InicioCulturaVisita al Museo de Bellas Artes de Murcia (MUBAM)

El actual edificio del Museo se inauguró en 1910

Visita al Museo de Bellas Artes de Murcia (MUBAM)

Por José Belló Aliaga

El Museo de Bellas Artes de Murcia (MUBAM) se encuentra ubicado sobre el antiguo solar del Convento de la Trinidad, en el barrio de Santa Eulalia de la ciudad de Murcia.

Anteriormente, el MUBAM estuvo situado en el Salón de Levante del Teatro de los Infantes (actual Teatro Romea) para luego pasar al desaparecido Palacio del Contraste de la Seda, enclavado en la Plaza de Santa Catalina, del que se conservan dos de sus fachadas en el patio del museo.

El actual edificio del Museo de Bellas Artes se inauguró en 1910, y tras varias reformas y adecuaciones museográficas, el MUBAM cuenta con un sistema de infraestructuras y acondicionamientos técnicos afines a la museografía del siglo XXI.

Visita al Museo de Bellas Artes de Murcia (MUBAM)

Dos espacios

Desde el punto de vista arquitectónico, el MUBAM se concreta en dos espacios:

El Pabellón Cerdán

Su nombre alude al arquitecto a quien se debe el edificio: Pedro Cerdán Martínez. Constituye el espacio donde se exhibe la colección permanente del Museo de Bellas Artes. Presenta nueve salas, distribuidas en tres plantas. Cuenta además con un taller didáctico, una tienda, así como el almacén para la conservación de las obras de arte no expuestas al público.

El Pabellón Contraste

Denominado de este modo por la portada que da ingreso a este espacio, el cual comprende dos salas de gran formato destinadas a exposiciones temporales. El salón de actos es un espacio conseguido tras la ampliación de 2010. En definitiva, es un edificio de nueva planta que alberga las áreas de Dirección y oficinas, Documentación, Archivo y Biblioteca para investigadores, Catalogación y Difusión.

La renovación del museo

El Museo de Bellas Artes de Murcia -creado como institución independiente en octubre de 2003 a partir de la escisión del Museo de Murcia y sus dos secciones de Arqueología y Bellas Artes- es de titularidad estatal y gestión transferida a la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Entre los años 2000 y 2005 ha estado inmerso en un profundo proceso de renovación y reestructuración que ha afectado no sólo a la remodelación los edificios que albergan su sede, sino también a la definición de su plan museológico, el estudio y sistematización de sus fondos y colecciones, el diseño y ejecución de las instalaciones de su nueva exposición permanente; todo ello destinado a convertir el museo en una institución capaz de responder a los retos del siglo XXI.

La Comunidad Autónoma de la Región de Murcia

Sin duda protagonista de esta profunda reforma ha sido la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, la cual ha ejercido sus competencias exclusivas en materia de museos de interés regional, según se establece en el artículo 10.113 de su Estatuto de Autonomía. En la práctica de dicha atribución, la Asamblea Regional aprobó la Ley 5/1996, de 30 de julio, de Museos de la Región de Murcia, para el fomento, creación y divulgación de aquellas instituciones museísticas vinculadas a la Región de Murcia.

En la actualidad, toda esta gestión se canaliza mediante el Servicio de Museos y Exposiciones de la Dirección General de Cultura de la Consejería de Educación y Cultura. Las operaciones acometidas han estado enfocadas hacia la rehabilitación y resistematización de los edificios donde tiene su sede el museo, al objeto de dotarlos de óptimas instalaciones en las que la institución pueda desarrollar sus cometidos específicos. Dichas actuaciones han contemplado la creación de amplios espacios destinados a la exposición permanente de los fondos museísticos por medio de renovados proyectos e instalaciones museográficas. Igualmente, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia ha atendido la conservación, recuperación y restauración de los fondos artísticos del museo, lo cual supone para la Región la recuperación formal y técnica de gran cantidad de colecciones artísticas constituidas por obras de extraordinario interés histórico, cultural y estético.

Proceso de remodelación

El proceso de remodelación ha afectado no sólo a la reforma de la institución en sí, sino que ha revalorizado uno de los elementos más significativos de la arquitectura urbana de la ciudad de Murcia, a saber, las fachadas del desaparecido Edificio del Contraste de la Seda, la recuperación de un tramo de la muralla de la ciudad musulmana y la reorganización del entorno urbanístico de todo el Museo. Todo ello ha marcado un hito sobresaliente en cuanto a la estructuración museográfica se refiere, pues se ha ampliado la superficie expositiva, incorporando además importantes colecciones artísticas relacionadas con las artes suntuarias y decorativas, el dibujo y la estampa.

