Texto y fotos: José González Ortiz
Una 'motilla' responde a un topónimo característico de la comunidad autónoma. Un tipo de yacimiento arqueológico en forma de montículo, un asentamiento de la Edad del Bronce. Estas rudimentarias edificaciones son características de la Mancha y un buen ejemplo lo tenemos en Daimiel con su singular “Motilla del Azuer”. Construcción a base de piedras calizas unidas con barro. En su interior se protegía un pozo/aljibe de agua siguiendo una original estructura hidráulica. Generalmente eran centros agrícolas/ganaderos. También defensivos. La “Motilla del Azuer” fue declarada BIC (Bien de Interés Cultural) el 20 de junio de 2013. La única visitable en la actualidad. Una construcción prehistórica de hace 4000 años. En las Tablas hay otra posible Motilla sin excavar: la “Motilla de las Cañas”.
Monumentos prehistóricos de la llanura
Actualmente son 46 las Motillas que se han contabilizado en Castilla la Mancha. Entre ellas dos conocidas están en la provincia de Ciudad Real: “Motilla de los Palacios” (Almagro), declarada BIC en 1992 y La “Motilla del Azuer” de Daimiel, declarada BIC el 20 de junio de 2013. ¡Un verdadero monumento prehistórico! Una obra de ingeniería hidráulica de la Edad del Bronce y en época argárica (2200/1350 a. de C.). También en las Tablas de Daimiel está la “Motilla de las Cañas” aún sin excavar y en las proximidades de Bolaños otra Motilla en una finca particular. De esta etapa han quedado otros vestigios en la provincia. En Puertollano, en el Cerro de San Sebastián (a la entrada del puerto), se halló a final del siglo XIX restos de un poblado argárico que proporcionó un enterramiento en cista, con una espada plana de bronce y remaches de plata en la empuñadura, dos puñales y diversos objetos (cerámicas, pulseras…), espada que se conserva en el Museo arqueológico Nacional de Madrid. Por otro lado, el yacimiento del Cerro de la Encantada (Granátula de Calatrava), hay investigadores que lo adscriben a la “Cultura de las Motillas” y la “Sala de los Moros” (Argamasilla de Calatrava) no estaría muy lejos del mismo horizonte cultural, aunque se trata de una construcción funeraria prehistórica de estructura megalítica bajo túmulo. Posiblemente algo anterior al mundo de las Motillas.
Motilla encima de un acuífero ¡El pozo más antiguo de España!
La “Motilla del Azuer” una vez liberada de tierras, derribos y escombros nos descubre la monumentalidad de su estructura fortificada. Un “manantial” excavado en el subsuelo para captar el agua del nivel freático. Un pozo protegido por un edificio “laberíntico” con una torre y tres líneas concéntricas de murallas, un patio y rampas escalonadas de acceso y bajada al “manantial”. Igualmente, la construcción también sirvió para proteger ganados y almacenar cereal. En el entorno de la Motilla se ubicó un poblado pendiente de excavar. La “Motilla del Azuer” por sus características es la más impresionante de todas las Motillas de la comunidad autónoma. Se trata de una obra hidráulica excepcional y el pozo más antiguo de la península ibérica. En el interior de la edificación se han hallado fosas, hornos, basureros y enterramientos adosados a la muralla exterior. También inhumaciones en el poblado. Enterramientos característicos de la etapa argárica: así fosas simples o revestidas de lajas de piedra (cistas) o breves muros y para inhumaciones infantiles en urnas o pithos (tinajas).
¡Posible sequía persistente y abandono temporal del pozo/aljibe!
¡Estos enterramientos plantean una incógnita! Se conoce en otros poblados argáricos inhumaciones secundarias bajo el suelo de chozas o cercanías del hábitat. Pero los enterramientos de la “Motilla del Azuer” realizados en el mismo lugar que proporciona agua para hombres y ganados, ¡genera ciertas dudas! El hombre en su evolución sabía y sabe que, un cadáver próximo al agua provoca por la descomposición olores, larvas, microorganismos e insectos necrófagos (calliphoridae, sarcophagidae, stratiomydae…) que después de nutrirse de la carne muerta emigran a zonas húmedas siguiendo su propia etapa de metamorfosis encapsulándose en crisálidas. ¡Que se sepa en la historia de la humanidad, en una fuente de agua potable y proximidades nunca se ha enterrado un cadáver! Por lo tanto, cabe pensar dos hipótesis: una que esas inhumaciones fueran secundarias, es decir enterrados no muy lejos del hábitat y después los restos óseos (esqueletos mondos y lirondos) guardados en la construcción (bajo las viviendas y murallas) o que, en distintos periodos del II milenio a. de C. se produjeran persistentes sequias y el nivel freático de la Motilla bajara y no proporcionara suficiente agua o esta, insalubre y contaminada dejara de utilizarse. Igualmente, la sequía afectaría al poco caudaloso río Azuer y a las Tablas de Daimiel. En esta situación, la Motilla se infrautilizaría y a la edificación se la daría la función de albergar algunas inhumaciones (por ejemplo, infantiles flexionados en urnas). Sequias persistentes se han conocido en la Mancha. También periodos de abundante pluviometría. La “Motilla del Azuer” de Daimiel pudo ser utilizada alternativamente en épocas de máxima afloración de aguas procedente del nivel freático y desocupada en periodos de sequedad extrema.
DESTACADOS
La Motilla del Azuer pudo ser utilizada alternativamente en época de máxima afluencia de agua procedente del nivel freático y desocupada en periodos de sequía extrema y persistente.
Un pozo protegido por un edificio “laberíntico” con una torre y tres líneas concéntricas de murallas construidas en varias fases hace 4.000 años.