La razones de la sinrazón
Confieso que llevo más de un mes con la página en blanco intentando decir algo acorde a la locura que parece ser el destino de esta nación. Lo sucedido tras de la “lengua sucia y fría” de la riada en Valencia me produce tal vergüenza que soy incapaz de sujetar los improperios que me vienen a la boca viendo el persistente desprecio hacia los que tanto han sufrido. Perdonen las molestias, pero demuestra una vez más la mierda de Estado del que disponemos sin nación y apenas Constitución. Un patriota, dice el fiscal en la película JFK, es el que ante el peligro que corre su patria se planta ante su gobierno. ¿Dónde están los fondos del estado de alarma tras subir los impuestos y la ausencia del ejército tras los relatos y cuentos que cada vez resultan más insoportables para los ciudadanos que no sean rojeras o separatistas? Qué hiriente resulta el dominio de las instituciones públicas Correos, TVE, CIS, El tribunal de Cuentas, el Constitucional, Indra, Telefónica… que en economía avanza hacia un plazo que pagarán nuestros hijos y nietos, y es parte del patrimonio común como de la Carta magna que disponen como de un menú en favor del puto amo y pichona, los colegas en cuadrilla como si no hubiera un mañana, que en compañía del terrorismo nacionalista vasco y ese modelo de democracia que nadie de nuestro entorno tomaría en serio prohibiendo hablar la lengua materna, junto a una dirección de extrema izquierda cuyas ideas parecen más fruto del esplendor de la hierba que de alguien preocupado por esta nación que han convertido en el camello de narco dictaduras bolivarianas entre sus hermanos mayores Rusia, China e Irán que es el eje del mal. España, ya fuera de Europa en cuanto a sus alineamientos internacionales a favor de terroristas palestinos o en contra del presidente Trump no pinta sino como moneda de cambio con lo peor del foro de Puebla en Iberoamérica y que desde las maletas de Delcy ha cambiado su política exterior y en general los valores que nos atañen como civilización.
Repasar los males que acechan en la saga fuga de Pedro Picapiedra con un apoyo del 30 por ciento, no conduce a nada parecido a una experiencia constitucional, ni de nuestro entorno. Si no fuese peligrosa, podría parecer la gesta de este general que comanda a nuestros enemigos internos y externos, próximos y lejanos la de un tonto el haba con suerte en los negocios oscuros como pasar una tesis sin leerla siquiera, o pillarle recontando votos que introducía en su partido y que a partir de la banda de los que le acompañaron en un coche Koldo, Ábalos y el embajador en Waterloo, Santos Cerdán, para conquistar lo que queda de España. Quizá por eso, tras de tantas trolas que sólo un país católico puede olvidar, prefiere no bajarse del Falcon a que le juzgan en la calle a la espera de un tribunal que lo llame a careo. Todas sus maniobras orquestales en la oscuridad me suenan a lo de Abundio que vendió los zapatos para comprarse los cordones, porque visto desde el lado de la fe cada vez resulta más el Príncipe de la mentira que el evangelio señala como un demonio al que habrá de echar por la fuerza de los votos con hisopo, ayuno y oración. No es decir por decir, a los que han abierto el melón de la transición que era la paz entre los españoles de mi tiempo y el abrazo definitivo ente dos combatientes del pasado, que parece no un presidente de una monarquía parlamentaria que alterna su mandato mediante un programa, sino un aprovechategui con asesores y traidores para sofocar los resortes de control de un poder cada vez más tiránico con el concurso de la Fiscalía y el tribunal Constitucional. Su creencia en la república democrática de los años 30 es propia de una asamblea de horteras de bolera con una memoria selectiva que pasan por alto su levantamiento contra ella del 34 o el robo de elecciones del 36 donde la quinta columna parecían religiosos y monjas cuya palma de martirio es más numerosa que las persecuciones de Diocleciano. Hoy, la motorizada de sus tropas consiste en el 80 o 90 por ciento de esos periodistas progres con menos papeles que una liebre que en radio y televisiones son la monda, como el que vició la votación tras el 11 M con la sentencia de que había tres terroristas suicidas en los trenes con tres capas de calzoncillos que le habían confirmado a su vez tres fuentes bien informadas. ¿Saben ustedes si con más calma en estos 20 años ha declarado el locutor de la sexta quiénes eran esas fuentes bien informadas? La pregunta es si este es un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo como gusta la proclama republicana o es una burla insondable, pues yendo a la formación de los ministros la mitad no pasan de un Bachillerato mal hecho, ni su virtud destaca iniciando su fortuna con las mascarillas de la COVID, o su compromiso con los que al borde de la pobreza, un millón cuatrocientos mil parados se han esfumado de sus estadísticas, o la misma compasión que hace que no hallan solicitado ayudas de la Unión europea para la Dana que a una semana de concluir nos acabamos de enterar que no han solicitado, aunque lo habían afirmado. Les puede el triste cuento de los ecologistas que embalsaron la lengua sucia y fría por no limpiar los cauces, igual que sus apotegmas woke de que los hombres no vienen de una mujer, ni las mujeres del amor de un hombre.
