El baloncesto volvió a demostrar que es mucho más que un marcador en el encuentro disputado entre los veteranos del baloncesto puertollanense y los veteranos de Pozoblanco (Córdoba), en un partido que hizo las delicias del público asistente.
Con un ambiente inmejorable desde el salto inicial, ambos equipos ofrecieron un auténtico espectáculo sobre la cancha, recordando a todos los presentes que el talento y la pasión por este deporte no entienden de edades. El marcador final reflejó un justo empate a 76 puntos, y en una decisión conjunta que habla por sí sola del espíritu del encuentro, no se disputó prórroga.
Más allá del resultado, que quedó en un segundo plano, el partido dejó numerosas jugadas de gran calidad, acciones llenas de clase y momentos que arrancaron los aplausos de una grada entregada. Los aficionados pudieron disfrutar de viejas glorias del baloncesto, jugadores que en su día lo dieron todo por sus equipos y que siguen demostrando su amor por este deporte.
Pero si algo marcó la jornada fue, sin duda, la convivencia y el excelente ambiente entre ambos conjuntos. La deportividad, el respeto y la camaradería fueron protagonistas dentro y fuera de la pista, en una jornada donde reinó el compañerismo y la ilusión por seguir compartiendo baloncesto.
Al término del encuentro, ambos equipos en el aperitivo, jugadores y asistentes coincidían en una misma sensación: así da gusto jugar y vivir el baloncesto. Un partido para el recuerdo que refuerza los lazos entre ambas localidades y pone en valor el verdadero espíritu del deporte.