El esplendor de la yerba
Estupefacto con estos tiempos que unos califican como la decadencia y ruina de occidente, y otros la feliz arribada a la agenda 20/30 “donde seremos felices sin tener nada”, la gradación entre apocalípticos e integrados parece ser la misma de la que hablaba hace más 30 años el autor de El nombre de la rosa, Umberto Eco. En nuestro dichoso país, la vuelta del presidente electo en la democracia más antigua, Donald Trump, enciende las tertulias indigestas sobre el apocalipsis que se nos viene encima mientras España enfila el despeñadero entre los estertores del régimen democrático que nos prometimos. Yo me conformo sólo con respirar al aire libre tras la claustrofobia del puritanismo de importación woke de esta izquierda sin estudios ni otra titulación que, surgida del esplendor de la yerba hablan de lo que haga falta, sea el viento, la tierra, cancelar el pasado o dictar el futuro, haciendo de la corrección política un derecho de pernada a nuestra forma de hablar y pensar. Pero viendo el nivel de virtud republicana de este gobierno en minoría y su cuadrilla de terroristas, golpistas y mochileros de andar por casa, lamento tanto los estragos de la yerba en tan eminentes mentes en barbecho como el cariz de sus intenciones dinamiteras y entuertos separatistas cuya simple enumeración llenarían el espacio de este artículo. Sean las mujeres, los trans, el campo, los animales o la naturaleza, el despilfarro ideológico de estos chiringuitos que están pidiendo una buena motosierra, desde su hegemonía moral habla de poner fin a la civilización judeocristiana que nos fundó y en la que algunos reaccionarios como yo que combatimos contra Franco no nos hemos ganado el derecho de estar a la altura de estos iluminati que en aulas y tertulias, cines y teatros predican con nuestra subvención y contra nuestro sentido común. No les falta valor para cargarse a la nación constitucional o a la misma naturaleza confundiendo las inclinaciones con los géneros, aunque su más sentida orientación siga siendo propalar otro sistema económico semejante al que fracasó en la URSS y que ejemplifican las dictaduras (todas son de izquierdas) de extremo oriente y Latinoamérica. Entre estas dos liquidaciones de civilización y sistema económico se ventilan todas sus opciones políticas con la desvergüenza que les caracteriza y como se dice con menos papeles que una liebre. Aquí pasa por el culto al jefe de la banda del Peugeot que sin reparar en trolas artesanas y bulos contra los que destapan el compadreo, da en ofensas a los que creen en un derecho natural o velan el juramento de la constitución, llamando fascistas a todo el que se oponga, éstos que cargan con más de cien millones de muertos a sus espaldas, o ultraliberales a los que piensan que el empleo y la riqueza no proceden precisamente del Estado. Así que al escarnio de sus enemigos difunden el empobrecimiento económico confundiendo lo público con lo estatalizado y esto como sinónimo de justo, curiosamente los que ceden las fronteras, lo primordial del Estado a sus socios, mientras los buenos resultados de las empresas privadas tachan de latrocinio y con culpas imaginarias e impuestos confiscatorios deshacen lo mejor del franquismo una extensa clase social media. En ellos, lo que no es un error resulta un crimen.
