Llevo ya más de tres años intentando soñar con Puertollano, y entre ayer y hoy he dado por fin dos cabezaditas que me han hecho pensar que tal vez esté a punto de caer de lleno en los brazos de Morfeo para atrapar el más dulce de los deseos: el de ver industrias implantándose en nuestra tierra, el de la creación de miles de puestos de trabajo, el del consiguiente crecimiento demográfico y, por ende, el del resurgir de una localidad que lleva mucho tiempo intentando desperezarse de un ya largo letargo. Un letargo impuesto por el cierre de empresas, por la histórica negativa a implantar en ella una universidad y por la dolorosa fuga de cerebros —jóvenes y no tan jóvenes— en busca de un puesto de trabajo con el que ganarse el pan.
Y es que ya van dos días consecutivos en los que La Comarca de Puertollano no solo ha ofrecido la crónica rutinaria, sino también dos grandes noticias relacionadas directamente con el futuro empresarial de la ciudad: la primera tiene que ver con la acería verde de Hydnum Steel, y la segunda, con el desbloqueo del polígono industrial La Nava III, clave para agilizar la llegada de nuevas inversiones.
'Hydnum Steel': la locomotora verde
Tras meses de lógicos recelos, debates soterrados y la inevitable inquietud que provocan los retrasos en los macroproyectos, el panorama del desarrollo industrial de nuestra ciudad parece que por fin empieza a perfilarse con mayor nitidez. La primera de estas grandes razones para el optimismo llegó de la mano de un espaldarazo institucional de máxima envergadura. El Gobierno de España ha renovado su confianza absoluta en el proyecto de la acería verde de Hydnum Steel mediante la adjudicación de 60 millones de euros procedentes de la segunda convocatoria del PERTE II de Descarbonización Industrial.
No es un dato menor ni un simple trámite administrativo. Este hito financiero inyecta la liquidez y la solvencia necesarias para desbloquear una situación que empezaba a pesar en el ánimo colectivo, después de ver que las obras no se comenzaban ni a principios ni a mediados de año tal y como se barajaba inicialmente. Sin embargo, con la mayor parte de los terrenos ya comprados, escriturados y asegurados por el consorcio, supongo que la llegada de estos fondos europeos permite armar un cronograma definitivo y riguroso. Por eso espero que sí los permisos correspondientes siguen la vía de la agilidad institucional, las máquinas y el movimiento de tierras en el entorno del nudo de Brazatortas serán una realidad visual e incontestable antes de que termine el presente año, tal y como me aseguraron fuentes de la propia empresa hace ya algún tiempo. Hablamos de una inversión global de 1.650 millones de euros y de un impacto socioeconómico capaz de transformar por completo el tejido social de la comarca: más de 5.000 puestos de trabajo en sus sucesivas fases, distribuidos entre un millar de empleos directos y cuatro mil indirectos.
Diversificar para no depender de una sola carta
Pero la reactivación económica de Puertollano no puede ni debe depender de una sola opción, por muy sólida que esta sea. La verdadera salud de una urbe industrial reside en la diversificación y en la capacidad de ofrecer suelo competitivo a proyectos de mediana y gran escala. Y ahí es donde encaja, de manera complementaria y precisa, el inminente desbloqueo de La Nava III que ha sido la gran noticia de este día.
El anuncio municipal de que este mismo mes de julio se firmará el convenio de financiación para las obras de urbanización de este polígono industrial de 226.000 metros cuadrados supone abrir de par en par las puertas a nuevos proyectos. Según esta información, la dotación de 4,5 millones de euros (cofinanciada en un 75% por el Ministerio para la Transición Ecológica y un 25% por la Junta de Comunidades) servirá para dar respuesta inmediata al interés real de múltiples corporaciones de los sectores agroalimentario y energético que ya han puesto sus ojos en nuestro término municipal. Esto, de llevarse a cabo, supondría otros 70 millones de euros de inversión privada y unos 120 puestos de trabajo adicionales a corto plazo. Aunque, por otra parte, no hay que dormirse ni en los laureles ni en los brazos de Morfeo, pero habrá que apretarse los machos para conseguir que no quede ni un solo metro libre en ese suelo industrial y así revertir por fin el anquilosamiento imperante.
Y no soy solo yo; es todo Puertollano el que comparte el más dulce de los sueños al ver a nuestras puertas la llegada inminente de la siderurgia libre de emisiones de CO₂ a través del hidrógeno verde, unida a la pujanza de la nueva industria agroalimentaria y energética. Todo para que, como bien se dice por aquí, no pongamos todos los huevos en la misma cesta.