Distribución de la colección permanente del museo

La distribución por plantas y salas es la siguiente:

PLANTA PRIMERA

Sala 1 La pintura de los siglos XV y XVI. El Renacimiento en Murcia

Sala 2 El arte en Murcia durante el siglo XVII

PLANTA SEGUNDA

Sala 3 El arte del siglo XVII. La pintura del Siglo de Oro

Sala 4 Gabinete

Sala 5 La Ilustración y el siglo XVIII. El arte durante el Setecientos

PLANTA TERCERA

El Siglo XIX

Sala 6 Del Academismo al Eclecticismo. Los grandes géneros pictóricos

Sala 7 La pintura costumbrista. El Regionalismo

Sala 8 Sala de las alegorías Pintura decorativa. El paisaje

Sala 9 Artes decorativas y suntuarias

Salas

Sala 1 La pintura de los siglos XV y XVI. El Renacimiento en Murcia

El Renacimiento se configura como uno de los momentos más brillantes de la historia de España, ya que coincide con su unificación territorial y política, su hegemonía sobre el resto de Europa, el descubrimiento del Nuevo Mundo y el nacimiento del Estado moderno. Es un periodo de gran esplendor en las artes plásticas, ajustándose los temas tanto a la piedad devota imperante como a un renovado gusto por los argumentos profanos y clasicistas. Se apuesta por fórmulas que aúnan las experiencias técnicas del naturalismo flamenco y el idealismo del Renacimiento italiano. La pintura se convierte en ciencia empírica, los grandes hallazgos son el perfeccionamiento de la perspectiva matemática y el estudio de la naturaleza. La madera policromada y las formas angulosas y expresivas en escultura conectan con un misticismo estético que tiene sus raíces en Flandes y el Norte de Europa. El retablo se configura como elemento catalizador de toda expresión artística (arquitectura, pintura y escultura).

En Murcia, Jerónimo Quijano y Jacobo Florentino plasman en la nueva fábrica catedralicia un lenguaje plástico de total orientación renacentista. En pintura, la transición es lenta, ya que siguen predominando características de finales del Gótico; por ejemplo, los fondos dorados y la planimetría compositiva. Paulatinamente van introduciéndose renovadas fórmulas estéticas y técnicas gracias a la influencia levantina. Los más importantes artífices del Sureste peninsular son Fernando o Hernando Llanos, Yánez de Almedina y Juan de Vitoria, pintores que introducen en su obra elementos italianizantes, propios del pleno Renacimiento. Al finalizar la centuria, conectando con el siglo XVII, surge la figura de Pedro de Orrente y Jumilla.

Sala 2 El arte en Murcia durante el siglo XVII

Al siglo XVII en Murcia se ha dedicado este espacio, manifestación de los más interesantes artífices y obras que conforman una centuria importante para la pintura murciana: se expone con exclusividad la pintura regional durante los siglos XVI-XVII: Villacis, junto a Mateo Gilarte o Lorenzo Suárez configuran un panorama específico de las manifestaciones visuales y plásticas en Murcia durante el Seiscientos. La pintura religiosa, los programas iconográficos y decorativos, los temas derivados de la pintura veneciana conforman un sencillo espacio que reagrupa, sin diversificar, puntuales obras de maestros notables; sin olvidar que Murcia constituye un centro de relativa, pero considerable, presencia dentro del panorama general de la pintura española del siglo XVII.

Convendría señalar la importancia y la presencia que ciertas obras han tenido en la configuración actual de las colecciones de museo. Para ello, habría que reseñar la serie de pinturas murales realizadas al temple del antiguo Convento Trinitario de Murcia. Fragmentos de la decoración parietal que realizara Nicolás de Villacis y Arias para la Iglesia del Convento de la Trinidad. Actualmente se conservan cinco piezas, todas ellas restauradas en 1993 por el Centro de Restauración de Verónicas: Autorretrato del pintor con D. Antonio de Roda y D. Juan Galtero, Ángel, Cabeza de fraile, Caballero del Chambergo y Sacerdote con monaguillo.

Sala 3 El arte del siglo XVII. La pintura del Siglo de Oro

Dedica el Museo este espacio a las más eminentes manifestaciones plásticas del Barroco: Cavarozzi con Santa Catalina de Alejandría, pieza adquirida a la familia Pageo por la Junta de Patronato en 1927, San Jerónimo, como escriturario, emblema de la Colección Permanente que ya en sus primeros inventarios se registra como de Ribera, Adoración a la Eucaristía, pintura posiblemente vinculada con el obrador de Zurbarán y que junto con el Ecce Homo de Bartolomé E. Murillo y los Santos Juanes de Valdés Leal, formaron parte de la espléndida colección procedente del Asilo de Villanueva del Segura.

