Paseíto mañanero por Puertollano

Artículo de Opinión de Julián Gómez, exdirector y fundador de 'La Comarca de Puertollano'

Este domingo he dado mi habitual paseíto mañanero con el sabor especial que tienen los domingos convirtiéndolo en algo distinto. Mucho menos tráfico y, lógicamente, menos coches, ruidos y humo; mucha menos gente, solo algunas personas que también pasean, con perro, sin perros, con churros o sin ellos; y solo algunos operarios municipales entregados a la limpieza de una ciudad en la que, hay que reconocerlo, ensuciamos mucho, aunque algunos más que otros. Hoy he visto, como tantas otras veces, cómo un señor de avanzada edad dejaba caer al suelo la colilla de un cigarro y he recordado como, cuando yo fumaba, llevaba una especie de pequeño recipiente en el que iba depositando las colillas que después vaciaba en alguna de las papeleras que encontraba a mí paso y listo, asunto resuelto. Así, y éste es solo un ejemplo, cuidamos nuestra ciudad y miramos por ella.

Pero volviendo a mí paseo y a las diferencias en los domingos del resto de los dias de la semana, también de los sábados aunque en menor medida, estos dos días las obras del paseo están paralizadas. Tampoco hay hoy el ruidoso trasiego de numerosos alumnos camino de su colegio o instituto, hoy descansan, y también se nota en mi camino.

Vela a la Virgen

Terminado el aquelarre demoledor de las pérgolas "romanas" en la explanada de la Virgen de Gracia parece que la paz invade momentáneamente la zona pero, disculpad, siempre hay un pero, los pocos vehículos y los pocos peatones que deambulamos por esa zona nos encontramos con el estrechamiento de la calzada que pronto será invadida o al menos afectada por las obras, dificultando el paso de los vehículos, mientras que las vallas obligan a los que vamos a pie a hacer un zig zag que aporta una mínima variación a nuestro habitual itinerario. Pero todo sea por el magnífico paseo que espero más pronto que tarde volver a disfrutar en total plenitud.

¡Vaya! A pesar del párroco pondré otra vela a la Virgen para que no haya más retrasos y rezaré también a San PP, San PSOE, Santa Izquierda Unida y Santo VOX para que todos empujen al carro y nadie ponga palos en las ruedas.

Remanso de paz

Por lo demás, una vez pasado el tramo en obras llegó el remanso de paz, justo después del puente del AVE, porque el tráfico rodado en fin de semana es de muchos ciclistas y pocos, muy pocos coches. Al fondo, el Castillete del Pozo Santa María que nos saluda con sus patas de Torre Eiffel, a pequeña escala, porque en esos talleres parisinos fue donde se hizo este emblema de Puertollano.

Regreso a casa

Y, después, el regreso a casa viendo la hora en el reloj de flores, recorrer las fuentes que no funcionan a esa hora temprana y a los gorriones que madrugan cada día, ellos no entienden de fines de semana, para picotear el pan que algún alma caritativa les deja por allí.

Y, como no, seguir escuchando el cántico tan agradable de estos pajarillos mientras el ruido del agua me guía hasta la Fuente Agria, a la que dejó atrás a la vista de nuestra imponente Casa de Baños y de finalmente la Fuente los Leones que también está apagada.

Solo me queda ya enfilar la calle Aduana para, con la imagen de la cúpula de la Asunción presidida por Jesús del Gran Poder con su reluciente corona a la que la luz del nuevo día arranca destellos que llegan incluso a deslumbrarme.

Eso sí, en este recorrido final echo de menos aquellos edificios del pasado siglo, como el hotel Castilla, Círculo de Recreo (después Cine Imperial) o la mucho menos recordada Posada El Sol y otras muchas casas señoriales con llamativos balcones,  que aunque ya desaparecieron o hicieron desaparecer, convirtieron a la también conocida por aquellos entonces como "calle del restregón" en una de las calles más lujosas y a la vez más transitada de mi Puertollano del alma.