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"Más de 75.000 kilómetros cuadrados de Castilla-La Mancha son susceptibles a la desertificación según un informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación", apunta

UGT recuerda que Castilla-La Mancha es «la segunda comunidad autónoma de España con mayor riesgo de desertificación»


Este viernes se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, con el que la ONU tiene como objetivo el concienciar acerca de las iniciativas internacionales para combatir estos graves fenómenos.


Desde UGT Castilla-La Mancha recuerdan que nuestra región es «la segunda comunidad autónoma de España con más riesgo de desertificación según un informe elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Dicho informe cifra en más de 75.000 km cuadrados la superficie susceptible a la desertificación en Castilla-La Mancha».


La desertificación es la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas por causa de la actividad humana y las variaciones climáticas. Este proceso se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas (que cubren un tercio de la superficie del planeta y buena parte de España), a la sobreexplotación y al uso inadecuado de la tierra. La pobreza, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego son ejemplos de aspectos que afectan negativamente a la productividad del suelo.


La desertificación y la sequía suponen grandes retos para la humanidad ya que afectan tanto al estado de la naturaleza como a los medios de vida de millones de personas en su lucha contra la pobreza. Ya en la Cumbre de la Tierra, que se celebró en Río de Janeiro en 1992, la desertificación junto con el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad, se catalogaron como los mayores retos a los que se enfrenta el desarrollo sostenible. Pero desde entonces el problema ha seguido empeorando. Hoy en día, más de 2.000 millones de hectáreas de tierras anteriormente productivas se encuentran degradadas. Algo especialmente preocupante si se tiene que en cuenta que para 2030 se estima que la producción de alimentos requerirá otros 300 millones de hectáreas adicionales de superficie.


Este año, el lema del Día es «Superando juntos las sequías», con el que se quiere hacer especial hincapié en la acción temprana para evitar consecuencias desastrosas para la humanidad y los ecosistemas planetarios.


Las sequías se encuentran entre las mayores amenazas para el desarrollo sostenible, especialmente en los países en desarrollo, aunque debido al cambio climático ningún país es inmune. De hecho, las previsiones estiman que para 2050 las sequías afectarán a más de las tres cuartas partes de la población mundial. El número y la duración de las sequías han aumentado un 29% desde 2000 y, a día de hoy, hay más de 2.300 millones de personas que sufren problemas a causa de la escasez de agua. Se trata de unas cifras crecientes y preocupantes, máxime considerando que uno de cada cuatro niños en el mundo se verán afectados por este fenómeno de aquí a 2040.


Desde UGT Castilla-La Mancha, consideran que este Día Mundial «brinda una oportunidad única para poner en el centro del debate una problemática tan grave como las sequías y la desertificación. Y más concretamente nuestra comunidad autónoma. España es uno de los países que más va a sufrir las consecuencias del cambio climático, y uno de los mayores impactos se va a dar en los recursos hídricos. Sequias, olas de calor, lluvias torrenciales… van a repercutir en la cantidad de agua disponible, que se va a ver reducida sustancialmente, y en su calidad».


Por ello, instan al Gobierno a «desarrollar planes de actuación con medidas destinadas, por un lado, a mejorar y reforzar las herramientas necesarias para evaluar y dar seguimiento al riesgo de desertificación y, por otro, a paliar el efecto de la sequía y la escasez del recurso, fomentando la gestión sostenible del agua. En este sentido, es necesario poner en marcha cuanto antes, y con presupuestos suficientes, la Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación para mitigar sus efectos y restaurar las zonas degradadas, así como el nuevo Programa de Acción Nacional contra la Desertificación. Para ello, los fondos provenientes del Plan de recuperación de la UE son una oportunidad única».


Por último, consideran «fundamental» que mediante estos instrumentos «se analice en detalle las consecuencias que la desertificación y la sequía están teniendo sobre el empleo y sobre la sociedad en su conjunto».

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