Después de una larga espera, el reloj de flores de Puertollano vuelve a estar engalanado para recibir la Feria de Mayo con la alegría que merece.
Es esa misma alegría la que parecen transmitir las flores que los jardineros plantaron ayer con mimo junto a las grandes manecillas. Unas agujas que —lejos ya de aquellos tiempos en los que lucían retorcidas tras algún acto vandálico— marcarán altivas el ritmo de los días que se avecinan: nos avisarán de que llegamos tarde a una cita en el Real o de que va siendo hora de retirarse a descansar.
Es tiempo de flores y alegría.
¡Feliz Feria de Mayo!