También La Crucifixión de Murillo, dación en pago de impuestos desde 1999, procedente del Museo Nacional del Prado; pintura genovesa de la primera mitad del Seiscientos, tal y como la ha catalogado recientemente Agüera Ros, El primado de San Pedro y Emaús, que procedían ambos del Hospital Provincial y seguro integrantes de conjuntos pictóricos narrativos de gran envergadura. Lucas Jordán, a través de Tributo de la moneda, obra de juventud, de inspiración y cromatismo tizianesco y veneciano, el desconocido Mathey con la tabla titulada Virgen María, que ya figuró en la Provincial de Bellas Artes y Retrospectiva de las Suntuaria o los ya mencionados lienzos especulares de Valdés Leal: San Juan Bautista y San Juan en Patmos. Sin olvidar los temas alegóricos y piadosos de uno de los artistas más representativos de la pintura madrileña del siglo XVII: José Antolínez. Su Amor Divino, Amor Humano también conocido como El Alma Cristiana entre el Vicio y la Virtud, es otro de los lienzos adquiridos por la siempre eficacísima y recordada Junta de Patronato.

Sala 4 Gabinete

Se exhiben en esta sala diferentes manifestaciones artísticas relacionadas con las artes decorativas y suntuarias, así como algunas obras pictóricas cuya temática, como la pintura de género, la fábula o el mito, el paisaje, la Veduta, floreros y bodegones, así como composiciones de pequeño formato de impronta bizarra, contiene todo aquello que pudiera parecer atractivo a un coleccionista.

En este espacio se conservan algunos objetos pertenecientes a las Artes Aplicadas y Decorativas de gran interés. Destacan los Vidrios de Castril de La Peña (Granada) y La Vidriera (Puebla de Don Fadrique, Granada), espléndidos ejemplares entre los que descuellan las ampollas o botellitas de peregrino, también de faltriquera, por ser objetos para colgar y llevar consigo como una faltriquera o bolsillo, la frasca o barril de vidrio, candiles y las jarras o ánforas, interpretaciones populares y simplificadas de la lámpara de mezquita, cuyos ejemplos más cuidados son los elaborados en María (Almería).

Una de las piezas señeras de este espacio es la gran orza de registros renacentistas transmitidos por medio del grabado o la pintura, donde se plasman motivos derivados de la cerámica de Faenza, desde heráldica, grutescos o mascarones, a varias representaciones mitológicas, tan del gusto de las brillantes y elogiadas piezas talaveranas del Quinientos.

Entre otras piezas procedentes de antiguos oficios artísticos o instrumentaría, tales como garlochas, planchas de cobre para estampaciones, moldes, etc.… destacaríamos unas soberbias tijeras de escritorio realizadas por Miguel León en 17717.

Sala 5 La Ilustración y el siglo XVIII. El arte durante el Setecientos

Espacio difícil de concretar, pues, durante este periodo histórico, la ciudad de Murcia adquiere una importancia inusitada a nivel artístico por mediación de la figura del insigne Francisco Salzillo y Alcaraz (1707-1783). La Murcia del siglo XVIII es igualmente importante por sus remodelaciones urbanísticas y del desarrollo de distintos programas arquitectónicos concretados en el Imafronte catedralicio, en el nuevo palacio episcopal, en el llamado Puente de Piedra, en la reestructuración de placetas y espacios públicos, así como en los diferentes planes de saneamiento de terrenos, la destacada arquitectura civil y la remodelación de centros conventuales e iglesias.

La impronta de la dinastía de los Borbones manifestada, entre otros órdenes de cosas, en la implantación de las Academias y de las Sociedades Económicas de Amigos del País, los patronazgos regios, el impulso a las artes decorativas, la artesanía y las manufacturas artísticas, etc.… tuvo como resultado la modernización de España en todos los ámbitos, acusándose en el terreno artístico una profesionalización de los oficios y materias artísticas.

Sala 6 Del Academismo al Eclecticismo. Los grandes géneros pictóricos

Las obras que determinan este espacio expositivo giran en torno a determinados autores procedentes del ámbito regional murciano con una formación académica y cosmopolita vinculada a los grandes centros: Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid) y Academia de San Lucas (Roma) y París. Se trata de Rafael Tegeo (1798-1856), José Pascual y Valls (1820-1866) y Germán Hernández Amores (1823-1894).

