De Francisco Franco Bahamonde se ha dicho prácticamente de todo. Pero apenas nada de sus viajes y estancias en la provincia de Ciudad Real. Recordamos que visitó Almadén en 1955 y asistió a una cacería de perdices en Santa Cruz de Mudela en 1959. En 1966 inauguró la Residencia Sanitaria Ntra. Sr. de Alarcos de Ciudad Real y en el mismo año estuvo en Puertollano conociendo el Complejo Industrial. Carmen Polo de Franco, su esposa, visitó Ciudad Real en 1949, posteriormente estuvo dos veces en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol de Ciudad Real 1954/56 y en 1959 en la Encomienda de Mudela. De la cacería de perdices en Santa Cruz de Mudela, quedó un reportaje fotográfico. ¡La memoria irracional de una masacre de aves!
Una cacería insólita
El que suscribe estas líneas, trató y tuvo por compañera de estudios en Madrid a la nieta de Franco, María del Mar Martínez-Bordiu Franco. Corría el año 1974. Ella me refirió un día, al saber que yo era de provincia de Ciudad Real, la cacería que su padre -el marqués de Villaverde- (Cristóbal Martínez-Bordiu y Ortega. Cardiólogo y cirujano, X marqués de Villaverde, casado con Carmen Franco Polo) y su abuelo Francisco Franco tuvieron por nuestras tierras, concretamente en Santa Cruz de Mudela, en la “Encomienda del Castillo de Mudela”. María del Mar me relató como su padre le habló de aquella cacería y la abundancia de perdiz roja en aquella finca. De aquella cacería, pude ver el reportaje fotográfico veintidós años después. Lo realizó el fotógrafo Eduardo Matos. Fue con motivo de una exposición que se le hizo en 1996 en el Museo Municipal Elisa Cendrero de Ciudad Real. Entre las fotos expuestas estaban las de aquellas jornadas cinegéticas en la Encomienda de Mudela. Fotos que en su día estuvieron prohibidas.
El documento gráfico que aportamos, no pretende resaltar la masacre de perdices, admirar asombrados una incongruente carnicería, ni juzgar la presencia cinegética de Franco por nuestros lares, sino la curiosidad documental del tema, el interés sociológico, histórico y antropológico de aquella alucinante cacería y de los personajes que la propiciaron. Guste o no, aquella matanza ocurrió hace 66 años y memoria gráfica de aquel acontecimiento la recogió el fotógrafo Eduardo Matos Barrio. A Matos le requisó la policía los negativos de aquella cacería, y le amenazaron para que no los positivara. Muerto Franco, aquellos negativos y fotografías se publicaron. Son las fotografías que ahora reproducimos de aquella excesiva e innecesaria escabechina. La cacería se hizo en tres jornadas ¡Se ignora lo que ocurrió después con las 4.608 perdices!
A Eduardo Matos le encargaron el reportaje
El fotógrafo Eduardo Matos Barrio (Madrid 1904-Ciudad Real 1995) realizó una copiosa labor fotográfica y fotografió personajes, paisajes, asuntos y hechos de interés periodístico y social. Eduardo Matos antes de su muerte acariciaba la idea de realizar una exposición retrospectiva de fotografías en el “Gran Casino de Ciudad Real”. Un año después de su fallecimiento y coordinado por José López de la Franca Gallego (fue amigo y su asistente en los últimos años de la vida de Matos) y el autor de este tema, organizaron una exposición en el Museo Municipal Elisa Cendrero de Ciudad Real en el año 1996. Exposición de epígrafe: Eduardo Matos: “Imágenes de una vida”. Se editó un folleto de mano con la colaboración de la Excma. Diputación Provincial y el Excmo. Ayuntamiento de Ciudad Real. Posteriormente los promotores de aquella muestra fotográfica (José González Ortiz y José López de la Franca Gallego), publicaron en la BAM (Biblioteca de Autores Manchegos) de la Excma. Diputación Provincial el libro: “Fotografía en Ciudad Real”. Eduardo Matos (1904-1995). Edición de 1998. Algunos de los datos y fotos que aportamos proceden de exposición de 1996 y de la publicación de 1998.
Año 1959 cacería de perdices de Franco. Dos policías requisaron los negativos.
Según Eduardo Matos, una mañana -18 de octubre- recibió una llamada telefónica del Gobernador Civil José Utrera Molina (Gobernador Civil de Ciudad Real, Burgos y Sevilla): “Señor Matos, dentro de una hora y media pasará a recogerlo un coche oficial del Parque Móvil y le llevará a un lugar para que usted haga unas fotografías de su Excelencia el Jefe del Estado. Vaya preparado y guarde discreción absoluta”. Una hora y media más tarde, un vehículo lo recoge en su casa y lo conduce hasta el término municipal de Santa Cruz de Mudela, en la “Encomienda del Castillo de Mudela”, donde Franco estaba llevando a cabo una de las mayores cacerías de su vida y deseaba tener un recuerdo gráfico de las 4.608 perdices que se habían abatido. ¡Se dispararon más de 4.608 cartuchos del calibre 12, munición de caza!¡Algunos tiros se fallarían en esta “Guerra contra las perdices”!
En la finca, Matos preparó cámaras y un objetivo gran angular y después de hacer diversas fotografías, le proporcionaron una escalera para poder dominar la amplia extensión del terreno plagado de perdices muertas. Franco al verlo subido en la escalera bromeó con él diciéndoles a sus ayudantes: “¡Cómo se caiga el fotógrafo y se mate lo tendremos que poner con las perdices!”- nos comentó Matos con sorna, evocando la “graciosa ocurrencia” del caudillo. Matos rehusó saludar a Franco. No tenía un grato recuerdo de él, su padre -Eduardo Matos Cuesta- fue detenido junto al Capitán General de Cataluña y fusilados el 20 de julio de 1936. Estuvo en aquel lugar bajo presión y por orden del Gobernador Civil José Utrera Molina. Después de su trabajo regresó a Ciudad Real en el coche del Gobernador Civil, acompañado por dos policías. En el laboratorio de su casa positivó los negativos y realizó las fotografías en presencia de los policías que así se lo exigieron. De los negativos que le requisaron realizó dos copias y fotografías, una para la Casa Civil de Franco y la otra para él, siendo amenazado seriamente que aquellos negativos y fotografías no debían salir de España, ni ser publicadas en ningún medio de comunicación. Sólo debía estar en su archivo particular.