Texto y fotos: José González Ortiz
¡Hace un tiempo que se fue un amigo! Un amigo que era amigo de todos ¡porque en Ciudad Real todo el mundo lo apreciaba! Rafael Romero Cárdenas tenía un carácter afable, abierto, condescendiente, apenas transparentaba sus momentos de tristeza, que, como todo el mundo debía de tener. Siempre tenía una sonrisa en su trato y unas palabras de ánimo y agrado. Lo conocí en 1977, cuando yo era colaborador del Museo de Ciudad Real. Rafael Romero Cárdenas era un buen aficionado a la arqueología (cedió piezas arqueológicas al Museo de Ciudad Real). Con él visite algunos yacimientos. Por tales motivos, él, me llevó un día a la Ermita-santuario de Alarcos. Como constructor y rehabilitador de monumentos y edificios antiguos, estaba interviniendo con su empresa en esta construcción medieval del siglo XIII/XIV. ¡Estaba restaurando el monumento gótico/cisterciense y deseaba conocer mi opinión!
Siempre se sintió folclorista
Siempre fue folclorista por necesidad biológica. Actividad que compaginó con su profesión de empresario de la construcción. Por otro lado, fue concejal de festejos durante cinco legislaturas del Ayuntamiento de Ciudad Real y un entusiasta por la etnología manchega y sus variadas y ricas manifestaciones populares. Fue miembro de número del Instituto de Estudios Manchegos y de la Academia de Gastronomía de Castilla La Mancha. Como folclorista ocupó cargos en FACYOEDE y CIOEF y perteneció a Mazzantini en 1963. Después fue presidente desde 1980/2010, continuando en dicha asociación hasta su óbito en 2018. En 1984 obtuvo el primer premio del Certamen de cuentos convocado por la Excma. Diputación Provincial de Ciudad Real y, en el año 2016, fue nombrado “Ciudadano Ejemplar” coincidiendo con su 75 aniversario. Nació en Ciudad Real en 1941 y falleció ibidem en 2018.
También escritor
Entre sus trabajos literarios destacan: “A toque de canto y rezo”, “De San Miguel a la Virgen”, “La Mancha que inspiró a Cervantes”, “El buscador de Perlas”, así como variados temas y narraciones breves. Su novela “El hijo de la Victoria” se publicó en el año 2010 y en ella con el humor e ironía nos descubre al Ciudad Real de los inicios de la pasada guerra civil española. En “El buscador de Perlas” muestra su alegato contra los atentados yihadistas del 11 de septiembre del 2011 en Estados Unidos. Rafael Romero Cárdenas, nacido en la posguerra, en su novela: “El hijo de la victoria”, nos describe con visión neutra aquel desatino que se vivió en 1936. Una trama de sentimientos y emociones que mezcló acertadamente en un puzle aderezado por el amor-desamor, afectos, generosidad, luces y sombras. Rafael describió a la perfección aquel Ciudad Real del inicio del conflicto. Aquella novela me la regaló con la sonrisa que lo caracterizaba y rubricándomela con la siguiente dedicatoria: “A Pepe Ortiz, con todo mi cariño como amigo y colega”. Un abrazo. Rafa Romero. C-Real, 19-4-2006. ¡Por reciprocidad, admiración y en el afecto, lo rememoro con nostalgia en estas líneas!
El carillón de la Casa del Arco, una idea de Rafael Romero Cárdenas
Conocida como “Casa del Arco” en la Plaza Mayor de Ciudad Real, fue Ayuntamiento en los siglos XV/XVIII y se reconstruyó en 1856. Tiempo después fue recuperado para alojar el reloj carillón con unos autómatas que simulan a Miguel de Cervantes, Sancho Panza (a Sancho Panza se le puso el rostro de un conocido personaje de Ciudad Real) y Don Quijote. Se instaló en el año 2005 conmemorando el IV Centenario de la publicación de la 1ª parte del Quijote y el 750 aniversario de fundación de Ciudad Real. Los Príncipes de Asturias Don Felipe de Borbón y Doña Letizia Ortiz lo inauguraron, previamente fueron recibidos en el Ayuntamiento y después asistieron a una exposición conmemorativa de los 750 aniversario en el Museo municipal López-Villaseñor.