La propiedad, base indiscernible de la libertad personal se toma como satán contra sus proyectos de adoctrinamiento totalitario sirviéndose de las resonancias sentimentales de nuestra cultura católica para implantar sus dogmas. El resumen está a la vista, habiendo bajado el nivel de vida ( de 0,7 cts. por dólar antes de Zapatero a 0,4 cts. por dólar actuales) expanden el nivel de dependencia con la multiplicación de pobres para que les mendiguen, y aparezcamos en los índices de confianza en el patrocinio del Estado entre los más altos. Al mismo tiempo -como así surge en las causas penales pendientes- nos entregan a ser los camellos ideológicos de Petro y Maduro y sus hermanos mayores Rusia y China, (ya ha contratado el sonriente Zapatero para el cartel de Puebla a un espía chino, buscado por otras sospechas). Sólo así se puede entender que tomen el socialismo y sus aberraciones como un mal necesario y como nefasto lo que suene a derecha y fuera de toda lógica la tradición, la creencia y el mérito. Cuando gracias a ese malvado sistema económico político que llamamos liberal han bajado los niveles de pobreza en el mundo, no se hartan de hablar de desigualdad los que aspiran a un comunismo revenido. O el relato sobre las energías de unos amantes de la naturaleza que proclaman tantos sexos como alguno se autoperciba, secuestrando y entorpeciendo el desarrollo económico que va a convertir Europa en un parque temático conforme a los ecologistas alemanes, sandías verdes por fuera y rojos por dentro, desechan los avances del conocimiento humano como la energía nuclear aplicada dentro de las leyes. Mientras la extinción de la nación se juega en el compadreo y cambalache de los socios, no es raro que surjan partidos que no se resignen a la obediencia de otro ámbito que la misma nación para la aplicación del derecho. Por no hablar de ese totum revolutum de la cultura que subvenciona películas calamitosas de asistencia o más allá el talismán de la educación que nos condena al nivel ínfimo para no trasmitir conocimientos, sino consignas y condenar la historia por sacar brillo al uniforme de los milicianos. Lo mismo que se extrañan de que los funcionarios de MUFACE opten por la sanidad privada, pronto irán a por la enseñanza concertada para que todos compartan el mismo mejunje. Se empeñan en no enterarse de su mejor gestión, algo más que escandalosa en uno y otro sector que la pública, y que la libertad cuente con la satisfacción de sus clientes. En contra de la libertad son capaces hasta de no enterarse, pero no paran en mientes al descalificar el mérito a la hora de optar a un puesto de la administración o el desempeño de los cargos públicos lo que resulta indigno en cualquier democracia, pues si no mandan los mejores basta que rifen los cargos por fidelidad perruna. No es raro que ahora arremetan contra el poder judicial, que enterró precisamente el absolutismo en su día, pues a él quieren volver no tanto por estar incursos en multitud de chanchullos familiares y de estrechos conocidos, como para facilitar el paso sin anuencia democrática al régimen que más les convenga a estos soberanos zurupetos. ¿Quién se dejaría operar, como ahora pretenden con los jueces, por alguien cuyo mérito sea hablar euskaldún o catalá o ensalzar las glorias de la internacional en vez de por un profesional? Este galimatías impartido a personas sin mucho juicio lleva a consignas que alguien menos acérrimo detestaría.
Sin el mérito cesa la movilidad social para los hijos de las familias pobres que han de renunciar por mucha capacidad o sacrificio que le pongan al ascenso social, condenados a persistir sin esperanza en la ignominia de un sistema social injusto. Que el mérito no sea la medida del valor de cada hombre es dejar como se demuestra a diario al chanchullo lo de dirigir el país o una institución. Y pensar que por el favoritismo nos rebelábamos contra Franco… Por lo que toca a nuestra región, acaba de aparecer Pepe Bono cuya conclusión tras largo tiempo de examen es que Sánchez “es un hombre honrado y un político honesto”, así como suena. Cualquiera diría que Dios los cría y ellos se juntan, pues comparten en República Dominicana viajes numerosos y quién sabe cuánto más el vendedor de patrulleras americanas vetadas luego por su tecnología y cedidas por España a narcoestados de Venezuela y Colombia. Sus declaraciones son de tal enjundia que no puede entenderse sino “como unidad de destino en lo universal” de ese partido que ahora como en la hora de su historia negocia con la basura antiespañola para ponerse al frente de la misma. Lo viene diciendo Paje a quien van dirigidas estas declaraciones a fin de que amortigüe sus críticas, se cede en lo que se tiene, no en lo que es. Paje como el cuclillo o el pájaro pinto seguirá poniendo en un lugar los huevos y en otro los gritos, pero ojalá que unos y otros celebren en las urnas un contundente piñazo. Después de llamar a Trump “desalmado” y un “imbécil”, piensa el antiguo director de los espías españoles cuyos archivos retiene en su beneficio, y afincado hoy en el país centro americano, que es “un imitador de Hitler”, lo que dice mucho de su cultura y poco de sus relaciones
Puede que en esta situación nos sirva aun la cita de Gandalf en el Señor de los Anillos: “Descubrí que son en las pequeñas acciones cotidianas de la gente común las que mantienen a raya a la oscuridad” Aunque lo más sensato viendo lo que nos amenaza para aquellos que han de oponerse a este estado de cosas sea el discurso de Aragorn ante la Puerta Negra: “Pudiera llegar el día en que el valor de los hombres decayera, en que olvidáramos a nuestros compañeros y se rompieran los lazos de nuestra comunidad, pero hoy no es ese día… en que una hora de lobos y escudos rotos reabrieran la consumación de la edad de los hombres, ¡pero hoy no es ese día! ¡En este día lucharemos! ¡Por todo aquello que vuestro corazón ama de esta buena tierra os llamo a luchar, hombres del Oeste!”