La moneda digital creada por Ripple Labs ha conseguido consolidarse como una de las criptos de referencia junto a Bitcoin y Ethereum, aunque tiene unas sustanciales diferencias respecto a estas.
XRP está diseñada principalmente para facilitar la realización de transferencias internacionales de manera rápida, eficiente y segura, mediante la red de pagos de RippleNet, que también es una plataforma de Ripple Labs, los creadores de la criptomoneda.
Empezó a popularizarse en 2017, y en la actualidad es una de las criptomonedas más estables como lo acredita la cotización xrp dólar. No alcanza los guarismos de Bitcoin o Ethereum porque a diferencia de ellas se enfoca en ser un activo de intercambio financiero en vez de una reserva de valor. Al igual, que tampoco adopta el modelo descentralizado de Blockchain, ya que Ripple Labs controla parcialmente su suministro.
Una criptomoneda que no compite con el resto
De ahí, que XRP sea una criptomoneda especial, que ni pretende suplir a la moneda tradicional ni competir contra otros activos digitales, al orientarse a ser una pasarela en la que los usuarios puedan intercambiar dinero, y hacerlo además en transacciones que duran pocos segundos, frente a los varios días que pueden llevar las transferencias bancarias internacionales o los varios minutos que se puede tardar con una criptomoneda. Para ello, utiliza un protocolo propio, RTXP, creado también por Ripple Labs en 2012.
En este sentido, sería una especie de Bizum, pero con diferencias sustanciales ya que los envíos pueden realizarlos tanto usuarios como otras instituciones financieras, utilizando su propio token XRP para poder intercambiar dólares, euros u otras divisas tradicionales y también criptomonedas.
Así, su token actúa como una moneda intermedia o puente que facilita la conversión y transferencia de dinero, estando además sometido a fluctuaciones en su cotización como cualquier activo digital.
De hecho, ha experimentado muchas variaciones en su valoración. Alcanzó su máximo histórico en enero de 2018 con 3,32 dólares, impulsada por el auge del ecosistema cripto, si bien pasó una época difícil entre 2018 y 2020, en la que llegó a cotizar en 0,30 dólares debido a una tendencia general bajista en el mercado de las criptomonedas. Hubo también problemas regulatorios con la SEC que se saldaron con una sentencia favorable, lo que supuso el pistoletazo de salida de una nueva era en la que se consolidaría como la tercera más valiosa tras Bitcoin y Ethereum, cotizando en torno a los 2,5 dólares a finales de 2024.
En contraposición a Bitcoin, no se crea mediante un proceso de minado, que vaya paulatinamente decreciendo su producción en aras de fomentar la escasez que aumente el valor. Ripple Labs liberó desde el comienzo cien mil millones de unidades de XRP, aunque esa será la cantidad total que habrá y no se podrá generar más.
Ventajas de las transacciones con XRP
Antes hemos visto las cualidades de XRP como pasarela de intercambio financiero, dada la velocidad de las transacciones que además son escalables, hasta poder hacerse 1.500 operaciones por segundo, una cifra muy lejos de Bitcoin o Ethereum, cuya operativa está sometida a mecanismos de consenso inherentes al funcionamiento de Blockchain, que la ralentizan y limitan. Esto convierte a XRP en una solución ideal para pagos rápidos y masivos, especialmente en entornos donde la celeridad y la eficiencia son prioritarias, como por ejemplo para las transferencias internacionales entre bancos, los intercambios comerciales globales o las plataformas de pagos en tiempo real.
A todo ello, se añade el bajo coste por transacción, ya que las tarifas asociadas a las operaciones de XRP son mínimas, de ahí que resulte una opción muy rentable para transferencias internacionales, a diferencia de otras alternativas que implican mayores comisiones y un coste operativo significativamente más elevado, como ocurre con transferencias SWIFT tradicionales o con criptomonedas como Bitcoin, en cuyo caso las tarifas pueden aumentar por la congestión de la red de Blockchain, cuando hay un alto volumen de transacciones pendientes.
Otra cualidad importante es que XRP utiliza un consenso de nodos para la validación de transacciones, en vez de los mecanismos de prueba de trabajo (PoW) utilizados por criptomonedas basadas en Blockchain. Esto reduce mucho el consumo de energía y elimina la huella asociada al proceso de minería, ya que los tokens XRP no se minan ni se producen progresivamente como Bitcoin, fueron creados de una sola vez con el lanzamiento del protocolo en 2012.
El nuevo rol que puede jugar XRP
Como veíamos, XRP no compite con otras criptomonedas, debido a que su misión no es ser una reserva de valor, sino un recurso para pagos internacionales en cualquier divisa o criptomoneda, resultando, eso sí, un activo financiero que cotiza como tal.
Más bien, se trataría de un competidor de sistemas de transferencias como Swift o SEPA, que tradicionalmente dominan la operativa de intercambios internacionales pero con mayores costes y tiempos de procesamiento más largos. XRP gracias a su velocidad, bajo coste por transacción y capacidad de liquidación casi instantánea, emerge como una alternativa eficiente y rápida en el ámbito de los pagos internacionales, y de ahí procede su valoración como cripto activo.