Durante siete años los Troncha Cerros hemos participado en la Semana Europea de la Movilidad. No lo hacemos solo por sumar kilómetros en nuestros entrenamientos, lo hacemos porque creemos que el futuro de Puertollano pasa por una movilidad más sostenible y por una ciudad mejor conectada consigo misma, con sus municipios vecinos y con su entorno natural.
La realidad es que, pese a algunos intentos, Puertollano sigue estando de espaldas a su entorno natural, con parques y espacios verdes aislados, desconectados entre sí, algunos en buen estado y muchos deteriorados, utilizados en demasiadas ocasiones como verdaderos vertederos, alguno incluso tampoco dan la seguridad suficiente para su uso cotidiano.
El Pozo Norte, un parque ejemplar
El Pozo Norte es el mejor ejemplo de lo que puede lograrse cuando la visión de futuro se une a la voluntad política: un espacio nacido de antiguas minas y escombreras que, gracias a la inversión en su recuperación y años de trabajo, se ha convertido en un parque periférico, arbolado, seguro y lleno de vida. Hoy es uno de los pulmones de Puertollano y escenario habitual de muchos de nuestros entrenamientos, incluso de noche, un parque muy mejorable en su revitalización y en el que alegra observar que se continúa ampliando su alumbrado.
Un éxito de parque que se puede ampliar en Puertollano a otros parques urbanos muy usados por la ciudadanía como La Rincona o Las Pocitas del Prior junto a la laguna estacionaria de Los Patos, pero que contrasta con otras realidades menos alentadoras.
Demasiados proyectos desconectados, frustrados o abandonados
A proyectos frustrados como el Parque del Terri, se suman iniciativas inconexas como nuestros exclusivos carriles bici o espacios desaprovechados como el parque de Diego de Almagro, La Calva o el castillete de San Esteban.
Existen también espacios públicos que siguen esperando su oportunidad y que son reivindicados por diferentes colectivos vecinales. Ejemplo de ello son Los Pinillos y el Campo de Bolos, que defienden la Asociación de Vecinos Santa Ana, que reclaman su restauración y puesta en valor; o la anhelada rehabilitación del depósito de aguas de Las Mercedes, cuya asociación propuso hace años transformarlo en un rocódromo y parque periurbano.
A las propuestas se suma el esfuerzo de un grupo de jóvenes ciclistas que, con entusiasmo y compromiso, intentan convertir una zona junto al abandonado campo de fútbol de la Magdalena en un circuito rudimentario pero vibrante de bici de montaña, al que han bautizado como Bike Park que llaman La Minilla. Ejemplo de cómo la ciudadanía re-imagina la vida a espacios en desuso.
Sí, la lista de zonas degradadas y sin ordenar en la periferia es larga. Muchos lugares que, por su ubicación y nuestra orografía, podrían ser balcones desde los que disfrutar Puertollano durante un paseo, incluso para acceder al monumento del Minero, pero hoy solo muestran un duro abandono.
Cualquiera de esas intervenciones aisladas son muy necesarias, pero no basta. Hace falta un plan coherente, ambicioso y sostenido en el tiempo, que piense Puertollano como un todo, conectando espacios, parques y barrios en beneficio de toda la ciudadanía.
Un anillo verde con la colaboración público-privada
Ese plan se llama anillo verde. Una red de caminos y senderos continuos, accesibles y seguros por donde pasear con tranquilidad, que conecte barrios, parques urbanos y entornos naturales. No se trata de inventar nada nuevo: ciudades industriales como Vitoria, Bilbao o Avilés han demostrado que un cinturón verde mejora la salud, fomenta la cohesión social y cambia la imagen de urbes que antes se asociaban solo a fábricas y contaminación.
En Puertollano esta necesidad es también urgente. Nuestra ciudad convive con un gran polígono industrial, con una refinería y una fábrica de fertilizantes, entre otras, que forman parte de su identidad productiva pero que también refuerzan la importancia de aumentar la cantidad de espacios verdes que nos protejan. El anillo verde puede funcionar no solo como espacio de ocio y movilidad sostenible, sino también como barrera física y ambiental que mitigue el importante impacto de nuestra actividad fabril, proteja de posibles incendios y contribuya a conseguir una ciudad más saludable.
Una apuesta de ciudad y de sus aliados
El desarrollo del plan de anillo verde debe formar parte de la agenda de colaboración público-privada. Las empresas que se benefician de estar en Puertollano no solo tienen la oportunidad, sino también la responsabilidad de invertir en su entorno, contribuyendo a una infraestructura que mejora la calidad de vida de los vecinos y vecinas.
Aquí entran ¡Todas!: desde las de siempre –Repsol o Fertiberia – hasta las que han llegado de la mano de las energías renovables, como Iberdrola, Diverxia, Ence, Renovalia, Endesa, Gas Natural Fenosa, muchas de ellas alicatan nuestro suelo de placas solares. Y también aquellas que comienzan a ganarse el respeto ciudadano por su promesa de impacto cero y su compromiso con la huella verde, como la futura acería verde de Hydnum Steel. Son nuestros aliados necesarios en un reto común para reforzar la imagen de sostenibilidad y generar orgullo compartido de ciudad.
Puertollano 360. Una oportunidad para transformar la ciudad
¿Por qué no pensar en grande y diseñar una infraestructura verde que sirva tanto para pasear como para hacer deporte, que mejore la biodiversidad y conecte con la naturaleza urbana, que sea barrera y actúe contra el cambio climático y que, además, dé seguridad y bienestar a quienes viven junto a un gran polo industrial?
Dar los siguientes pasos no depende solo de colectivos o vecinos que ponen el tema sobre la mesa. Depende, sobre todo, de quienes guían nuestra administración y la capacidad para replantear cómo se proyecta nuestra ciudad: para conectarnos mejor, unir barrios, recuperar paisajes degradados y fortalecer a Puertollano frente al cambio climático.
Tarea a la que hay que sumar a todo aliado que se pueda, también a las empresas con responsabilidad social, porque un anillo verde no es un lujo ni una utopía, sino una infraestructura verde esencial.
Es la hoja de ruta que puede garantizar a Puertollano un futuro más cohesionado, más saludable y, sobre todo, más atractivo para vivir y sentirse orgulloso de nuestra ciudad.
Puertollano necesita respirar mejor. Y un anillo verde es la mejor manera de hacerlo.