Muros invisibles población migratoria

Artículo de Opinión de Jesús Antonio Rodríguez Morilla
 

Fue el 04.05.2016, cuando la Comisión Europea presentó una serie de propuestas para reformar el Sistema Europeo Común de Asilo, vigente en dicha fecha.

Han tenido que suscitarse dos conflictos armados relativamente recientes en UCRANIA y GAZA, para que, el Parlamento Europeo apruebe ocho años más tarde a toda velocidad, todo, guardado al menos, en unos catorce Textos legislativos, sobre los cuales no se discute su sapiencia, pero se duda de una fácil aplicabilidad, desconociéndose su pormenorización.

Ello, debido a que tanto el Parlamento Europeo como la Comisión, arrastran como de costumbre, una especie de antagonismo consistente en una aparente falta de entendimiento a la hora de legislar.

Podría decirse, que han hecho falta distintos “fórceps” para sacar adelante una Ley ya longeva y sobre todo, de carácter delicado en los anaqueles comunitarios.

Desde el Tratado de Maastricht, 1993, (que un servidor recuerde), se sentaron las bases del Tratado de la Unión Europea, tal como la conocemos, patentándose términos como: “Una Europa a dos velocidades o flexible o bien, una Europa a la Carta”, 

Sirvan sobre lo anterior, dos ejemplos: En el espacio Schengen hay 27 países, 23, miembros de la Unión Europea, más 4 que no lo son: Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.

Igualmente, el Euro, el cual no fue adoptado por todos los países, repito, representa actualidad, admitiéndose que las economías de los países comunitarios no se mueven todas a la misma velocidad, por lo que se facilita que algunos adopten políticas más laxas. mientras que otros puedan adherirse a ellas cuando estén preparados, lo cual se contempla podría ser fructífero para la propia U.E., incluso, podría servir, de hecho, ya se aplica dirigido a países aspirantes a pertenecer, al tener los futuros nuevos miembros más tiempo para adaptar sus economías al marco comunitario. 

Pero la U.E. político-económicamente cara a 2025, ha cambiado de forma radical. La referente a  la época de Angela Merkel, como política permisiva hacia la inmigración,  se ha vuelto casi inmanejable ante problemas desafiantes, produciendo como se viene observando tensiones entre los estados miembros sobre cómo gestionar el flujo de migrantes y refugiados que llegan a Europa. 

De ello, ya son doctos Lampedusa en Italia y nuestras Islas Canarias.

Probablemente, a partir de las Elecciones Europeas, la nueva Legislación pase a tener un doble rasero. El primero, pretenda instrumentarse focalizando el problema en dichas Elecciones con soluciones inmediatas. (difícil aplicación). 

Un segundo, muy importante, procurar que las políticas migratorias y de solidaridad de la UE no se conviertan en auténticos mosaicos políticos/complejos ajenos e insensibles a la inmigración, procurando, si hay que establecer un sistema de cuotas de acogidas, éstas se generen humanitariamente entre los estados miembros.
 
Las tensiones observadas respecto a diferencias de opiniones y políticas sobre cómo abordar la crisis migratoria, que incluyen cuestiones como el reparto equitativo de la carga entre los estados miembros, la gestión de las fronteras exteriores de la UE y la protección de los derechos de los migrantes y refugiados, testifican incapacidades y sumas desganas

Actualmente, la UE carece de capacidad operativa para abordar estos desafíos, pues dependen en gran medida de la voluntad política y voluntad de negociación entre los países miembros encontrar soluciones comunes que equilibren las preocupaciones de todos los implicados.

Sin embargo, alcanzar un consenso entre éstos, ha demostrado será muy difícil, ya que algunos estados han expresado preocupaciones sobre la carga económica y social que implica acoger a un gran número de migrantes y refugiados.

En consonancia con lo anterior, surge la pregunta millonaria: ¿Qué significará para España el nuevo futuro de la política migratoria y asilo, si la mayor parte de Europa decide fortificarse contra los próximos flujos migratorios?, precisando que España ha tenido siempre un interés particular en que las políticas adoptadas a nivel de la UE sean efectivas, justas y respetuosas con los derechos humanos.

Finalmente, acude a mi memoria, un Artículo publicado en estas páginas en Mayo 2023, respecto a solidaridad ofrecida por España a EE. UU, relacionada con la acogida de ciudadanos latinoamericanos de múltiples nacionalidades situados en la famosa frontera de este último con México. ¿Tuvo happy end?

Porque no deberíamos seguir en esta ocasión, ni siquiera con el pensamiento, tal modelo U.S.A de esperas indefinidas, provocando el regreso a sus respectivos países.

Jesús Antonio Rodríguez Morilla

Doctor en Derecho (Cum Laude)

Diplomado en Estudios Avanzados de la UE

Caballero de Mérito por Real Orden Noruega

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