una superioridad física y táctica evidente. La rotación funcionaba y el peligro era constante en el área visitante. Panucci puso el 4-1 en el minuto 31, dejando el partido visto para sentencia, y Sergio Sánchez cerró la cuenta en el 39 con el 5-1 final, justo antes de que sonara la bocina.
Más allá de la puntería, lo que destacó en el Antonio Rivilla fue la actitud minera. El equipo no se descompuso con el gol en contra y jugó un partido "muy completo", asfixiando al rival y demostrando que son un bloque sólido y comprometido.