Iván Góngora Manso publicó en el año 2002 un completísimo estudio sobre el Monumento a la Minería en el que analizaba profundamente todo lo relacionado con la realización de esta obra, sus orígenes y por supuesto su autor, Pepe Noja, entre otros muchos aspectos que yo recupero hoy aquí.
Lo primero que hizo Iván Góngora fue buscar la escasa bibliografía que hubiese al respecto, entre la que estaba el libro Historia de la Minería en Puertollano publicado por Luis Fernando Ramírez del que supo tras un viaje inicial a Puertollano donde realizó también las primeras consultas los vecinos de la localidad.
A principios de noviembre del 2001 hizo un nuevo viaje a Puertollano para entrevistarse con Luis Femando Ramírez al ser también Director del Archivo Municipal y le prestó su ayuda en la búsqueda de documentación en la Casa de la Cultura, donde localizó toda la prensa escrita referida el Minero entre los años 1981 a 1983 y también en el acceso al Archivo Municipal para localizar la documentación oficial de la puesta en marcha del proyecto, así como del desarrollo del mismo y actas del Ayuntamiento, a parte de una larga lista de recibos y de modo casual, copias de algunos bocetos del Monumento al Minero que acompañan a esta publicación en Facebook.
Con todas las fuentes encontradas hasta el momento se pudo plantear un esquema final del trabajo y lo siguiente sería recabar las opiniones de las partes implicadas. Iván Góngora hizo un nuevo viaje a Puertollano en los primeros días de enero del 2002; buscó en la Casa de Cultura algunos otros referentes sobre la minería y después visitó el Museo Municipal, donde mantuvo una entrevista con su director, Raúl Menasalvas, que le facilitó en esta ocasión una fuente artística. Se trataba de una obra de Manuel Prior Bueno, en ese momento embalada. Una más de esas posibles fuentes que pudo utilizar Noja para la iconografía del Monumento al Minero. Finalmente, Raul Menasalvas, ayudó a localizar al autor. A continuación visitó el Ayuntamiento pero el fallecimiento de Ramón Fernández Espinosa impidió su opinión directa como persona que tuvo mucho que ver con el monumento.
También visitó una residencia de la Tercera Edad, el Hogar del Pensionista, y allí, se entrevistó con algunos de ellos buscando contrastar puntos de vista. Los mineros nos mostraron su propia forma de ver las cosas y de cotejar el mundo, además de dar su impresión sobre el Monumento. Finalmente localizó al autor del Monumento al Minero, que se encontraba en Madrid y se prestó sin mayor problema a dar una entrevista que se realizó el día 14 de enero de 2002.
Los orígenes del Monumento
La idea de hacer un homenaje de este tipo surge el día 15 de diciembre de 1982, en una campaña radiofónica, que tenía como objetivo recaudar fondos para salvar la degradada situación económica de la empresa Calvo Sotelo. Inspirándose en esta misma campaña, se le ocurrió al entonces Concejal de Cultura, Eduardo de la Orden González Pozo, la idea de recoger fondos también, para levantar un emblema a la minería.
Desde ese momento y bajo el apoyo de la recién nacida Radio Popular, y especialmente de su entonces director Santos José Alonso García, se instauró un día de emisión con el fin de recaudar dinero para esta campaña. A partir de ahí se fue ampliando el plan de acción. Por un lado continuaron las emisiones radiofónicas, con Julián Gómez como realizador y técnico de sonido y bajo la dirección de Santos Alonso, a la que se fueron uniendo diferentes personalidades entre las que también estaba el cantante Víctor Manuel quien por sus vínculos con la minería se prestó a venir a Puertollano para, únicamente, participar en uno de esos programas de radio. Lógicamente también estuvieron desde autoridades del ayuntamiento, a personas relacionadas con otras muchas empresas o colectivos. Sin olvidar tampoco a los mismos vecinos de Puertollano. En general, todos teníamos en común el mismo objetivo, la creación del Monumento.
Así, por otro lado se formó una comisión organizadora para desarrollar los diferentes esfuerzos conjuntos. En tomo a enero de 1982 se constituía la Comisión Pro-Monumento al Minero, encargada de llevar a cabo todo lo relacionado con levantar la obra. Dos de sus principales labores fueron organizar las recaudaciones y contactar con el artista, Pepe Noja.
