El equipo de Gobierno de Puertollano confía en que la protección de la Fuente Agria "supondrá un espaldarazo turístico"

"Se podría hacer extensiva a la parroquia de la Virgen de Gracia y la Ermita de la Soledad", señala el concejal de Cultura, Juan Sebastián López Berdonces
Fuente Agria
Fuente Agria

La Fuente Agria de Puertollano y el antiguo balneario de la Casa Baños ya son monumentos protegidos tras la declaración por el Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha como Bien de Interés Cultural (BIC), la máxima figura de reconocimiento y protección.

El concejal de Cultura, Juan Sebastián López Berdonces, afirma que esta declaración supone hacer justicia y reconocer por méritos propios la trayectoria de estos dos emblemas históricos y arquitectónicos. La protección que se dota a este emblema de Puertollano y a los edificios aledaños como la Casa de Baños, según López Berdonces, supondrá dar un valor turístico al propio monumento y que se podría hace extensiva a la parroquia de la Virgen de Gracia y la Ermita de la Soledad.

"Un agua esencial para que la refinería se instalara en Puertollano"

Desde su nacimiento en el siglo XIV hasta nuestros días, dijo López Berdonces, esta fuente ha sido un centro de reunión de todos los puertollanenses y visitantes y ha tenido una importancia enorme para la ciudad a nivel histórico y cultural. Además, gracias a ella grandes figuras como el General Narváez o Juan Antonio Suanzes hicieron posible que Puertollano tuviera una relevancia nacional.

El concejal de cultura puso en valor que esta agua contribuyó a que un ministro descubriera Puertollano y diseñara un proyecto para que la refinería de la Empresa Nacional Calvo Sotelo acabara en el centro de la península.

Agua volcánica

La Fuente Agria es uno de manantiales de la comarca volcánica del Campo de Calatrava de naturaleza carbónica con burbujas de CO2, que les da aspecto de “agua hirviendo” cuya génesis se relaciona con el extinto vulcanismo de la zona y que muestran un claro rasgo termal. Las primeras noticias que hacen referencia al manantial de agua agria de Puertollano se recogen en documentos del siglo XIV.

Para facilitar el consumo de la conocida agua agria se construyó un quiosco metálico de planta octogonal proyectado en el año 1892 para proteger la fuente de las inclemencias del tiempo. No obstante, unos pocos años después, en 1905, se realizan nuevas obras de remodelación y la fuente adquiere el aspecto con el que hoy la contemplamos, cubriendo los caños con un quiosco de hierro, pero de mayores dimensiones.