Desde mi otero

Félix Calle, doctor en Economía y Empresa
Félix Calle, doctor en Economía y Empresa

Félix Calle.- Ya han pasado seis días y sigo en dique seco. La fiebre y el malestar generalizado me tienen amarrado a un sofá.

Retomo algunas lecturas, entre ellas la del profesor y periodista Carlos Salas y me hago eco de algunas cosas que escribe: “Los políticos son grandes forjadores de archisílabos. Les fascina complicar sus discursos con terminaciones como -idad, -ción, -antes, - entes, -anza, para dar un aire más soberano a sus oraciones”

Y sigue. Con razón se dice que los políticos solo siguen una regla: “Si no puedes deslumbrar a las masas con tu inteligencia, desconciértalas con estupideces”.

Es cierto, tampoco cambia el modus operandi cuando el discurso lleva tintes económicos. Doy fe.

Me invade el sueño febril y en este estado transitorio aparece mi amigo Juan (imaginario, claro, estoy en un sueño), que me somete a una batería de preguntas: Dicen que España es la cuarta potencia económica de la Unión Europea, entre las veinte economías más importantes del mundo. También que tenemos una deuda pública de más de un billón (con B) quinientos mil millones, lo que representa el ciento diez por ciento del PIB y un coste adicional en concepto de intereses de 46.000 millones, encontrándose entre los países con más deuda respecto al PIB del mundo. Que la clase media económica española está desapareciendo, estamos tirando de ahorros (los que aún están en posesión de ese grupo) cuyo agotamiento está próximo.

Entonces, me dice con expresión de no entender nada: “Si somos una potencia económica, ¿cómo es posible que en España el 20,40 % de la población, es decir, casi diez millones de españoles se encuentren en riesgo de pobreza? Tú, Economista Humanista ¿es justa esta situación?

Qué emociones tan extrañas y desagradables provoca la fiebre.

Menos mal que ha durado poco, porque la angustia se iba apoderando de mi maltrecho cuerpo. Lo mismo me estaba relatando la realidad, ¿no creen?

Félix Calle, doctor en Economía y Empresa

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