Conservatorio de Danza 'José Granero' de Puertollano: ¿promesas en punto muerto?

Artículo de Opinión de Julián Gómez, exdirector y fundador de 'La Comarca de Puertollano'

En el complejo mapa de la gestión cultural y educativa de nuestra provincia, Puertollano ha ostentado con orgullo durante años una medalla diferencial: albergar el Conservatorio Profesional de Danza "José Granero", uno de los dos únicos conservatorios profesionales de danza públicos que existen en toda la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. 

Conservatorio en Ciudad Real 

Sin embargo, el runrún que llega desde Ciudad Real sobre el creciente interés en abrir un centro homólogo allí no debería leerse como una simple competencia sana. En la realidad política y presupuestaria, supondría un golpe directo a la línea de flotación de los privilegios y potestades formativas de Puertollano. Una amenaza que, para colmo, nos pilla con las defensas bajas y las infraestructuras a medio gas.

El problema no es de talento ni de demanda; el verdadero lastre es el espacio. Fran Arnés, director del centro, lo ponía sobre la mesa de forma tajante en una entrevista reciente que le hice para mi programa de Onda Cero Puertollano e ImasTV: las instalaciones actuales, compartidas de forma precaria con el Centro de Juventud en la calle Malagón, son a todas luces insuficientes. El encaje de bolillos diario para que convivan la energía de los jóvenes de la localidad con las exigencias de un alumnado de conservatorio que roza el centenar y medio de estudiantes es insostenible a largo plazo. Resulta una dolorosa paradoja que un centro que abandera el rendimiento y el cuidado físico de sus jóvenes creadores —aspirando con orgullo a sellos de excelencia como el de 'Vida Saludable'— tenga que ver taponado su crecimiento por la asfixia del espacio. La danza profesional exige aulas específicas, tarimas adecuadas que amortigüen los impactos y prevengan lesiones, vestuarios en condiciones y un ecosistema de concentración que hoy en día está ahogado por la falta de metros cuadrados. Un sacrificio que, además, comparten unas familias de toda la comarca que hacen malabarismos diarios para que sus hijos compaginen las exigencias del instituto con la disciplina artística hasta altas horas de la tarde.

Esperando el traslado

Ante este diagnóstico, la solución municipal parecía clara y se vistió con el traje de las grandes promesas: trasladar el Centro de Juventud a la planta diáfana del céntrico Edificio Tauro, liberando así el espacio vital que el "José Granero" necesita desesperadamente para expandirse y consolidar su blindaje ante cualquier tentativa centralista de la capital. Tal vez por eso el alcalde manifestaba recientemente que la intención del Ayuntamiento es que este nuevo espacio pueda estar habilitado durante el año 2027, "una vez se lleven a cabo las actuaciones necesarias para su acondicionamiento, adaptación y mejora de la accesibilidad". Pero, a día de hoy, esa mudanza al Edificio Tauro es un proyecto fantasma: ni se ha cumplido, ni se ha iniciado el más mínimo movimiento que sugiera su cumplimiento a corto plazo. Y lo peor es que el 2027 es un año electoral en el municipio, lo que puede complicarlo todo; no creo que sirva para aligerarlo de ningún modo. ¡Ojalá me equivoque! Más bien podría servir solo para mantener o alargar una parálisis administrativa que en Puertollano nos conocemos demasiado bien. Y a las obras del Paseo me remito.

Blindar el Conservatorio

Mantener el statu quo actual no es quedarse quietos; es retroceder. Mientras el Ayuntamiento mantenga la promesa en el congelador, Ciudad Real capital ganará argumentos legítimos ante la Consejería de Educación. Dirán que allí hay espacio, que allí hay infraestructuras idóneas y que Puertollano no cuida lo que tiene. Y tendrán razón. Si las administraciones locales no demuestran con hechos y ladrillos su apuesta por blindar el conservatorio, perderemos la exclusividad de un motor cultural que atrae a alumnos de toda la comarca. La parálisis del Edificio Tauro va directamente en contra del futuro de la danza en Puertollano. No podemos permitir que la desidia de gestión o los trasiegos de las elecciones municipales acaben convirtiendo una joya de nuestro patrimonio educativo en un vago recuerdo difuminado hacia la capital. Es hora de pasar de los titulares y los compromisos de campaña a las obras reales. La danza en Puertollano necesita aire para respirar y espacio para crecer; de lo contrario, nos quedaremos quietos en el escenario mientras otros nos roban el protagonismo.

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