Los que le aconsejan que se hable de Franco para favorecer lo buenos que fueron de vacaciones durante la dictadura y habiendo armado una guerra civil que como les advirtió Besteiro no estaban seguros de ganar, debieran preguntarse cuál es, sin embargo, la fuente de la juventud de estos antifranquistas sobrevenidos, sino el julambreo, la inquina contra toda figura que sobresalga, la trola infame hacia sus huestes o la inconstitucional amnistía de los del golpe de estado, o la que se aproxima al fulminar la acusación popular de nuestra Carta y de nuestra tradición secular para favorecer a su consorte. La democracia de estos héroes del silencio es a cualquier precio como dejaron sentado sus próceres, pues ausentes en vida, ahora pelo en pecho y firme el ademán lideran medidas con lo mejor de cada familia que sientan a España como el plomo a las perdices. Qué penita de pueblo cuando sus dirigentes se envalentonan con pacíficos ciudadanos y caen sumisos ante las barbaridades contra un pueblo como Venezuela con ocho millones de personas vagando como sombras por la selva. No es raro que TVE haya gastado lo que no tiene en traerse a un tal Broncano, el de “corona virus oé, corona virus oé”, y a la posadera Lalachus que con sus posaderas mostraba estampitas blasfemas, tan críticos ellos en materia de creencias, que no se pueden aguantar los tratados de teoría que manejan para hundirnos en la miseria. Pobres, no obstante, que presumen de títulos universitarios y ante los jueces -el último refugio de nuestro anhelo de justicia- callan. Decididos a apoyar a los terroristas palestinos se engallan con el presidente de EEUU que ha llevado a firmar la tregua y la paz de Abraham por la que saltó la masacre del 7-O, mientras recompone las amenazas de un mundo en vilo, y silencia -loado sea mi señor- las plataformas woke. Uno oyéndolos razonar contra la naturaleza humana y a favor de la postal natural que venden –“han dejado de creer en Dios para creer en cualquier cosa”- no sabe si reír o llorar, porque en el siglo VI a.C. decía Heráclito de Éfeso que son buenos los que actúan conforme a la naturaleza y dicen la verdad. Ni una cosa ni otra, aparte de meter el cuezo en asuntos internacionales polariza a los vivos por cuestiones de historia, y sostiene una audiencia “pero qué público más tonto tengo”, que cree que el dinero como los reyes magos vienen de oriente. “Qué dirá de mí la historia”, preguntaba el amo, pues según y cómo juzguen los tribunales o la emprendas contra este pueblo pacifico que persiste mucho antes de que tu nacieras. Como el de Picapiedra, tu automóvil va a pedales y algún día se llegará a desmontar la tosca tecnología de tu invento, ya plasmada en la historia de este partido con tan buen corazón que no reparan en medios para eliminar a la media mitad de España.
La mejor imagen que tengo de todo este barrunto en la disputa de izquierda y derecha es la del juicio de Salomón contra las dos madres que se disputaban el hijo. Una prefiriendo entregarlo vivo y entero antes que partido a su adversaria, asunto que refleja bien quiénes se sienten verdaderos y legítimos padres. Y aquellos que no la sienten sino como posesión, e inmisericordes prefieren trocearla a que viva en manos de otros. La verdad queridos supporters es que vuestro rey va desnudo, sin vergüenza y los finísimos paños con los que se adorna no son más sutiles que los de un chorizo encaramado a la magistratura por mor de unas vueltas y revueltas que hacen palidecer de ingenuidad a la Constitución.