Hay silencios que claman al cielo y el de la Plaza de Villarreal es uno de ellos. En el centro del popular "Plazolete Patón", como también se conoce a esta plaza, la soberbia farola de fundición que debería ser el orgullo del mobiliario urbano de Puertollano pasa inadvertida mientras sufre un olvido dañino, no sólo para su imagen sino también para su corazón que poco a poco va quedando a la vista, con daños en su estructura que se van haciendo mayores sin que nadie les ponga remedio.
Un patrimonio "mutilado"
No hay que ser un experto en restauración para sentir pena al acercarse a la base de este gigante de hierro. Los cuatro leones alados, esas figuras mitológicas que costaron en su día la astronómica cifra de dos millones y medio de pesetas, presentan hoy un estado lamentable. Si los miramos de cerca, esos leones muestran las cicatrices del tiempo. Hay roturas visibles en sus bocas y el metal empieza a pedir a gritos una restauración especializada. No se trata solo de mantenimiento, sino de devolverle la integridad a una figura que es parte de nuestra identidad.
¿Cómo es posible que una pieza de este valor histórico y económico languidezca sin que nadie haya movido un dedo para sanearla? No vale la excusa del paso del tiempo; el tiempo pasa para todos, pero el patrimonio se cuida. Lo que vemos hoy en esta majestuosa farola no es envejecimiento natural, es más que nada abandono puro y duro.
La fuente que nos robaron
La historia de esta farola es también la historia del agua. Antiguamente, cuando también se le conocía como la plaza de Don Pedro, había aquí una fuente, dicen que de pago, donde la gente acudía con sus cántaros. Algún edil de la época me recuerda que las fauces de esos seres mitológicos que guardan las esquinas están diseñadas para que el agua brotara de ellas si algún día fuera necesario. Pero al final la boca del manantial se tapó colocando un poste eléctrico que por su magnificencias llama la atención de todo el mundo. Pero es el ejemplo perfecto de una gestión pública que en su momento prefirió anular la historia antes que mantenerla. Por eso, ahora es doloroso ver cómo la farola sobrevive rodeada de la vibrante actividad de nuestras terrazas, que son las que realmente dan vida a la plaza, mientras el Ayuntamiento permite que su propio mobiliario urbano se degrade lenta pero inexorablemente. Los hosteleros cumplen con su labor de dinamizar el espacio, pero ¿quién cumple con la labor de proteger lo que es de todos?
Algo más que pintura
Pero llegado este momento conviene recordar que pintar por encima de la herrumbre no es restaurar. Lo que la farola de la Plaza Villarreal necesita es una intervención de urgencia: una reconstrucción técnica de los elementos perdidos y una puesta en valor que impida que este tesoro de fundición acabe siendo un montón de chatarra con bombillas.
Puertollano no puede permitirse el lujo de perder su memoria por no querer gastar un bote de masilla epoxi y unas horas de mano de obra especializada. Mantener esta farola no es un gasto, es una obligación moral con el pasado y el futuro de nuestra ciudad. Ya basta de mirar hacia otro lado mientras que algunos de nuestros leones pierden los dientes.
La farola
Es una luminaria de gran porte y estilo historicista, cuya función trasciende lo lumínico para convertirse en una pieza de escultura industrial, destacando por su compleja fundición en las figuras de la base y la filigrana de sus brazos.
Esta es una pieza notable de mobiliario urbano ornamental, de estilo ecléctico con influencias neorrenacentistas y barrocas, fabricada típicamente en hierro fundido. Su diseño es monumental y está pensado tanto para la iluminación eficiente como para servir de hito decorativo en una plaza.
A continuación, presento el desglose técnico de sus elementos:
1. Base y Pedestal (Zócalo)
Material: Hierro fundido sobre un plinto de granito gris.
Motivos Zoomorfos: La base es la parte más impresionante, decorada con tres (o cuatro, según su planta) quimeras o leones alados de gran detalle. Estas figuras presentan fauces abiertas, melenas marcadas y alas que se transforman en volutas de acanto.
Elementos Heráldicos: Entre las figuras zoomorfas se aprecian cartelas o escudos ovalados lisos (posiblemente destinados en su origen a albergar el escudo de la ciudad o del fabricante).
2. El Fuste (Columna)
Estructura: El fuste es de sección circular y presenta un diseño anillado o abalaustrado.
Ornamentación: Cuenta con una transición moldurada desde la base hacia la parte superior. Presenta relieves de hojas de acanto y estrías en diferentes secciones, lo que rompe la monotonía del cilindro y le aporta una estética clásica.
3. El Cuerpo Lumínico (Brazos y Faroles)
Esta es una configuración de iluminación múltiple distribuida en dos niveles:
Brazos: Los brazos son de gran complejidad técnica, con volutas en espiral y motivos vegetales (follaje) que actúan como ménsulas para sostener los faroles.
Distribución: Presenta una disposición radial. Se observa un farol central predominante en la cúspide y una corona perimetral de 6 u 8 faroles secundarios a una altura inferior.
Tipología del Farol:
Modelo: Estilo "Villa" o "Fernandino" modificado.
Forma: Tronco-piramidal invertida con cuatro o seis caras de vidrio translúcido.
Remate: Cada farol está coronado por una cúpula metálica con una crestería o corona superior que oculta la ventilación del calor de la luminaria.