Los políticos mienten. No lo digo yo, es una opinión generalizada entre los ciudadanos, máxime cuando un día y otro también aparecen casos de corrupción amparados por la mentira con el objetivo, entre otros, de obtener riqueza. Ir con la verdad por delante sería un serio inconveniente.
Como ejemplo, los diferentes estudios (octubre 2025), indican que el 80% de la juventud española perciben que los políticos mienten. Así que, deriva en un desapego hacia políticos y política en semejante proporción, digno de estudio. Crisis de credibilidad y desconfianza hacia la honestidad política. Entendible, por otro lado, su orfandad política.
Y cómo no, les crea la sensación de que todos ellos son iguales. Tal vez, opinión injusta por cuanto generalizar implica meter en el mismo bombo a aquellos que, de verdad, tienen vocación de servicio público, de intentar hacerles la vida más placentera a los ciudadanos.
¿Cuáles son las causas deliberadas que llevan a mentir a ciertos políticos? Para ganar votos, principalmente. De ahí, que la mentira política (algunos la califican de cambio de criterio) asuma un papel relevante para alcanzar el poder y/o defender el cargo a costa de la verdad.
Aquí entra en escena como actor principal el político populista. El que trata que todos se miren en su espejo y gocen de su simpatía. Y a fe que logran el propósito, este estilo de hacer política es el que viene marcando los debates en toda Europa de un tiempo a esta parte. Populismo asociado a la ignorancia, a la falta de criterio personal, pensamiento crítico, fundamentando el miedo y la inseguridad para todo aquel que esté dispuesto a escucharlo, a veces con inusitada devoción.
Hablar una cantidad infinita de nada amparados por medios de comunicación, que esa es otra cuestión.
Hay que reconocerles que son poseedores de una habilidad extraordinaria para dirigirse no al entendimiento, sino a las emociones, consiguiendo que se admita lo que está lejos de cualquier razonamiento en favor de lo que no es otra cosa que propaganda que jamás llegará a poner en práctica. La mentira política es una distracción.
En el cuento de Pinocho, el hada le indica: “Las mentiras, hijo mío, se reconocen enseguida porque suelen ser de dos clases: hay mentiras que tienen las piernas cortas y mentiras que tiene la nariz larga. La tuya, por lo que veo, es de las que tienen la nariz larga”. El hada pudo ver las consecuencias en el apéndice, aquí como los personajes son reales, no podemos apreciar qué se acorta o alarga.
¿Conocen algún político que haya sido condenado, dimitido, exigida responsabilidad o devuelta la cantidad, en su caso, de su ilegítimo enriquecimiento por practicar la mentira como herramienta frecuente para sus obscenos objetivos?
La mentira política sale gratis.