Hay hombres que pintan el mundo y hombres que, con su pintura, consiguen hacerlo más hondo, más habitable y más verdadero. Manuel Prior (Puertollano, 1933) pertenece a ese selecto grupo de elegidos. Desde aquellos días de juventud en los que trabajaba como delineante en las minas de nuestra tierra, Manuel ya resguardaba en su interior un fuego creativo incontrolable. Autodidacta, valiente y genial, cambió los mapas mineros por el lienzo, marchándose a Madrid en 1954 para acabar codeándose con los más grandes de su generación y fundar el mítico Grupo Castilla 63.
Casi un siglo de arte
A lo largo de una trayectoria colosal que abraza casi un siglo de vida y más de 90 años de experiencias, Manuel ha construido un patrimonio artístico riquísimo y universal. Sus cuadros son un patrimonio vivo de Castilla-La Mancha: desde aquel icónico cuadro de "El Minero" o su vibrante visión de la "Fuente Agria", hasta sus majestuosas exposiciones antológicas en el Museo de Santa Cruz de Toledo y en su querida ciudad natal. Su expresionismo visceral, tierno, enérgico y colmado de luz ha sabido capturar el dolor y la sonrisa de la tragicomedia humana como nadie.
El lienzo más difícil: la batalla de la convalecencia
Hoy, el destino le obliga a lidiar con un lienzo complejo. Su cuerpo se resiente tras el embate del ictus, paralizando su lado izquierdo. Sin embargo, quienes conocemos la fuerza titánica de Manuel sabemos que sus trazos más importantes no se dibujaban solo con las manos, sino con el intelecto y el alma. Su cabeza sigue siendo un faro de lucidez. Sigue pensando en arte, sigue albergando esa mirada curiosa que va más allá de las apariencias y sigue cobijado por el cuidado incondicional de su familia, con su hija Marga a la cabeza.
El mejor embajador de Puertollano
Manuel ha sido un embajador excepcional de Puertollano, un hombre que nos ha hecho sentir profundamente orgullosos de nuestro arraigo y nuestra cultura. Y en este momento de quietud forzosa, nos toca a los demás devolverle una milésima parte del color que él nos regaló.
Mi carta desde el corazón
Querido Manuel: la parte izquierda de tu cuerpo puede estar descansando, pero tu genio sigue intacto, volando alto y libre. Tu obra ya es eterna, y tu fortaleza actual solo demuestra la pasta noble de la que estás hecho. Recupérate pronto, maestro. Nos haces falta con tu sabiduría y tu eterna sonrisa.
Con todo el cariño del mundo, el respeto más profundo y una devoción inquebrantable,
Tu amigo y admirador,
Julián Gómez.