El día 7 de enero de 1982 Ramón Fernández Espinosa, alcalde de Puertollano, llamó al que sería autor del Monumento al Minero, Pepe Noja, quien se encontraba por aquel entonces realizando el monumento a la Paz de Nueva York, así como el de la Constitución en Vitoria. Lo primero que hizo tras recibir el encargo fue tomar contacto con Puertollano, las costumbres, la gente, el arraigo minero, etc. De hecho tardó un tiempo antes de aceptar aquel proyecto, y hasta que no le gustó la idea no lo hizo. Cuando finalmente le gustó la idea y accedió a colaborar, renunció a cobrar debido al magnífico alegato que se estaba haciendo en ese homenaje. Pero desde el primer punto de encuentro hasta que se elaboraron los primeros bocetos pasaron varios meses en los que se fueron gestando las distintas ideas de cómo debía ser el monumento.
De la placa al monumento y del mármol al bronce
En origen se tenía la idea de establecer una placa de mármol negro situada en una plaza del centro urbano". Hubo seguidamente un interés por poner esta misma placa en un lugar todavía más significativo: sobre una torreta de pozo. El Pozo Norte, era un importante elemento y con mucho significado para los trabajadores, además tenía su propio valor artístico.
Pero la idea de la placa cayó en cuanto que el artista tomó el proyecto. Parece ser que Noja no quería prestar otro tipo de homenaje a los mineros que no fuera dirigido hacia la persona, y ¿qué mejor que hacerlo con una figura humana? Por eso se pensó en una estatua de un minero, la cual iría en lo alto de la torreta del Pozo Norte.
No pasó demasiado tiempo cuando de nuevo y como ocurriera con la idea de la placa, Pepe Noja desestimaría el uso de la torreta, así como también el hecho de ubicar la obra en el paseo principal de la ciudad, el Paseo de San Gregorio. Porque, en primer lugar, la altura de 27 metros que tenía la torreta hacía difícil percibir nada situado encima. Tras quitarla del propio proyecto se pudo ampliar la altura del propio monumento que rondaría ahora los 10 metros". En segundo lugar, establecerla en el Paseo de San Gregorio, era algo que tampoco gustaba al escultor porque pensaba que se perdería visión de la obra. Hay que tener en cuenta que la anchura de esta calle, dista mucho de las grandes avenidas de ciudades como Madrid o Barcelona, donde de hecho, sí que se colocan grandes monumentos, no se pierden perspectivas. Pero, en un lugar como el Paseo de San Gregorio de Puertollano, la obra, tal como se aprecia actualmente, hubiera perdido varios puntos de vista. Por último, y para fijar las características que iba a llevar finalmente la escultura, se estableció, también por decisión del artista", usar bronce en vez de mármol. Otra decisión lógica dentro de la escultura, ya que el mármol no serviría en ningún caso para esculturas de gran tamaño como esta. Por otra parte se necesitaba de un material duradero y capaz de resaltar las formas lo suficiente.
De un modo casual según contó el propio autor, en una entrevista realizada por el autor de este estudio, se dio con el lugar que actualmente emplaza el Monumento al Minero, nos referimos al Cerro de Santa Ana. Este fue también uno de los primeros problemas, ya que el cerro era un terreno particular y donde, no obstante, acabó instalado el monumento.
Los primeros bocetos
Pasaría aún todo el verano hasta que comenzaran a aparecer los primeros bocetos, y con ellos, las primeras polémicas. De hecho la primera imagen que llegó fue el boceto de la cabeza. En ella, el artista buscaba establecer un minero que fuera característico y simbólico de todo aquello que se quería expresar. Debía ser por tanto, la imagen de un hombre maduro, que hubiese sufrido el desgaste que produce la mina en la tez de un hombre. Curiosamente y ante todo pronóstico, Noja presentó la figura de un hombre con barba, un elemento que no era propio en los mineros. El mismo autor ha reconocido posteriormente que fue un error. En la entrevista realizada con él dijo: "vi tan sólo un caso entre cada mil"".
