Un espacio gastronómico en el Mercado de Puertollano
Desde el Ayuntamiento de Puertollano quieren darle un nuevo aire al Mercado para atraer a nuevo público a través de una amplia oferta gastronómica con espacios para la hostelería que se combinen con los puestos tradicionales de venta, tal y como ha indicado el concejal de Urbanismo, Javier Trujillo.
Una idea con la que han revitalizado una multitud de mercados de abastos de muchas ciudades de España como Málaga, Madrid, o Barcelona y que podría implantarse en Puertollano, porque nuestro mercado languidece con una menguante oferta comercial al haber muchos menos puestos abiertos que en ese añorado pasado cuando este lugar era un hervidero de compradores y vendedores de todo tipo de géneros.
Ha habido ya algún intento inútil para inyectarle más vida, como abrir por las tardes pero se tuvo que dejar de hacer porque no fue suficiente para atraer al público de Puertollano que prefiere la comodidad de las compras en los grandes supermercados donde encuentra prácticamente de todo.
No obstante, el mercado municipal de abastos forma parte de un pequeño comercio al que debemos proteger, porque en un lugar como el mercado nada tiene que envidiar a las grandes superficies ofreciendo además otras muchas ventajas y, al mismo tiempo, beneficiando a nuestro propio tejido empresarial porque el dinero que allí se mueve queda en Puertollano. Aunque, desgraciadamente, en estos momentos sus comerciantes se jubilan sin que nadie ocupe su lugar y ya son muchos los puestos que quedan vacíos por esta causa, dejando una penosa imagen con galerías en las que apenas hay actividad.
Hay que recuperar al público perdido con una nueva visión y también nuevas ideas para nuestro mercado qué pueden pasar precisamente por emular a esos otros muchos mercados de España que han tenido y tienen un gran éxito cambiado su imagen y ampliado su oferta con espacios gastronómicos como el que ahora se estudia para este espacio céntrico y emblemático de nuestra ciudad.
Sería un placer volver a esos viejos tiempos en los que el público se agolpaba en sus pasillos plagados de puestos repletos de productos de calidad con vendedores amables y cercanos como Benito Ruiz, el carnicero, Valentín Agudo con sus dulces y ultramarinos o Alfredo el pescadero. Personajes entrañables de nuestro mercado a los que, como a otros muchos, sigo recordando aunque ya no estén con nosotros.
Por ellos, por todos los demás y por los que aún están ahí, luchando día a día para ofrecernos lo mejor, es hora de que se pongan en marcha soluciones valientes como esta porque no se puede dejar morir a nuestro querido mercado sin intentarlo al menos.