Puertollano: Policías, ocio, alcohol y armas

Artículo de Opinión de Mayte Mozos

Dos coches de Policía Nacional el pasado día 4 de mayo, estaban estacionados en la puerta del Club Recreativo de Repsol a las 13:00 horas, lo que me produjo una falsa alarma. Pues al entrar al bar/cafetería/restaurante, comprobé que no había ningún incidente, pues los cuatro policías estaban en la barra tomando botellines de cerveza, supongo que, en su horario laboral, pues vestían sus uniformes y todos los accesorios reglamentarios; incluidas las armas. Una hora más tarde, al marcharnos, tras dos rondas nuestras, ellos continuaron en el mismo lugar; desconozco las rondas de ellos.

Esta estampa me trasladó treinta y siete u ocho años atrás, en el mismo lugar y en la misma barra, a un suceso que me heló la sangre: En este caso un guarda jurado de una compañía contratada por Repsol estaba también uniformado y armado, apoyado con los codos en la citada barra, consumiendo alcohol y de espaldas, dejando ver su pistola, objeto que llamó poderosamente la atención de un niño de siete u ocho años. Éste se acercó a tocarla, lógicamente a su espalda. El vigilante al notar que le tocaban su arma se giró velozmente, haciendo alarde de su buena instrucción, a la vez que desenfundaba, y en un acto reflejo encañonó al niño que retrocedió unos pasos asustado y sin dejar de mirarle. La escena no pasó desapercibida a la madre, que a velocidad supersónica se situó entre el arma y el niño. Unos segundos se congelaron; como en un típico western. La progenitora abroncó al agente, éste se defendió acusando al niño, ella tiró de la mano del pequeño reprendiéndole y marchándose. Y los presentes nos quedamos unos minutos más con la tensión de aquellos segundos, y yo con este recuerdo.

Hoy, en el siglo XXI me pregunto, y no sé si seré la única, si estos cuidadores y guardianes de la ley pueden seguir mezclando jornada laboral con ocio, alcohol y portando armas. ¿A ustedes que les parece?

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