Algunos pensaron, que Noja intentó hacer un autorretrato en él afirma: "en aquella época la barba estaba de moda y además era un símbolo de autoridad y firmeza. Los siguientes bocetos reflejaban ya un aspecto muy próximo al que tuvo finalmente el Monumento al Minero. Una estatua de bloques, según designa el propio autor, correspondiendo al estilo escultórico que practicaba en aquel momento y que heredó de Pablo Serrano. Se trata de un minero emergente de Ja tierra, en donde deja su vida extrayendo el negro mineral. Prescinde por otro lado de la mayor parte de los instrumentos propios de Ja minería como el pico o el casco y se limita tan solo a señalar la carbura". Detalles que dieron también su propia polémica", pero que fue calmada poco a poco. A finales de año el aspecto último que iba a llevar la obra escultórica de Pepe Noja estaba bastante fijado. A partir de aquí ya es todo labor de taller en el que se llevaría a cabo la creación misma del objeto artístico. Pero no debemos olvidar que las expectativas generadas en la ciudadanía seguían siendo enormes. En ningún momento cesaron las campañas de radio, ni la recaudación de fondos. En vez de eso fueron incrementándose y se puede decir que la campaña Pro-Monumento al Minero estaba en uno de sus mejores momentos llegados a finales de 1982. Alcanza su cenit con una fiesta en la discoteca Drag, hoy desaparecida e instalada entonces en los bajos del Edificio Tauro junto a la farmacia allí existente y los mismos estudios de Radio Popular. En ella se subastaron toda una serie de bienes como los bocetos del Minero, e incluso participó el mismo Pepe Noja pujando por alguno de los artículos.
A principios del año 1983 comienzan las obras de habilitación del cerro de Santa Ana, que durarán aproximadamente un mes y medio. A mediados de febrero se colocarían las dos piezas que componen el monumento al minero, tras lo cual llegaría la inauguración. Poco antes de este evento histórico, un 25 de febrero de 1883, justo un día antes, el articulista Manuel Alonso, quien firmaba como Manolín de la Casa Grande y a la sazón padre del antes citado Santos Alonso, director de Radio Popular de Puertollano, escribía este emotivo texto en su artículo llamado "Del monumento al minero: Gracias a todos, amigos": "¡Cuantos han caído en el transcurso de esta lucha!¡Cuántos están sufriendo de la enfermedad profesional de la silicosis! Muchos. Los que se 'fueron", lo verán desde el otro mundo, y los que aún no se han "ido" tendrán la ocasión de ver y contemplar ese monumento recordatorio del esfuerzo minero, del sacrificio continuado de los hombres de la mina de ver un monumento a la heroicidad del trabajo, realizado con tesón y alegría. Y quedará instalado en un lugar visible donde podrá ser visto de todas las miradas que quedarán plasmadas en el recuerdo de Puertollano y su historia".
La inauguración, de la desilusión al cariño y el orgullo
El día 26 de febrero de 1983 se inaugura el Monumento al Minero. Tras todo el esfuerzo prestado en la labor, era ya una realidad: un obelisco elevado sobre la cima de Puertollano que se puede divisar a larga distancia.
Julián Sánchez Vizcaíno escribía también en Lanza el 6 de marzo de ese mismo año el artículo "Llegó y pasó la inauguración del monumento al minero" en el que describía la inauguración en sí y los sentimientos de todos los allí presentes: "Qué bello ejemplo de solidaridad; qué acto tan elocuente, el de esa multitud que llenaba el cerro, unidos en un abrazo fraternal; por ese sentimiento de amor que enlaza los corazones unidos por un mismo ideal; por esa cosa tan íntima, tan interior, tan arraigada, tan dentro de nosotros, que en su espontaneidad, brota de nuestros corazones para despertar en nosotros el recuerdo, la admiración, respeto y devoción hacia aquellos mineros que hoy recordamos con verdadero cariño y admiración".
Las expectativas hasta este momento habían sido enormes. El pueblo de Puertollano había vivido de una forma intensa la creación de esta obra. Desde los inicios con las emisiones radiofónicas, la recaudación de fondos, la subasta de la discoteca Drag con la que se consiguió recaudar 318.200 pesetas mediante subastas de objetos relacionados con la construcción del monumento pasando incluso con los bocetos del mismo, la fiesta de la inauguración, etc. Todo ello organizado por la Comisión creada a tal efecto que además organizaba a aquellas personas que iban a ir al programa de Radio Popular, al ser este el principal punto de difusión del proyecto del Minero y donde se recogían numerosas donaciones, en la mayoría de los casos con incontables llamadas telefónicas en directo citando el importe y el donante lo cual se constituía en un estímulo para que muchas gentes, empresas y organismos de todo tipo se animasen a participar de igual modo y a ser posible con una cuantía superior. Esta Comisión también instituyó el día del Minero que hasta entonces no se celebraba. En realidad, todas estas acciones no eran más que obligaciones lógicas a realizar por parte de esta organización, pero lo que hay detrás de lo visible, es un buen hacer y un saber tirar adelante en cada momento. No estaba falta de ilusión y en todo momento respondió de forma brillante y organizada a todo el trabajo que había que llevar a cabo.
