I.- Introducción: Amplia oposición a puerta cerrada
España e Italia han mantenido históricamente políticas de acogida humanitaria escasamente restrictivas, bordeando los estrictos criterios de otros Estados miembros.
Aunque sus flujos han descendido recientemente, la Unión Europea (U.E.) observa con honda inquietud el volumen acumulado de estas cifras.
En este mismo medio hemos advertido sobre los desafíos de la inmigración. Análisis previos como «Flamantes normas U.E. migración y asilo ¿futuras barreras inmigrantes?» o «Xenofobia y racismo: ¿hacia la creación de sociedades paralelas?» anticipaban este complejo escenario a corto plazo.
La integración migratoria es un proceso difícil, condicionado por las políticas de cada país. Con frecuencia, la gestión comunitaria ha evidenciado una tendencia a «mirar hacia otro lado» según conveniencias coyunturales
En el caso español, existen pocas dudas de que los 500.000 migrantes anunciados ya residen en el país, lo que convierte la medida en un ejercicio de maquillaje político. Como contrapartida, el Parlamento Europeo aprobó el Pacto de la U.E. sobre Migración y Asilo. Esta reforma endurece el control fronterizo y acelera los retornos para establecer filtros severos contra el denominado «efecto llamada»..
II.- La oposición interna ante las 'cifras de la ira'
Según el Instituto Nacional de Estadística, España registra máximos históricos en la concesión de nacionalidades, alcanzando casi 300.000 concesiones con un incremento del 18,7%. Actualmente, unos 2,4 millones de personas han adquirido la nacionalidad española, procedentes principalmente de Marruecos, Colombia y Venezuela. Asimismo, el volumen actual de solicitudes en tramitación roza las 900.000 de expedientes.
Ante esta realidad, la propuesta unilateral de Pedro Sánchez desató una veintena de duras críticas por parte de los mandatarios comunitarios en el último Consejo Europeo en Bruselas. En dicha reunión a puerta cerrada, el presidente español exteriorizó su rechazo a endurecer la política de asilo y a la externalización de los centros de deportación en terceros países.
Gran parte de Europa manifiesta un evidente hartazgo migratorio y teme el impacto de nuevos flujos descontrolados. Italia, Bélgica y Dinamarca lideraron la oposición al proyecto español. Sánchez, por su parte, defendió la idoneidad de la regularización para el crecimiento económico europeo, utilizando la evolución macroeconómica de España como argumento central.
III.- Recelos, desconfianzas e incógnitas
Las complejidades del escenario sugieren que diversos factores concurrentes podrían frustrar la iniciativa gubernamental en un corto margen de tiempo. El análisis de fuentes expertas permite delimitar dos supuestos críticos:
1. Interés electoral y plazos reales:
La regularización de 500.000 personas supondría un incremento potencial de entre
el 1,32% y el 1,33% del censo electoral. Sin embargo, los calendarios electorales
diluyen este impacto: la residencia legal no otorga el derecho al sufragio en
comisiones generales hasta que se completa la jura de la nacionalidad.
2. Fragilidad internacional y el espacio Schengen:
La posición exterior de España es delicada. En Bruselas existe el temor fundado de
que esta regularización masiva derive en un conflicto ante el Tribunal de Justicia de
la Unión Europea (TJUE). La obtención de la regularización abriría la puerta al libre
tránsito sin restricciones por todo el Territorio Schengen.
IV.-Conclusión
Ante la serie de protagonismos políticos a a las que venimos asistiendo, un nuevo pulso unilateral se añade y desafía a la disciplina comunitaria desatando una profunda polémica jurídica, previsiblemente con un recorrido muy incierto dentro de las pretensiones del Ejecutivo español.
Me cuentan, que en el reciente Comité Federal se palpaba en el ambiente una célebre frase bíblica: «Muera yo, y conmigo todos los filisteos», respecto a la continuidad/existencia de un PSOE de presencia necesaria en cualquier ámbito democrático.
Viene al caso una frase de Moisés Wasserman, (Profesor Universidad Colombia), argumentando, “Hay quienes con tal de que le vaya mal a sus oponentes pujan para que se caiga el cielo sobre todos”.
Jesús Antonio Rodríguez Morilla
Doctor en Derecho (Cum Laude)
Diplomado en Estudios Avanzados de la UE
Caballero de Mérito por Real Orden Noruega