Tampoco se ha de olvidar la presencia del extraordinario artista Germán Hernández Amores cuyo Sócrates reprendiendo a Alcibíades en casa de una cortesana, cuyo boceto del gran lienzo que presentó a la Nacional de 1858, por el cual obtuvo una Segunda Medalla, refleja, pese a sus reducidas dimensiones, el monumentalismo aprehendido durante su estancia en Roma.

Una de las obras más interesantes que se exhiben en este espacio es Entrega de Murcia al Infante D. Alfonso por el rey Ibn Hudiel, obra de José Pascual y Valls, que presenta un lienzo preparatorio de una composición mayor que nunca llegaría a concluir. Aborda la temática histórica con registros monumentales sin menoscabo de valorar aspectos meramente técnicos o de índole compositiva. De impronta academicista, la ambientación de arquitecturas y ropajes, así como la vinculación al pasado de Murcia le confieren ciertos rasgos de atemperado romanticismo.

Sala 7 La pintura costumbrista. El Regionalismo

Desde sus primeras adquisiciones, los Fondos del Museo de Bellas Artes han remarcado siempre una cierta inclinación por la pintura del último tercio del XIX: pintura decorativa, temática vinculada al Modernismo, incluso al Simbolismo y, como no podría ser de otra manera, al Costumbrismo, muy localista y limitado, y, sin embargo, siempre considerado como una preclara manifestación de nuestra plástica.

No ha de olvidarse el Regionalismo como una tendencia más profunda y de impronta regeneracionista y vinculada con otros movimientos estéticos y culturales paralelos en el resto del país.

Obdulio Miralles, Juan Antonio Gil y Montejano, José María Sobejano, Adolfo Rubio o Antonio Meseguer o Inocencio Medina Vera son considerados los artistas más significativos que junto a otros, cultivaron estas modalidades temáticas.

Sala 8 Sala de las alegorías Pintura decorativa. El paisaje

Este espacio recrea manifestaciones plásticas vinculadas a la pintura decorativa acentuando la relación entre naturaleza y arte, para ello se alude a la temática de sencillas alegorías que casi todos los pintores de la segunda mitad del XIX llenaron las villas de recreo, palacetes, casonas, diversas instituciones y otros recintos, de carácter más o menos privativo (balnearios, casinos, teatros, etc..) de una sociedad acicateada por la industrialización y el progreso.

Las Cuatro Estaciones de Obdulio Miralles, los espumeantes racimos de flores de Pedro Sánchez Picazo, las alegorías aladas de Guimbarda, se complementan a la pintura a plein air de pequeño formato de Carlos de Haes donde el leit motiv es la plasmación de una naturaleza esplendorosa. Todo ello bajo el contrapunto del magnífico pavimento de la Casa de los López Vizcaya, verdadera joya de las artes decorativas levantinas.

Complementado con la arquitectura cerdanesca, se yuxtapone en este discurso expositivo donde se hace un especial hincapié en las Artes Suntuarias o Decorativas. Siguiendo parámetros del primer tercio del siglo XIX, este pavimento alfombrado entronca con la decoración cerámica levantina, producto vinculado, en versión sencilla, a las importantes obras levantinas (Alcora).

Sala 9 Artes decorativas y suntuarias

A pesar de tratarse de una parcela desconocida, las Artes Decorativas tuvieron un notable desarrollo en Murcia durante el siglo XIX, gracias al proceso de industrialización iniciado en el ámbito de Cartagena durante la segunda mitad de siglo.

Cartagena se constituye junto a Moncloa, Sargadelos y Cartuja como uno de los principales centros peninsulares. Dos hechos serán esenciales en este éxito: la posibilidad de aprovisionamiento directo de carbón, materia indispensable para la producción, así como el poder distribuir los productos finales a otros centros para su comercialización gracias al puerto. Y es que a mediados del XIX la entrada de nuevos procedimientos desde el extranjero exigían plantas industriales que se alejaban de las estructuras tradicionales de la Región, buscándose las localizaciones más competitivas.

Con estas inversiones llegarán no sólo capital e industrias, aumento del empleo y reducción de las importaciones, sino también un nuevo gusto, reflejo de las tendencias de la burguesía. Reflejo de este nuevo gusto que combina la elegancia y la producción en serie son las lozas de la Fábrica de La Amistad (1842) y la de vidrio de Santa Lucía (1834), ambas ubicadas en Cartagena y de las que el Museo posee una interesante colección fruto de sucesivas donaciones y adquisiciones.

