¿Una mesa de trabajo para debatir también la Ordenanza de Terrazas en Puertollano?
El Ayuntamiento de Puertollano ha anunciado la creación de una mesa de trabajo trimestral con la hostelería para mejorar la comunicación, coordinar actividades y mantener un contacto periódico entre ambas partes. La iniciativa, en sí misma, merece una valoración positiva. Todo espacio de diálogo puede contribuir a mejorar la ciudad.
Sin embargo, hay algo que llama poderosamente mi atención y es que la información publicada en la web municipal y replicada por el digital La Comarca de Puertollano explica cómo funcionará esa mesa, pero apenas dice por qué se crea precisamente ahora.
Quien lea esa publicación pensará que responde únicamente al deseo de reforzar la colaboración entre el Ayuntamiento y el sector hostelero. Pero la realidad es que, desde la aprobación y aplicación de la ordenanza de terrazas, el asunto ha generado un intenso debate en la ciudad. Y eso no se menciona en ningún momento cuando a mi juicio ese es posiblemente el principal problema que puede haber en este momento por lo que espero que sea uno de los motivos de debate en esta mesa.
Malestar y críticas
Es cierto que ni el Ayuntamiento ni la representación de los hosteleros han hablado oficialmente de un conflicto. Pero también lo es que distintos hosteleros, a título particular, han expresado públicamente su malestar por la forma en que se aplica la ordenanza. A ello se han sumado las numerosas críticas de vecinos y algún que otro colectivo, que denuncian molestias por el ruido, problemas de accesibilidad y una ocupación del espacio público que, en determinados casos, consideran excesiva. Incluso existe el temor de que determinadas instalaciones acaben consolidándose como si fueran permanentes.
Todo ese debate, que ha llegado también al Pleno municipal y a los medios de comunicación, prácticamente desaparece del comunicado oficial, que ofrece una imagen de absoluta normalidad y deja fuera el contexto que explica por qué esta mesa puede resultar necesaria.
Precisamente por eso sería deseable que este nuevo órgano no se limitara a coordinar actividades o intercambiar impresiones, sino que sirviera también para escuchar todas las sensibilidades, mejorar la aplicación de la ordenanza y buscar un equilibrio entre la actividad económica, el derecho al descanso de los vecinos y el uso razonable del espacio público.
La farola pide ayuda a gritos
Y ya que hablamos de la ocupación y del cuidado del espacio público, quizá el Ayuntamiento debería aplicarse el mismo nivel de exigencia cuando se trata de conservar su propio patrimonio. Hace apenas un año denuncié el lamentable estado de la histórica farola de la Plaza de Villarreal, una de las joyas del mobiliario urbano de Puertollano que está pidiendo a gritos una intervención de urgencia que implicaría la reconstrucción técnica de los elementos perdidos y una puesta en valor que impida que este tesoro de fundición acabe siendo un montón de chatarra con bombillas.
Porque la Administración no solo debe velar por el cumplimiento de las normas sino también debe poner el máximo celo en cuidar lo que nos pertenece porque es patrimonio de todos.
Ese día, cuando las terrazas dejen de ser motivo de controversia y la farola de la Plaza de Villarreal deje de pedir auxilio, las notas de prensa reflejarán una realidad que los ciudadanos podrán reconocer como propia.