El patrón-oro
Su aparición se produjo en Inglaterra en 1819, siendo la primera economía mundial en aquel tiempo. Se trataba de un sistema monetario que fijaba el valor de la moneda de cada país en función de la cantidad de oro que poseían. Se estableció que el papel moneda se intercambiara por una determinada cantidad de oro a un precio fijo con el fin de dar estabilidad a los precios y de paso evitar en lo posible la capacidad de los gobiernos para generar inflación a través de la masiva puesta en circulación del dinero. Así la situación, aparece el vínculo libra esterlina-oro.
Es decir, aquel país que tuviera una gran cantidad de oro en sus reservas podría aumentar la emisión de moneda. Por el contrario, aquel país que sus reservas auríferas fueran escasas la posibilidad de emitir billetes se vería reducida. Valor de la moneda vinculado directamente al oro.
En las transacciones internacionales el sistema operaba de tal manera que los países que tuvieran un déficit comercial (las importaciones superaban a las exportaciones) provocaría una salida de oro hacia otros países.
Años más tarde, como consecuencia del crecimiento exponencial de EEUU y el dólar como moneda de referencia mundial, el vínculo es modificado por el dólar-oro fijándose el valor de una onza de oro en dólares, de tal manera que los bancos centrales tenían el derecho de cambiar sus reservas en dólares o viceversa al precio que se había fijado.
Entonces ¿por qué siendo un sistema monetario de gran influencia en la economía mundial que daba estabilidad a los precios y evitaba la inflación no sigue vigente? La respuesta es simple por ser coincidente entre los economistas. EEUU tuvo que poner en marcha de manera desaforada su máquina de hacer billetes por el crecimiento descontrolado del déficit originado por los conflictos bélicos y el resto de países empezaron a sospechar que los dólares emitidos no tenían el respaldo físico suficiente en reservas de oro y propiciaron la ruptura definitiva.
De esa guisa, los países más poderosos económicamente hablando se reúnen en 1944 en la ciudad de Bretton Woods (Estados Unidos) para llegar a acuerdos de política económica a nivel mundial y acabar con el proteccionismo en favor, definitivamente, del liberalismo económico. Y con este “parto”, vino al mundo el Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial ratificando al dólar como moneda de referencia. Y, por ende, la “defunción” del patrón-oro aunque realmente el óbito se produjo en 1971, siendo Presidente de EEUU Richard Nixon tras la guerra de Vietnam.
El dinero ya no está respaldado por el oro, sino que su valor viene definido por la confianza de los gobiernos. Es la bienvenida al “dinero fiduciario”. La bienvenida a un supuesto sistema más moderno que permite a los gobiernos poner en marcha la máquina de fabricar dinero. La bienvenida, en definitiva, a que cada cual haga de su capa un sayo.
Actualmente China es el país con mayor reserva mundial de oro, los Bancos Centrales en los últimos años también han hecho acopio ¿por qué será? ¿tan equivocados están? Hay una realidad palmaria, que el oro ha desplazado al euro como segunda reserva más importante de los Bancos Centrales y que se le sigue considerando un activo refugio en aquellos escenarios donde hay mayor tensión geopolítica. Sería demasiado atrevimiento aventurar la vuelta a tiempos pasados, pero…
Por cierto, España nunca entró en el patrón-oro y hoy seguimos debatiendo las connotaciones positivas o negativas que esa decisión pudieron significar para la economía nacional. Interesante debate que invita al estudio y reflexión.