La realidad del empleo en España

Artículo de Opinión de Paula Fernández

Paula Fernández.- ¿Por qué el PP no se alegra de que los datos de creación de empleo y de reducción del paro vayan por el buen camino?

¿Por qué se empeñan en tergiversar los datos, en mentir e intentar crear una falsa impresión sobre la situación del país?

¿Cuáles son los motivos y la intención de intentar manipular la situación del empleo y crear una imagen falsa de ella si los datos objetivos lo desmienten?

Vamos a empezar por lo básico y fundamental que es el análisis riguroso de la EPA ( encuesta de población activa que es la única medición del empleo ( y el paro) que ofrece datos homologables y validados por la Unión Europea.

Para restablecer la verdad sólo es necesario aportar como prueba los datos que no necesitan demasiadas explicaciones.

No estamos en el peor momento del empleo y del paro, sino todo lo contrario: estamos en el segundo mejor de nuestra historia. Los más de veinte millones y medio de personas ocupadas reflejan, según la Encuesta de Población Activa, el segundo nivel máximo histórico alcanzado por el empleo en España.

Y esto ha sucedido en una situación muy complicada, en la que se ha terminado de recuperar las enormes pérdidas de empleo de la crisis financiera, superando la crisis sin precedentes de la COVID-19, y en medio de una nueva crisis –prácticamente sin solución de continuidad- ocasionada por la invasión de Ucrania, con un proceso inflacionista asociado desconocido desde hace más de un cuarto de siglo en la economía española e internacional.

El paro tampoco está en la peor de las situaciones: también aquí hay que decir que es todo lo contrario.

La realidad del paro, la que marca la EPA, es una de las menos malas del último casi medio siglo. Si bien es cierto que todavía sea la peor del resto de los países europeos. El 12,7% que refleja el último dato de la tasa de paro, es el tercero más bajo que se registra en cerca de cincuenta años.

Y para contextualizar este dato, hay que mirar nuestra experiencia pasada: tanto en la crisis de mediados de los setenta a mediados de los ochenta, y en la de 2008 a 2014mnuestra tasa de paro creció en ambas entre 16 y 18 puntos porcentuales, sin paragón con lo que sucedió en los países de nuestro entorno, en los que los incrementos fueron muy inferiores.

Sin embargo, en esta última hay cosas que se han hecho de forma muy diferente (con medidas para impedir el recurso masivo a los despidos), por lo que pese a la profundidad y características inéditas de esta última crisis, la tasa de paro apenas subió en dos puntos y medio. Lo que ha recibido un gran reconocimiento internacional.

Por lo que parecen asimismo fuera de lugar los comentarios sobre una supuestamente gravísima situación del desempleo con los que se están rasgando extemporáneamente las vestiduras.

La temporalidad del empleo, la otra gran lacra del mercado laboral español, se ha reducido en muy poco tiempo hasta casi los niveles del promedio europeo.

La confusión, entre temporalidad y estacionalidad ha sido uno de los cánceres de nuestra legislación laboral. La estacionalidad no tiene por qué significar una relación laboral temporal.

En todos los países en los que, como el nuestro, las actividades estacionales son cuantitativamente relevantes existen dos tipos de contratos de duración indefinida: uno “permanente a lo largo del tiempo” y otro “discontinuo”. A la actividad que siendo estable no es continua a lo largo del tiempo -porque esa es su naturaleza- le corresponde un contrato de duración indefinida discontinuo, pero no uno temporal. Y aunque se empeñen algunos, hay considerables diferencias entre el primero, indefinido discontinuo, y el segundo, el temporal. Y además, esas diferencias son mayores después de la reforma laboral que antes de la misma.

La metodología de la EPA resuelve perfectamente el tratamiento que en cada momento debe darse a la situación del “fijo discontinuo”.

Resumiendo : el mercado de trabajo y el empleo y el paro no están en un mal momento, ni cabe hacer catastrofismo alguno. Más bien lo contrario.

El empleo está en máximos, la tasa de paro se sitúa en una posición mucho más baja que en cada una de las anteriores crisis, lo cual es una excelente noticia, y la estabilidad del empleo ha aumentado hasta niveles que no se conocían desde 1987 (primera vez que se midió), es decir en treinta y cinco años Y lo que es más importante de mantener la dirección y sentido de la última reforma laboral, en cuanto se recupere el crecimiento económico nos aproximaremos más bien rápido a los niveles del promedio europeo.

Y termino como empecé, si como apuntan todos los datos de crecimiento del empleo, reducción de la tasa de paro y reducción de la temporalidad son los que son, ¿de dónde puede haber salido la idea de que es al contrario y de que todo en realidad va peor?¿ Cuál es el interés de retorcer los datos y crear una imagen falsa de la situación del país?

Paula Fernández

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