Teresa Simarro pregona la Semana Santa de Almodóvar: “Hay una misión aceptada, una vida ofrecida y llena de amor de Dios para todos”

Toñi González Pérez-Serrano ha recibido la distinción ‘Nazarena de Honor’

Teresa Simarro Martín del Burgo entonó anoche en el Teatro Municipal el pregón de Semana Santa, una intervención que dio testimonio personal de un sentir arraigado de esperanza y de fe, virtudes cristianas que esta vecina quiso inculcar para y por sus paisanos.

Un acto en el que también fue protagonista una mujer en la entrega del reconocimiento ‘Nazarena de Honor’, Toñi González Pérez-Serrano, según decisión de su Hermandad de Nuestro Padre Jesús Rescatado, María Santísima de las Mercedes y Santo Niño Jesús.

Y al que puso broche la Escuela Municipal de Música, dirigida ayer por Noelia Vigara, con un cálido deseo de recuperación a su responsable, Fernando Bermejo, quien discretamente quiso asistir a un momento que, técnicamente, desde la tramoya, siempre ha coordinado.

Institucionalmente, estuvieron autoridades locales como el párroco, Juan Carlos Torres, desde el ámbito religioso y el alcalde, José Lozano, que encabezó la civil de la Corporación municipal, así como la diputada nacional Carmen Fúnez, vecina a la sazón de la pregonera.

La pregonera, con toda la delicadeza, transparencia y cariño que destila su persona, dijo que, una vez el presidente de la Junta de Hermandades, Jaime Rosa, le “sobresaltó” con su designación, dedicó “dos días para reflexionar y decidir sobre tan importante encargo”.

Y, a modo de anunciamiento, palabra que ella no citó, lo cierto es que “un sentimiento de gratitud hacia el Señor invadió mi mente y corazón, como si tratase de convencerme de que había razones más poderosas que el miedo y la inseguridad para dar un sí”, admitió.

Grata decisión por cuanto, en apenas 20 minutos, arropada de fondo por los acordes de ‘Canon en D mayor’ de Johann Pachelbel y el emocionante colofón de ‘Se quedó conmigo’ del músico mejicano Jesús Adrián Romero, cuyo vídeo quiso que se proyectase, la pregonera expuso toda la grandeza de lo que, en verdad, en verdad representa toda Semana Santa.

Y lo pregonó con tal entrega que, en un par de ocasiones, la emoción de sentirse portavoz de una humanidad que tanto debe a Jesucristo, la obligó a parar, a deshacer el nudo en la garganta y, animada por los aplausos cómplices del público, recuperar resuello y seguir.

Fue, como ella misma sintetizó, un “pregón que camina desde la pasión de la cruz a la esperanza en la resurrección, con pleno convencimiento, fundamentado en mi fe en Cristo Jesús”, pero también con una necesaria visión de toda madre, como ella misma es.

Porque Teresa dijo, de Ella, “que María se dispuso desde siempre para su misión sin entender, sin preguntar demasiado, pero aceptando la voluntad de Dios”, encontrando en la Virgen, como “mayor cualidad”, su “humildad”, incluso en los momentos más duros como madre de Dios.

En su intervención, la docente jubilada que durante su vida se ha sobrepuesto a difíciles vicisitudes gracias a su fe inquebrantable, citó varios momentos de las Sagradas Escrituras y a personajes secundarios que también le dan todo el sentido humano, como Simeón, Simón de Cirene, María la de Cleofás, María Magdalena, José de Arimatea, Nicodemo,…

Lo peor del Triduo Pascual para Cristo fue descrito como testigo en primera persona con intención de romper la temporalidad de los dos milenios que separan aquel momento, que estos días reviven cristianos y cofrades y el punto actual de la historia del ser humano.

“En sus heridas está la historia infinita de tantos niños, mujeres y hombres que sufren la miseria, el hambre, la guerra. ¿Cómo no hacer mención en este Calvario a las guerras de Ucrania, de Gaza e Israel y tantas otras partes del mundo?”, explicitó la pregonera.