De las lozas hay que destacar la temática, en las estampadas, la serie del Amor y la Guerra; en las series cinegéticas, los garrochistas. Destacamos a su vez las lozas iluminadas y las de temas florales y aves, sin olvidar los curiosos temas burgueses, difundidos tanto por las lozas como por la prensa y literatura. Respecto a los vidrios procedentes de la Fábrica de Cristal y Vidrio de Santa Lucía, interesan las licoreras, vasos, copas, botellas, candiles con decoración al puntil y realizadas en vidrio soplado y/o a molde. La colección de abanicos del Museo de Bellas Artes es reflejo de suntuosos ejemplares, a excepción de algunas piezas carentes de los ricos materiales y del esplendor cortesano de que éstos solían hacerse.

LOGIA: Escultura de Antonio Campillo

La logia es una de las estancias más significativas del Museo de Bellas Artes de Murcia. Permite contemplar al visitante una serie escultórica en torno a la figura femenina del artista Antonio Campillo, así como muestras de carácter temporal en homenaje a artistas murcianos, nuevos depósitos o incorporaciones de obras al museo.

En uno de los extremos se encuentra una estancia donde se encontraba la biblioteca de la Comisión Provincial de Monumentos, y que cierra mediante la Puerta de la Pitonisa Marichaves (Siglo XVI).

Sorolla, en el MUBAM

En el MUBAM, se exhiben dos obras, una de ellas ‘Retrato del pintor Alfredo Carreras’, obra adquirida por el museo entre los años 30 y 50 del pasado siglo.

La otra obra es Estudio para el cuadro El dos de mayo, pintada en 1884, es un óleo sobre lienzo de 53 x 92 cm., por el que ese año recibió una Medalla de Segunda Clase, de carácter melodramático, hecho a tal efecto para la Exposición Nacional.

En ella se puede ver un chico muerto en el suelo con un arma en la mano. Los inicios de la carrera de Joaquín Sorolla estuvieron marcados por versiones históricas, hecho motivado por el auge que esta temática pictórica tuvo en la segunda mitad del siglo XIX. Aunque, años después, su obra daría un giro radical, con un estilo luminista y dinámico, donde pone de relevancia los efectos de los valores cromáticos. La obra está fechada, firmada y dedicada. Fue adquirida por la Junta del Patronato para el Museo de Bellas Artes el veinticinco de noviembre de 1933.

José Belló Aliaga

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Entrada al Museo de Bellas Artes de Murcia (MUBAM)
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Placa conmemorativa de la remodelación y ampliación del Museo, fechada en 2005
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Gitana de la naranja. Julio Romero de Torres
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Retrato de Magdalena. Juan Bonafé
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Sagrada Familia. Pedro Flores
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La Odalisca. Ramón Gaya
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La bailarina. Antonio Campillo
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Vista de la sala
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El paseo. Antonio Alcaraz
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Camino del Redil. Mariano Benlliure
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Niña del cabritillo. Obdulio Miralles
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Entrevista de Enrique III con el Duque de Guisa 1859. Luis Ruipérez
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Odalisca, 1869. Juan Martínez Pozo
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Magdalena Penitente. Domingo Valdivieso
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Javier Fuentes y Ponte. Federico de Madrazo
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Alma Humana. Antolínez
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En primer término, El buen pastor. Marcos Laborda
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Los desposorios de la Virgen. Joaquín Campos
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Maria Amália de Sajonia. Joaquín Inza
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La classe de musica. Domingo Valdivieso
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Retrato del pintor Alfredo Carreras, 1914. Joaquín Sorolla y Bastida. Óleo sobre cartón, 48,8 x 66 cm.
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Estudio para el Dos de Mayo, 1884. Joaquín Sorolla y Bastida. Óleo sobre lienzo, 53 x 92 cm.
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Vista de la sala
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Virgen con el niño y Sn Juanito. Barocci. Atribuido
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San Jerónimo. José Ribera
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Cruz procesional. Siglo XVII. Plata repujada y cincelada 47,2 x 31 x 5 cm. Anónimo
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Florero. Siglo XVII. Daniel Seghers
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Ecce Homo. Bartolomé Esteban Murillo
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San Miguel. Sterlich
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Sala de Artes Decorativas
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Vista de la sala
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San Francisco de Borja. Nicolás de Bussy
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Susana y los viejos. Siglos XVI-XVII. Anónimo
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Buen Pastor. Mateo Gilarte
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Retablo de Santiago. Juan de Vitoria
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