De Paco a Pedro y de Pedro a Paco

Artículo de Opinión de Enrique Buendía

Graves y urgentes tareas se ciernen sobre un pueblo que no sabe bien donde tiene su mano derecha, y lo que resulta fatal, ignora y confunde lo que es bueno con lo que es malo, tomando al tonto por listo y viceversa, pues justamente en esto consistía el programa educativo de Ortega y Gasset. Es difícil tratar de intentarlo con creyentes a machamartillo que no quieren formarse otra opinión que la que está sincronizada y donde todo es aprovechable para confrontar para el día de las elecciones, el único argumento democrático, mientras los jefes satisfechos se dan, como se dice, una vuelta a los melones. Ante la máquina de preparar carne y adhesiones las antiguas distinciones de opinión, creencia, ciencia y conocimiento con las que empezábamos el currículo de Filosofía no tienen vigencia. Si ya informarse lleva tiempo para leer varios medios en consulta, o como formarte en una carrera y conocer el método científico, es ilustrativo cómo manejan el revisionismo histórico, las trampas científicas del clima o los cambios tácticos sobre cuestiones cruciales sin mayores argumentos los pedrodistas de la voz a ti debida. Vean de ejemplo lo que se decía de la amnistía, o de aliarse con los sin patria, o la liberación de sus presos o la malversación de fondos públicos, que en un principio inconstitucionales han pasado a ser jaleados por los mismos por arte de birlibirloque. Fiados a estas costumbres informativas donde el silencio y la reflexión están prohibidos por demonios atávicos que instigan bajo de grandilocuentes palabras clamorosos vicios y que confunden el bien general con el apaño personal. Si al que miente por costumbre se le toma por un adalid de los perversos, ¿cuántos códigos morales se han quebrado, como no sea aquello del canónico Lenin de que la mentira es revolucionaria? Si además se le juzga por chorizo, ¿qué clase de orden social mantenemos, al contrario del bandolero convenciendo a los pobres para pagar las facturas de los pobres ricos? Si pillado como chorizo y mentiroso se acusa de fango a quienes constatan su largo historial de profanador de tumbas, de pucherazo por el que fue dimitido, pero no expulsado, su negligencia durante la pandemia para hacer caja engordando en más de cien mil el número de fallecidos, de asaltador de instituciones del estado el CIS, la TVE, etc. etc. ¿no será otra película la que nos cuentan, por ejemplo, “Fango y cash”? ¿Dónde duermen los famosos ideales que se invocan para que muchos que identificaron socialismo con democracia vayan de costaleros llevándolo en andas, haciendo más temibles las previsiones que los mismos hechos juzgados, ante un choque con la realidad por todo lo alto, y que en forma de conflicto permanente inaugurará su áspera dictadura? De Paco a Pedro y de Pedro a Paco.

Los únicos que se ganan bien el sueldo en semejante empeño son los ingenieros sociales y asesores que de oca en oca y tiro porque me toca puentean los errores y casos flagrantes en una huida hacia adelante hasta dejar irreconocible el solar patrio. Cuando en un sistema político se avecinan tormentas y nadie se pone a cubierto, sólo queda la fe de que a unos a otros se engañan o que se han resignado a estar equivocados por el cariz que toman los asuntos. “Los pueblos mansos son los que crean los tiranos” dice H.G.Wells. No es la primera vez en que sólo el destino puede echarnos una mano si se empecinan en seguir viendo al ciego guiando a otros ciegos como la salida más prometedora. Puertollano no es un caso aislado de estas peripecias nacionales, sino en cierto modo resulta ejemplar. No sólo por haber mandado al consejo de ministros al capullito de Abenójar, cuyo empinamiento de ser cierto la mitad de lo que dicen ya es preocupante, sino porque siendo nuestro primer edil emprendió el problema del Bosque que como dicen no nos deja sino ver el socavón en vez de los árboles. Ni lo que se ha conseguido en tantos años de convergencia democrática al recrear un paseo entre la fuente y la ermita por toda imaginación de sus gestores con una deuda monstruosa, ha dado pie a otra cosa emprendedora que pueda ser aliciente a tantos años de gobiernos incompetentes. Mencionar sus fracasos desde las pistas de alto rendimiento a los árboles del Terry que sucumbieron achicharrados, la escuela de pilotos o los desmanes choriceros contra el erario público por mencionar algunos, no pueden sino lamentarse con el riesgo de fiarse de los concesionarios nacionales de votos, lo único en que parece consistir la democracia del día a día. Si se ganaron elecciones por un aparcamiento con columnas y arcos de hormigón se perderá por lo mismo al ser incapaces de buscar mas fondos que lo dinamiten o lo restauren. Cuando Iniciativa Ciudadana de Puertollano buscaba alguna facultad universitaria en el reparto autonómico pretendía dar un cierto empujón a una ciudad que sólo parece un pueblo preocupado en tareas de albañilería que culminarían con alicatar la chimenea cuadrá. Siguen hablándome los taxistas de Madrid del pueblo de las dos mentiras y yo ya no respondo porque lo que no es cierto geográficamente, acaso lo sea políticamente. La sospecha de las ayudas Miner que vinieron de la mano del ministro Piqué del gobierno Aznar y no de quienes la administraron, como la ruina caracolera que atraen los escaladores socialistas no merecen ni comentario al paso de tantos munícipes que ni en rogativas ni en prerrogativas atienden. Difícilmente se puede ilusionar cuando ayunos de ilusión vemos intercambiarse la política municipal en los arrabales de la nacional.

Ahora nos proponen que financiemos embajadas para que, en el colmo de la desventura, paguemos por el desprecio que nos tienen por ser gorrones en vez de emprendedores separatistas y previa renuncia a la misma herencia que recibimos al nacer, la de formar parte de un pueblo antiguo que busca su lugar y su tiempo. Viendo el empaque de los insisten en esta dirección ciertamente hacia el abismo, y a la vista de los resultados electorales no mejores que los económicos, educativos o innovadores uno quisiera desaparecer, o como antiguos alumnos que apenas se cruzan la mirada porque no hay nada fuera de bromas y chascarrillos que hablar, pero recordando a santo Tomás: “Así como es imposible la vida social del hombre sin la verdad, así también lo es sin alegría”

El odio africano a la derecha por sentir la patria como propia o creer que la religión es parte esencial del espíritu de nuestra nación como la búsqueda del bien común, iluminan el pasado con el que piensan alborotarnos sus distinguidas señorías desde la quema de conventos y archivos a pasar a cuchillo o tortura a los misaires, aquellos que disparaban al cielo para matar a todo dios, tan entrañables, tan asesinos, que continúan el fracaso de la educación según Ortega ¿Puede la alternancia municipal curarnos de estos males o tenemos que esperar otra vida para gustar de un pueblo de menos mentiras?

Comentarios