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Una ruta circular que tuvo lugar el pasado domingo

Puertollano: El CD Pozo Norte recorre el Arroyo del Azor, Puerto Viejo, Buitreras, El Camino del Abuelo y la Chorrera de las Sierpes

Pablo Romero Dorado.-Con una mañana fresca e iluminada se comienza la ruta desde 730 mts., por el camino izquierdo de la ermita y al lado del río del pueblo: el sonido del mismo hace despertar los sentidos, al igual ha pasado con el cante de arrendajos y herrerillos, entre otros. Y, a poco más de un kilómetro se cambia al confortable camino de Carretas con dirección a Puerto Viejo, donde se procede a la subida más pronunciada de esta ruta. En otra dirección y hacia la izquierda se aparta al camino de Fuencaliente a 4,8 km. aprox.

El paisaje deslumbra por la vegetación característica de los bosques de encinas, alcornoques, roble melojo, matorral, brezo, madroño; En los alrededores del Arroyo Robledo de las Hoyas se distingue: el sauce blanco, álamo, olmo, etc., estos forman bosques que determinan el paisaje continuo que atravesamos. La humedad en esta fecha hace que la respiración sea muy agradable, al igual pasa con el silencio de la propia naturaleza.

Entre las pisadas de hojas húmedas y las breves charlas se llega a la vertiente de las Vaquerituelas y la Vertiente de los Herraderos Altos. Las jaras a punto de flor han ido sobrepasando nuestra altura a ambos lados del camino.

Tras la reagrupación de los socios, los guías han explicado los nombres del lugar y las propias anécdotas que han surgido en anteriores rutas. De forma entretenida se llega a una nueva bifurcación sobrepasando los 900 mts. hasta llegar al collado de Puerto Viejo.

La mañana termina de abrir y al llegar a Puerto Viejo con 1.040 mts., se contemplan unas vistas sorprendentes y se asciende a la subida de la Buitrera sobrepasando los 1.115 mts., en el km 5 aprox. Tras la parada se contemplan los buitres que sobrevuelan con majestuosidad el lugar referente, también se escuchan grajillas estas anidan en las proximidades. Se toma un tentempié al lado de la antigua torre de telégrafos, y nuestras vistas se dirigen hacia la zona norte del valle de los Pedroches. Con más claridad se pueden ver de derecha a irquierda: Pozo Blanco, Villanueva de Córdoba, Cardeñas y Espiel.

Bien, después de realizar la fotografía de grupo bajamos por los mismos pasos que hemos subido. Al mirar a la derecha y a lo lejos vemos el cerro del Abugaloso, que es el punto más alto de Sierra Madrona, También se ve con más dificultad el cerro de Bañuela, que es el más elevado de Sierra Morena. Así mismo, mirando hacia abajo y a la derecha vemos la Carretera Nacional 420, perpendicular al camino de bajada. De continuidad, se sigue el Camino del Robledo de las Hoyas y hacia al cruce del Abuelo: El guarda nos da la bienvenida y más adelante perpetramos al bosque de robles, un lugar paradisíaco. Las rocas hacen comprender que el lugar es del Periódo Cuarternario, en el cuál; el movimiento de los continentes se hizo más lento, así como la formación de montañas en la colisión de placas tectónicas.

Después a 300m mts. de la bifurcación del camino del Abuelo se continúa en descenso hacia el Arrollo del Robledo de las Hollas, se explica el florecimiento de la flor peonía, verdaderamente fantástica, se van viendo en todo el trayecto seguido. Dicen que está flor amansa la fiereza de los animales y que es la flor del honor y la riqueza. El nombre de Paeonia se debe a Paeón, el médico de los dioses). Sólo tienen que buscar su nombre en la obra La Ilíada y la Odisea de Homero. Asi mismo, en fitoquimica tiene un gran valor, se distinguen muchas especies en todo el mundo y, es una de las flores más representativas en Oriente.

Bien, en el próximo tramo; nos quedamos aún más perplejos al entrar en la senda de Sierpes, el sonido del agua se hace presente desde la parte baja y en las mismas canalizaciones y depósitos de agua, que conducen a la fuente de San Isidro. La inmensidad de enebros figura en todo el trayecto, más adelante se ven los abrigos y, o refugios montañosos naturales, escondidos entre el enorme relieve rocoso del lugar. Los desniveles y diversas vistas hacen llegar a la fascinación del Chorrero de Sierpes:

Como lugar embriagado, el bienestar ha sido compartido con fotografías y con el contacto del agua fria, que ha saciado el deseo de envolverse en lo insólito del paraje. El sonido del agua nos ha dirigido al siguiente bosque de pinos, este es silencioso con un camino ancho y muy cómodo, en lo que se ha llegado a la hora prevista del avituallamiento, en el paraje paraje de San Isidro.

El descanso y el agradecido sol, tras tres horas cuarenta y cinco en movimiento y cinco horas en toral de disfrute intenso, se ha puesto fin a esta magnífica ruta de 13 km, aprox. preparada por el Club Deportista Pozo Norte de Puertollano, Ciudad Real.

Pablo Romero Dorado

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