Por supuesto, no todo fueron éxitos. Hubo otras interesantes ideas que, en cambio, no llegaron a realizarse. Por ejemplo, para la inauguración se pretendía sin éxito al final traer al Rey Juan Carlos I, el cual ya había visitado con anterioridad Puertollano. Pero no llegaría a darse nunca esa citada visita. Faltó también la asistencia de otras autoridades invitadas como el Presidente del Gobierno y algunos ministros sin que ello restase brillantez a este acto multitudinario.
No obstante tras la inauguración llega un punto de inflexión transitorio. Y es que se deja de hablar del Monumento al Minero como ese símbolo que va a ser, y se empieza a hablar del "Mazinger-Z" en las tertulias de corro (según cita el mismo autor en la entrevista). Más o menos se veía como a la gente del lugar, todos aquellos que de un modo u otro eran partícipes de este monumento, se sentían defraudados. Simplemente digamos que en general, la gente no veía un verdadero minero en la imagen del Monumento que se había realizado.
Citamos algunas opiniones de los que en su día fueron mineros. José María Balseras, estuvo en la mina más de veinte años. Pasó por casi todos los puestos y conocía a fondo la minería. Cuando hablamos con él, se expresó en estos términos": "No parece ni minero ni ná, parece un astronauta". "Si alguna vez viera al autor le diría; tú no has visto una mina". Finalmente su impresión fue de decepción grandísima. También se recogieron otros testimonios como los de Manuel Ruiz: "Ni minero ni nada, un robot", o de Eugenio Peñalver: "Debe tener alguna simbología, pero no lo entiendo".
Estas personas parece que no veían exactamente un minero. A fin de cuentas, era casi lo único que querían. Además, durante las entrevistas, señalaron también el hecho de que al Minero le faltaba el equipamiento estándar que ellos consideraban propio de la imagen de un minero: "¿Dónde está el casco, el pico, las alforjas, etc.?". Por otro lado, todos los entrevistados coincidían en señalar que una nueva escultura situada junto al puente de San Agustín, y que también homenajeaba la labor de los mineros, sí les gustaba más". Se referían al Monumento a la Minería, inaugurado en el 2000 y hecho por el mismo autor, Pepe Noja, pero de estilo realista. Hay que destacar sin embargo, que estas opiniones estaban basadas en la comparación de ambos monumentos, por lo que no debemos considerarlas objetivas a la hora de criticar el monumento que nos ocupa.
Como es habitual en todas las obras públicas, y esta no iba a ser menos, el Minero ha sido acribillado a graffitis. Pero, de forma anónima y sin permiso, se borraron los signos de vandalismo, según declaró el 2 de enero del 2002 el director del Museo de Puertollano, Raúl Menasalvas. Se trata de un hecho revelador si nos paramos a pensar que el colosal Minero estuvo en tela de juicio con la intención incluso de ser retirado. Sin embargo quedó en un insignificante suceso, debido a que el apoyo popular a estas alturas ya no admitía propuestas de tal índole. Ahora mismo, basándonos en las numerosas entrevistas realizadas, podemos decir que el Monumento al Minero, es para los puertollanenses el gran monumento, una figura intocable de su localidad, con la que se sienten identificados a pesar de todo, y de la que hablan con una mezcla curiosa de cariño e ironía.
Por último, y apoyando la anterior idea, la gente quiere a su Minero, por las reacciones que ante las entrevistas realizadas para este trabajo tomaron: en principio prácticamente todos, reaccionaban con una sonrisa casi burlona, pero no podían esconder el orgullo que para ellos representaba el hecho de que alguien se interesara e hiciera una investigación sobre el Monumento al Minero.
La cuestión económica del proyecto
Evidentemente el Ayuntamiento, por su parte, tuvo sus propias aportaciones en el proyecto, pero es importante referirse al presupuesto de la obra, difícil de acometer para el ayuntamiento y, aunque el autor parece que no cobró, la obra manejaba unas cifras, en su momento, de escándalo. Con un total de 22.500.00 pesetas de coste total desglosado en 17.000.000 por la obra en sí más otros 5.000.000 en infraestructuras a los que hay que sumar 500.000 pesetas en gastos varios.
Con las aportaciones recaudadas, se consiguió casi un 40% del total de la obra, pero aún con esto, la situación se prestaba difícil para el Ayuntamiento. En ese momento se enfrentaba a una complicada situación debido a la aplicación de la Reforma Fiscal. Se planteó la duda de si era posible cubrir el coste de la obra, llevándose incluso a votación. Fue un momento en el que toda la campaña se podría haber venido abajo, aunque finalmente se siguió adelante y el Ayuntamiento hizo frente al pago de la obra con los presupuestos del año siguiente.
