El Brujo está "mejor"

Artículo de Opinión de Julián Gómez, exdirector y fundador de 'La Comarca de Puertollano'

"Estoy mejor" fue la frase más utilizada por Rafael Álvarez "El Brujo" en los más de noventa minutos de su actuación en el auditorio de Puertollano el pasado domingo con su nuevo espectáculo al que ha llamado "Mi vida en el arte". Y la verdad es que, no es que estuviese mejor, no, es que estaba exultante con sus 72 años bien llevados y mejor traídos a lo largo y ancho de más de medio siglo subido a los escenarios. Así, no hay duda de que tiene tablas en una profesión para la que nació ya predestinado.

En Puertollano embrujó al público desde el primer momento, estableciendo ya de inicio un nexo de unión invisible e indivisible entre él, el músico que le acompañaba, Javier Alejano, y todos nosotros.

Su primer conjuro para el embrujamiento comunal fue recordar como vino a Puertollano hace una década y desde entonces se preguntaba cuando iba a volver, una muletilla que repetirá en sus actuaciones pero que se agradece, aunque le faltó el detalle de sentir el infalible efecto de volver tras probar nuestra famosa agua agria. Pero todo se le perdona cuando en muchos momentos se olvida del texto de los místicos, una verdadera excusa a lo largo y ancho de su actuación, para desplegar una tela de araña envuelta en carcajadas con las que ironizó sobre política y politicos. Tuvo palabras para Feijóo o Pedro Sánchez, pero siempre desde el respeto acompañado del mejor y más contagioso humor, como solo un brujo del escenario y la palabra sabe desplegar. No debió de tener mucha información de Puertollano y sus políticos, o ni siquiera se preocupó de ello, pero si tuvo tiempo para comparar a Emiliano Garcia-Page con Sancho Panza y señalar el gran parecido entre ambos en un entrañable guiño a Castilla La Mancha. Recurrió a San Juan de la Cruz y a su fuga de la cárcel de Toledo en una descripción hilarante y a alguna anécdota de Santa Teresa para destacar su belleza e inteligencia. Conocimos a su padre, comerciante y degustador de finos, su madre y hasta al cura de Torre Don Jimeno y su "Conchita Montes". Halagó al violinista que le acompaña y se quejó hasta poner en evidencia al técnico de luces "sindicalista". Nadie escapó de su fina ironía. Más conjuros de humor, menos de poesia, Romeo y Julieta de Zeffireli, la película, alusiones al gran Shakespeare con su admiración y hasta la hora en que tenían que cobrar, las 9:30. Sin olvidarse del público de Almagro al que, no se por qué, crucificó valiéndose del mejor y mayor sentido del humor; y hasta poniendo a prueba al público de Puertollano alecionándolo para aplaudir todos al mismo tiempo con ganas y entre carcajadas. No sé por qué pero desde que vi al Brujo estoy mejor.

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