El 19 de junio de 1911, el diario 'El Pueblo Manchego', en su edición vespertina relataba con detalle el juicio por homicidio seguido contra un vecino de Puertollano. Se trataba de Mariano de la Concepción León Holgado, acusado de haber disparado mortalmente a Rafael Gascón un año antes. Aquella noticia, que hoy parece sacada de una novela costumbrista, refleja la dureza de la vida y los conflictos personales en la Mancha de principios del siglo pasado.
El suceso
Los hechos ocurrieron en la medianoche del 18 al 19 de abril de 1910. Rafael Gascón caminaba por la calle San Gregorio junto a su amigo Marcos Rodríguez cuando, desde una esquina, surgió Mariano de la Concepción León. Tras un breve intercambio de palabras, Mariano levantó la carabina que llevaba y disparó. La herida resultó fatal: Gascón falleció pocos días después.
El juicio en Almodóvar del Campo
Un año más tarde, el 19 de junio de 1911, a las once de la mañana, se abrió en la Audiencia de Almodóvar del Campo la vista oral del proceso contra Mariano. Desde el inicio, los testimonios parecieron favorecer al acusado y ser desfavorables al fallecido. El abogado defensor, señor Acosta, renunció a varias declaraciones que tenía preparadas, lo que llevó a suspender la sesión hasta la tarde.
A las tres se reanudó el juicio. El fiscal, señor Barberá, expuso un informe sólido en el que argumentaba que el acusado había matado sin haber sido agredido ni provocado, aunque retiró la agravante de nocturnidad, y solicitó una sentencia condenatoria.
Por su parte, el defensor pidió la absolución de su cliente. Alegó que Mariano había sido víctima de acoso por parte de Rafael Gascón, al punto de haberlo denunciado ante la autoridad. “No se juzga aquí a un criminal —afirmó—, sino a un hombre honrado que se vio obligado a defender su vida.”
El letrado presentó además un manifiesto firmado por 1.500 vecinos de Puertollano que avalaban los buenos antecedentes del acusado. Sostuvo que Mariano, que por aquel entonces contaba con 51 años, actuó en defensa propia: al dar el alto en el ejercicio de sus funciones como Empleado de Consumos (1) —motivo por el que portaba la carabina—, Gascón habría respondido esgrimiendo un revólver.
El defensor concluyó su alegato apelando a la conciencia del jurado.
El veredicto y la libertad
Tras una breve deliberación, el jurado emitió un veredicto de inculpabilidad, aceptando los argumentos de la defensa. El presidente del tribunal, señor Del Águila, dio por concluida la vista, y Mariano de la Concepción León fue puesto en libertad.
Epílogo
La prensa de la época también recogía un detalle que no pasó inadvertido: Mariano y Rafael no eran simples conocidos, sino parientes. Ambos procedían de Ballesteros de Calatrava, y el móvil del crimen, según se dijo entonces, podría haber estado motivado por antiguas rencillas familiares.
Más de un siglo después, este suceso, rescatado de las páginas amarillentas de El Pueblo Manchego, nos recuerda que la historia local está llena de dramas humanos, pasiones y conflictos que, aun lejanos en el tiempo, siguen hablando de la condición humana con una sorprendente actualidad.