Por tanto, debemos concluir que la Comisión Pro-Monumento al Minero, el Ayuntamiento y el resto de instituciones, Radio Popular, el Diario Lanza, etc., perseguían y apoyaban un único objetivo: la creación del este monumento. Se honraría con él la sacrificada labor de los mineros, a la que tanto debe Puertollano, la provincia de Ciudad Real y también el país. De un modo totalmente desinteresado se desarrolló una labor encomiable. Aunque quizás se pueda decir, que al final, con la obra puesta en su lugar, no hubo demasiados agradecimientos. Se obviaron muchas de las acciones realizadas, se vertieron ciertas críticas, e incluso se afirmó que con todo esto, alguien se llenó los bolsillos.
El Minero y Pepe Noja
Pepe Noja recibe la propuesta el día 7 de enero de 1982 y rápidamente se presenta en Puertollano donde busca palpar el ambiente antes de enfrentarse con la creación. Como fuente para la obra, establece la figura de un hombre y según dijo en una entrevista que le realizó Iván Góngora Manso, autor de este estudio: "La persona, del minero, es lo que importa destacar, es lo que importa que se vea, la figura de un hombre". Pero aún partiendo de la figura de un hombre, Noja debe respirar la vida de un minero, mancharse de hollín, saber algo más profundo, para no quedarse en la mera apariencia. Por eso, a continuación se dedica a hablar con la gente de Puertollano, las autoridades y sobre todo con los mineros para, con el tiempo, preparar los bocetos. Podríamos hablar de otras fuentes en las que posiblemente se inspirara. Por ejemplo la imagen simbólica establecida en "El Minero", que años antes había pintado Manuel Prior Bueno, sin embargo él no se refiere a ninguna fuente y no necesariamente tuvo que partir de una obra artística. Las miles de fotografías de la minería que existían, pudieron servirle perfectamente para encontrar un modelo
Pero, en la práctica, tuvo dos errores. El primero es la comentada barba, un elemento que por lógica no podía poner en uso. El segundo fue dar salida a un cierto toque de abstracción en la obra, algo que no se practicaba demasiado en el arte de la localidad, ni siquiera en la capital de provincia, Ciudad Real. Cabe destacar según cuenta el mismo autor, que en ningún momento tuvo condicionantes que influyeran en su obra". Esto nos podría servir para valorar la obra como netamente suya, pero sólo de un modo teórico. Es bastante difícil encontrar algo que se mantenga al margen de condicionamientos exteriores y mucho más difícil es encontrar esto dentro de la Historia del Arte.
En un principio se le exigía algo más próximo a la realidad de lo que él tenía imaginado o estaba dispuesto a hacer. "Me pedían que hiciera una fotografía de un minero, y yo no estoy dispuesto a hacer un ninot para quemar en las fallas" explicó en su día. Aunque la obra tiene enlaces de realismo, en sí es una abstracción, una recreación personal de un símbolo, es decir, bajo sus formas propias de bloques, cubos y cilindros, va añadiendo formas ancladas en la realidad". En este caso son las manos y la cabeza. Las manos son de una notable fuerza un parte física en la que Noja se esforzó sobre manera {algo que se ve en los numerosos bocetos que hizo sobre ellas). Pero también es destacable el realismo del rostro, donde también busca darse un énfasis especial a la obra.
El bronce viene a ser esa dureza. Sirve como ningún otro metal a las esculturas destinadas a la calle por su resistencia al tiempo y las agresiones. Ahora, en el Minero, Noja resalta las formas, hace que sean visibles y que no pierdan ángulos de visión. Guarda el idealismo propio que simboliza el esfuerzo de los mineros, y la dureza del trabajo. Cuenta Noja: "Emerge de la tierra que es donde el minero deja el sudor y la vida. Con el gesto soberano, de verdadero esplendor, orgulloso de sí mismo". Pero a su vez se puede decir que carece de símbolos propios de la minería. No lleva pico, ni pala, ni casco, ni alforjas, etc. La minería conlleva distintos tipos de trabajo, pero aquí el autor, prefirió unificar a todos con la carbura, una pequeña lámpara de aceite, un instrumento común en la minería de antaño, y que se sustituye a los años setenta por la linterna de casco. Pepe Noja vio un verdadero símbolo en ella, pues era representativa de la luz de los mineros. "Esa única luz que poseen y que les acompaña dentro de la oscuridad de la tierra'", según palabras del escultor. Además de ser un instrumento común en la mayoría de ellos.
