Hay ocasiones en las que a los partidos políticos, especialmente a los que hacen oposición por primera vez, se les olvida u omiten que en un pasado no tan lejano, y en el lejano también, estuvieron gobernando y tuvieron los mismos problemas o más que los que hoy pueda haber.
Digo esto por el rifirrafe que han mantenido PSOE y PP por las ratas, rifirrafes en los que no me gusta entrar pero es que en esta ocasión no lo puedo evitar porque, aunque todos sabemos que siempre las ha habido en la laguna de los platos, ahora parecen unas recién llegadas y eso todos sabemos que no es cierto, y es como si nunca hubiesen estado ahí o así nos lo intentan vender.
¿Acaso no recuerdan la de veces que en los medios de comunicación han aparecido todo tipo de ratas, ratones y cucarachas no solo en nuestro paseo de San Gregorio sino hasta en las dependencias de la policía local?
Dando un rápido repaso a la hemeroteca, sin entrar en profundidad, encontramos fotos y artículos periodísticos del 2015, 2018, 2020 y principios de 2023 donde se denunciaba la plaga de roedores y cucarachas en distintos lugares y momentos.
Y si ya entro en la búsqueda de artículos periodísticos o críticas en redes sociales sobre suciedad o limpieza también encontraría muchos, muchos ejemplos. Escribo todo esto porque no creo que sea necesario alarmar a la población denunciando hechos que han sido muy comunes en los últimos y también en los anteriores tiempos. La suciedad en Puertollano, agravada por la contaminación industrial y antes por las miles de estufas y calderas de carbón que lógicamente abundaban en una ciudad minera donde además teníamos el hollín que desprendían en contra, ha sido siempre una asignatura pendiente que ahora se sigue intentando aprobar al menos. Pero, sin hablar de la mala imagen que se da de nuestra ciudad de puertas afuera con publicaciones así cuando se está intentando atraer al turismo, y lo digo porque ese era el comentario que antes se hacía cuando se publicaba algo así y que también se puede aplicar hoy en día, entrar en hacer oposición sin antes mirarse en el espejo del pasado, de los años anteriores a esta legislatura, no es solo una mala forma de llevarla a cabo y una temeridad, sino también un ejercicio de borrado de memoria intenso y un despropósito.