Desde mi otero

Félix Calle, doctor en Economía y Empresa

Félix Calle.- Me alegro de mantener la capacidad de sorprenderme a diario, de lo contrario habría que suponer que o bien estaba criando malvas en algún lugar o me mostraba ajeno a la realidad. Mala cosa ambas.

Eso no es óbice para que cuando le llega a uno un artículo en el que se vierten ciertas exposiciones/opiniones esa capacidad de quedar sorprendido se transforma en imposibilidad de creer lo que está leyendo.

Leo uno de esos artículos cuyo nombre del autor no quiero acordarme como escribía D. Miguel de Cervantes, dándonos una clase magistral de lo que significa ser un tránsfuga creyendo ser docto en materias mil y académico de la RAE.

Al autor le voy a refrescar la memoria, no vaya a ser que tenga algún problema cognitivo y/o que el dogmatismo político le haya obnubilado el sentido común.

Usted, señor, SÍ fue un TRÁNSFUGA. Tal vez por tener experiencia en ello, se atreve a escribir sobre este asunto e indirecta/directamente me sitúa en el centro de la diana, aunque no figure mi nombre en su torticero artículo lo deja entrever claramente, se adivina meridianamente. Recojo el guante.

Dejó su partido político de toda la vida (IU o PCE, no sé) para “emigrar” al PSOE, asignándole puesto de responsabilidad política y mejora económica respecto a su empleo anterior, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. Usted sí metió el hocico en el comedero político y claro, si le debe un favor al diablo hablará bien de sus cuernos. Del diablo, no se confunda. Le recomiendo que lea a Voltaire y podrá  comprobar aquello que decía que el estómago y la conciencia deben tener libertad plena.

Califica a los trásfugas de “desfachatez, comportamientos desleales, estafa legal a cambio de prebendas política o caprichos personales, causantes de corrupción…”

En definitiva, la inmoralidad que usted describe en su artículo encaja perfectamente en su propio comportamiento tránsfuga.

Los demás, aunque menos doctos que usted y más pueblerinos, también sabemos manejar el diccionario de la RAE, verá como le identifico. Necio: Ignorante y que no sabe lo que lo que podía o debía saber. Falta de inteligencia o de razón.

Nada dice en su artículo de los cobardes que teniendo responsabilidad municipal (Concejal), salen huyendo como alma que lleva el diablo, alegando problemas personales cuando en realidad la causa no es otra que la sustitución del alcalde por dimisión de la titular no recayó en quien usted esperaba. ¿Le suena, no?

Pretende dos cosas, a mi entender. En primer lugar, darnos lecciones democráticas y en segundo lugar, por ser VOS quien sois, cambiar el cuento resultando que era la abuelita de Caperucita Roja quien se quería comer al lobo y no al revés.

Espero que se recupere pronto de su paranoia.

Félix Calle, doctor en Economía y Empresa