El desconocido corazón del Minero y el gran corazón minero de Noja
Finalmente queda un elemento que es el destinado a unificar la obra en su sentido cívico. Es también el aspecto más reconocido de la obra. Nos referimos a la oquedad en el pecho. Ese hueco que dejó el autor para dar cabida al corazón de todos los ciudadanos de Puertollano, el verdadero espíritu que ahora habitan sus calles y sus casas. En general, vemos como las características de la obra se podrían definir como románticas. No debemos olvidar que esta estatua corresponde a su momento como toda obra artística. La década de los ochenta, en España, conllevaba unas actitudes que entroncaban más con valores espirituales y románticos que ahora. Sin olvidar que muchas de estas cosas, se han ido perdido con el ascenso de las nuevas tecnologías. Aún así, pudiera estar de más todo este afán de recargar la obra con excesos idealista.
El mismo Pepe Noja decía en su entrevista "Lo bonito del arte es que tiene mil interpretaciones, una por cada espectador". Quizás el arte deba ser precisamente eso, la interpretación de cada uno. En esta ocasión, hablamos de una obra de arte, que aunque no parece tener más que una interpretación principal: la imagen simbólica de la minería, puede ser difícil dar con ella sin las claves precisas. Será interesante que, al intentar mostrar el concepto que encierra, partamos de la base del propio artista, ya que las ideas últimas del Monumento al Minero son suyas, además de la situación, el material y el color. No tendría sentido comenzar a mirar la obra directamente, o desde otro lugar.
Noja asistió a todas las celebraciones que en honor al Monumento al Minero se hicieron, y a otros actos como el de la discoteca Drag y la inauguración. Acabada la obra abandona el panorama público de Puertollano, pero hasta su fallecimiento, el 5 de julio de 2023, seguía visitando la ciudad con cierta frecuencia. Sin embargo, nada ahuyentó las numerosas críticas que recibió.
Noja no abandonó el mundo de la minería, donde siguió insistiendo como autor al poco tiempo en Asturias. Allí levantó de nuevo un monumento dedicado a este motivo, eso sí, esta vez, no se llegó a realizar ni una escultura, sino tan sólo una placa votiva. Sin embargo, Asturias reconoció su mérito como creador mediante el honor de poner su nombre a una calle"'.
El Monumento al Minero como obra artística
Artísticamente el Minero no es una obra que está siendo conocida, valorada y respetada cada día más. Estudiado desde la óptica formalista, no es precisamente una obra que llame la atención por su estética. No posee la gracia de la escultura clásica, ni el estilismo de la escultura de la Edad Moderna. Tampoco llega a ser una búsqueda de abstracción total ni un descontrol de la forma, no llega a dar muestras de un estilo verdaderamente revolucionario ni original. Por eso, viendo la obra de este modo, no es fácil encajarla en un estilo predefinido rápidamente aunque pertenece más al campo de la creación de monumentos, y aún así, se aleja de las características propias de estos años en nuestro país. Fuera de este campo tampoco encaja con corrientes renovadoras como los "conceptuales" ni vemos aquí tampoco un arte que se mueva por las exposiciones de estos años.
Dentro del tiempo, se puede advertir que se la obra de Noja es de los inicios de la década de los años 80, la etapa que corresponde al ascenso de los socialistas en el poder, en el año 1982. Esto sin ser una referencia directa sobre nuestro tema, no deja de influir en el arte español que se produce en ese momento. Pero Noja responde más a una formación exterior a nuestras fronteras. De hecho se convierte en poco tiempo en una especie de artista-embajador de nuestro país, realizando obras en Nueva York, como es el Monumento a la Paz, en nombre de España
De cualquier modo, es lógico, y seguramente se buscará algo diferente a los estilos excesivamente innovadores para el aspecto de este homenaje. Desde el principio, con el Monumento al Minero se buscaba ante todo crear un símbolo, un estandarte, un icono de Puertollano, una clara primacía del significado ante la forma. Una obra demasiado renovadora, conceptual, minimalista o simplemente totalmente abstracta, no hubiera sido aceptada ni hubiera encajado. Por eso, Noja crea un minero anclado hasta cierto punto en la realidad. La sensación que da es que Puertollano con el Monumento al Minero buscaba dar una representación gloriosa de un minero, un minero anónimo pero que pareciera eso, un trabajador de minas.