El corazón minero vuelve a latir con fuerza en Puertollano

Artículo de Opinión de Julián Gómez, exdirector y fundador de 'La Comarca de Puertollano'

Hay ciudades que llevan el fútbol en las venas, pero en Puertollano se lleva en el alma, fundido con el carbón de nuestra historia. El ascenso a la Segunda RFEF no es una casualidad; es el eco de los cánticos en el Cerrú, de aquellos que se negaban a rendirse, la recompensa a las tardes de frío, lluvia, alegrías y también sufrimiento y el fruto de una identidad que se hereda de abuelos a nietos.

Por eso este ascenso es muy especial, porque tras años de lucha y reconstrucción, de caer y volverse a levantar, el club minero demuestra que su sitio está en el fútbol de élite gracias a una gestión que comenzó con la incertidumbre del cambio de directiva y ha terminado con un doble éxito, el ascenso del primer equipo y también del filial. Está vez no se trataba solo de ganar un partido, sino de devolver a la ciudad el prestigio que su historia merece.

Gracias también al público que cada tarde ha estado fiel y expectante en el graderío creando un ambiente eléctrico con el que cada grito empuja el balón. La afición no ha sido el jugador número doce; ha sido el motor que ha mantenido viva la llama en los momentos más difíciles.

Y ahora ver al Calvo Sotelo subir es ver a todo Puertollano levantar la cabeza con orgullo. Es la prueba de que, cuando el esfuerzo se une a la pasión, no hay techo que valga.

"El fútbol en Puertollano no se explica, se siente. Porque ser del Calvo Sotelo es entender que, como ya hicieron nuestros padres y abuelos, por muy profunda que sea la mina, siempre se sale a la superficie para volver a tocar el cielo."

¡Enhorabuena a toda la familia azul! Que este sea solo el primer paso de un camino lleno de éxitos. ¡Aupa Calvo Sotelo!

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