El 'efecto Hawthorne'

Artículo de Opinión de Félix Calle, doctor en Economía y Empresa
Félix Calle, doctor en Economía y Empresa
Félix Calle, doctor en Economía y Empresa

Si les hablo del 'efecto Hawthorne' es probable que algunos de ustedes, no sepa de qué cosa estoy hablando.

Me explico. El término se debe a los experimentos que entre 1924 y 1939 se realizaron en la Western Electric (Illinois) con la clara intención de demostrar que interesarse por un grupo de trabajadores e introducirles pequeñas modificaciones (no era necesario grandes modificaciones) haría realidad el aumento de su productividad. Es decir, no importa tanto el tema económico como el factor emocional, ya que instrumentalizar los sentimientos de los empleados puede desembocar en resultados sorprendentes. Generar la idea de que la gerencia empresarial se preocupa por su bienestar, y de alguna manera satisfacer las aspiraciones de los empleados mostrándoles reconocimiento. Humanizar igual a rentabilizar.

A lo largo de varios años se ha venido estudiando el referido “efecto” por su impacto en el devenir empresarial, por la ruptura de conceptos arcaicos derivado de la globalización, una vez más, que obliga a reformular los métodos empresariales y mostrarse más competitivos buscando la productividad más eficiente.

Un ejemplo práctico se llevó a cabo en algunas empresas francesas como Decathlon o Michelín, donde la gerencia suprimió la mayor parte del “staff” intermedio otorgando mayor responsabilidad a los asalariados aprovechando la experiencia y conocimiento de los trabajadores y dotarlos de más libertad. Se busca la automotivación y autogestión. Otra manera de reconocer y confiar en sus subordinados.

El caso es que los resultados fueron positivos y de paso, sirvió para formular una clara crítica a la postura patronal de antaño, cuya base era la desconfianza y el control exhaustivo de los asalariados sometidos a jerarquías paralizantes, además de costosas. Es la antigua creencia de no dejar el conocimiento en manos de los trabajadores, imponerles los métodos organizativos de su trabajo para no otorgarles el mínimo poder.

Lo que empíricamente queda demostrado no puede perderse en el tiempo sin que periódicamente se realicen investigaciones internas para determinar la calidad de vida en el trabajo o el estado de ánimo de los empleados, analizar las funciones de cada trabajador. Lejos de una cuestión controladora, es evaluar las especificaciones humanas.

Pura movilización estratégica de los sentimientos.

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