Y muriendo en la cruz, “Jesús está manifestando al verdadero Dios que es amor entregado. Ese día Dios hizo la mayor oferta de amor que alguna vez hayan recibido los seres humanos, puso la salvación de forma gratuita al alcance de todos”, parafraseó al Papa Francisco.

“No seamos como un pueblo que alaba a Dios con los labios y no con el corazón”

“Por eso, si la medida del amor de Dios es la sobreabundancia, también para nosotros nada debe ser demasiado para Dios”, pidió Simarro Martín del Burgo para que, así, “no seamos como un pueblo que alaba a Dios con los labios y no con el corazón”, señalaría después.

“El hombre de hoy se jacta de cómo dividir el átomo, pero aún no ha aprendido cómo dividir el pan”, advertía una pregonera crítica con una humanidad contemporánea que “vamos a los extremos de manera muy estridente”.

Y justificaba este lamento en realidades crueles de hoy en día como “valores y derechos humanos masacrados” a causa de dar prioridad “al ego o al consumo desmesurado”, todo lo cual, añadió, “que nos sobresalta, nos asusta y nos cuestiona”.

Por eso se llegaba a preguntar, anoche frente a todos, “¿Cómo obviar hoy las cruces que soportan tantas personas cargando con el peso de la enfermedad, la falta de trabajo, el abandono, la indiferencia, la muerte? Es como vivir un viacrucis que supera el tiempo de una semana y que se convierte en un verdadero calvario en nuestra vida si no hay amor”.

Ante ello, Teresa vislumbra cómo “Jesús Resucitado se ofrece a ser nuestra pareja de baile y, con un amor inmenso, transformar las notas de esa partitura tortuosa en una melodía que nos llenará de paz”, algo que se produce sólo si se lleva a cabo un cambio personal.

“Esta llamada del Señor pudiera ser el mensaje que Jesús resucitado nos transmite en cada Semana Santa, sin olvidarnos que detrás de cada imagen que procesiona por nuestro pueblo, y en tantas ciudades del mundo, hay una misión aceptada, una vida ofrecida y llena de amor de Dios para todos”, apostilló por último la pregonera.

Reconocimientos significados

E igualmente que antes de iniciar tan hermosa alocución había recibido una ornada carpetilla en la que guardar el texto escrito, gesto que recibió de manos de Rodrigo Acero, vicepresidente de la Junta de Hermandades de Semana Santa de Almodóvar del Campo, su presidente, una vez concluida, le entregó la gran placa enmarcada de recuerdo.

Situación en la que Teresa Simarro Martín del Burgo quiso contar junto a ella, sobre el escenario, con la compañía de su nieta para inmortalizar tan destacado momento en compañía de Jaime Rosa Guarnizo, quien le trasladó de viva voz su enhorabuena.

También felicitó a todas las personas que contribuyen a la realización de la Semana Santa en la localidad, con especial énfasis a las distintas cofradías cuyos máximos responsables, entre otros, estuvieron también presentes.

Y en particular de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Rescatado, María Santísima de las Mercedes y Santo Niño Jesús, que este año se ocupaba de dar contenido a la primera parte de este preámbulo institucional al Domingo de Ramos en el que su hermano mayor, Ángel González hito también entrega de la distinción ‘Nazarena de Honor’ del año 2024.

Toñi González, hermana desde 1984 de este colectivo cofrade donde ha ocupado distintos cargos y responsabilidades y se encarga de vestir a la Virgen de las Mercedes, se mostró muy agradecida y pidió salud para “estar muchos años colaborando con mi hermandad”.

El hermano mayor significó que con este reconocimiento “queremos homenajear a toda la gente que empezó en esta hermandad prácticamente de la nada, muchos ya no están con nosotros. pero ha contribuido a que podamos engrandecer nuestra Semana Santa”.

Finalmente, la presentadora de tan solemne acto, Maribel Garrido Sánchez, antes de dar paso a la magnífica y entregada interpretación de la Escuela Municipal de Música, citó a Lola Guarnizo como autora de las balconadas que decoraban el escenario, una con los escudos de cada hermandad y otra que referencia a la Junta de Hermandades.

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