El Carnaval comienza a latir con fuerza en el corazón de Cabezarrubias del Puerto. Y lo ha hecho como solo sabe hacer Cabezarrubias: con emoción, memoria y orgullo. La tarde arrancó con una charla-coloquio dedicada a la indumentaria de los quintos. Vecinos y vecinas se reunieron para recordar cómo vestían antaño, cómo cada prenda tenía su significado y cómo, generación tras generación, esa vestimenta ha ido evolucionando sin perder su esencia. Fue un ejercicio de memoria que demostró que el Carnaval no es solo fiesta, sino también historia viva.
Pero fue el pregón inaugural y la entrega de galardones lo que marcó el verdadero pistoletazo de salida a esta celebración tan arraigada en la localidad. El Espacio Cultural El Círculo, lleno hasta la bandera y engalanado para la ocasión, se convirtió en el epicentro de la emoción.
La gala estuvo conducida por Pepe y Pedro, componentes de la comparsa Los Justitos, que entre coplillas fueron hilando cada momento con ese toque de humor y complicidad que caracteriza al Carnaval de CdP.
Durante el acto se reconoció la labor de Cristina Redondo, ilustradora de la primera portada del primer programa de Carnaval, un detalle que puso en valor la creatividad y el compromiso con la fiesta. El pregón, a cargo de M. Jesi Duque, emocionó al público, recordando que el Carnaval es identidad.
La entrada del mascarón popular a la peña Peña Los Tormentos encendió los aplausos mas que merecidos por su trayectoria carnavalera , mientras que el reconocimiento póstumo a M.ª Jesús Serrano arrancó uno de los momentos más sentidos de la noche, demostrando que el Carnaval también es memoria y gratitud.
Uno de los instantes más esperados fue la presentación de los Quintos 2026, “La Quinta El Furtivo”. Porque este año hay quintos en Cabezarrubias, y eso es motivo de celebración y esperanza para el futuro de la tradición.
El broche final lo puso la comparsa local Los Justitos, que con sus letras y voces recordó que este Carnaval es mucho más que una fiesta: es el reflejo de un pueblo unido.
“Esto es un pequeño Carnaval para el mundo, pero grande para CdP”.
Y así, con emoción contenida y sonrisas abiertas, febrero comenzó a vivirse como solo se vive aquí: con respeto, alegría y amor por lo nuestro.