Panorámicas del abismo
Para el que mira el continuo cambio del río que nos lleva es preocupante, adónde va lo que se ve y dónde parará lo que no se ve por cuanto amas y tan justo es conservar el pasado que viviste como temer en las trampas del presente pesadillas futuras. Es la eterna tentación entre lo nuevo y lo viejo que toda biografía conoce a poco que alcance las edades de la vida. Cuando jóvenes, aunque más pobres y sin conocer todavía el mundo lo primero en lo que el adolescente repara es la hipocresía en la que los adultos se mueven como pez en el agua y que confirma luego con su trato. Así que al divisar el crepúsculo de la tarde haces señas desde el puente a los compatriotas con los que compartes destino los rumbos que toma la historia. “Soy humano y nada humano me es ajeno”, decía Escipión, el Africano, máxime al tratarse de una cuestión tan urgente entre nuestros compatriotas.
A grosso modo me espeluzna oír hablar del tiempo en que yo viví, y a menudo me pregunto de dónde sacarán los datos para ese relato abracadabrante del pasado con el que justifican los gobernantes los desmanes de su ideología. Por ejemplo, de la buena doctrina de la religión no recuerdo un campeón mayor contra la hipocresía que el resucitado -de ahí que la música de mi tiempo fuera la de los Brincos cuyo late motive era la sinceridad-, ni que dañara mi formación cuando achacaban al respeto humano las flaquezas de la vida social y ensalzaban el valor de la conciencia como tribunal de la verdad. Con el tiempo he comprendido que el orden político de los tiranos florece como los champiñones en la oscuridad de las conciencias individuales debilitadas por la comodidad o la cobardía y el estiércol de las mentiras. Las lagunas de educación se convierten en pozos aprovechables como constata la investigación sociológica hecha por Berelson y Lazarfield sobre la influencia de los medios, donde demuestran que buscamos en la información la exposición selectiva para confirmar lo que ya se cree, la percepción selectiva por ver de encajar lo que se recibe con las convicciones que se llevan dentro y la memorización selectiva que recuerda sólo lo que nos conviene. Muchos se preguntan por qué tras de tantos escándalos del gobierno se sostienen los mismos, y no hay otra razón que este estudio.
Y hablando del franquismo tampoco se tomaron la molestia de instruirnos sobre los hechos que provocaron la guerra, que instigada por el frente popular perdieron ante un general que presumió luego de haber creado una clase media, induciéndonos al mérito en los que nos afanábamos y al desprecio de los pelotas. Ha sido el intento de ganarla esta vez por los de marras que nos hemos instruido de la orquestación de los de “Viva Rusia” que hoy deniegan el derecho a conocer la propia historia. El mismo franquismo no mintió, cuando hablaba del separatismo que durante la transición se pensaba que era una calumnia y hoy nos confirma por dónde marchan las compañías que lo mantienen en la poltrona, o denunciaba la masonería que impulsó en la republica a que media España sobraba en opinión de los cultos que en el 31 se impusieron nacionalmente en unos comicios locales. Lo malo no es lo que hiciera Franco, sino que tuviera razón en lo que ha sucedido, donde la libertad pública aquí consiste en ir contra España.
Nadie de los que conozco, aun de los que militamos en la izquierda para impulsar los sagrados derechos de la libertad, la igualdad o la fraternidad se han arrepentido de abandonar a este doctrinario que lleva en silla gestatoria su culo a la ruina de la nación. Se hace tan duro obedecer a hombres en vez de las leyes que se juraron cumplir que, habiendo dispuesto de tiempo para reflexionar sobre otros episodios de nuestra historia, la prudencia alerta del cambio de régimen ante unos signos premonitorios que lo avecinan, cuando impotentes los mismos partidos de la oposición parecen, y los que nos llevan por la calle de la amargura se aferran al poder como lapas por ser pobres víctimas del injusto pasado. Abochornados de nuestras autoridades tras los mil juicios pendientes, en las próximas elecciones la cosa nostra de la izquierda se presentará junto a antiguos comunistas del frente popular con los separatistas del golpe y el terror para proponer un carismático suicidio. Contaba el papa Ratzinger que la pregunta por Cristo o Barrabás sigue siendo muy oportuna, pues ante “el que es de la verdad, me conoce”, escogemos al expeditivo criminal que lleva adelante cualquier plan. Ya sabemos el resto: “No a ese no, a Barrabás”.