Internet e inteligencia artificial... ¿cara o cruz?

Artículo de Opinión de Fulgencio Ruiz Serrano

Fulgencio Ruiz Serrano.- El final del siglo pasado y lo que llevamos de este, están marcados por la revolución tecnológica, los avances en la era del CHIPS son incesantes y el exponente principal de los cambios y avances en cascada de esta revolución lo lideran INTERNET y la IA.

Las posibilidades que INTERNET nos ofrece para ampliar el conocimiento humano y llevarlo hasta el último rincón del mundo, así como sus ventajas para facilitar y mejorar muchos aspectos de la vida de la gente son indudables, si bien junto a esa cara buena esta la otra, la cruz, que un sistema tan poderoso se utilice mal, por la codicia de sus propietarios o el mal uso para el engaño, la manipulación, el robo o incluso el crimen.

Los cambios están afectando a todos los campos de la vida de las personas, tanto es así que hoy viajamos, compramos, comemos, nos divertimos o peleamos, nos amamos o nos odiamos, casi siempre de la mano de INTERNET y sus redes, los hábitos de las personas, incluso las rutinas, no digamos otros como el laboral o las relaciones sociales, económicas o políticas; prácticamente toda nuestra vida se desarrolla y tiene el sello internet, de aquí que cuando ocurre algún apagón por pequeño que sea, lo vivimos como una tragedia, se paraliza todo, cunden los nervios y los miedos, esperando con ansiedad que vuelva la luz de INTERNET.

La realidad en este mundo de la era INTERNET, es que esta tecnología tan vital y determinante en nuestras vidas, está en muy pocas manos, tan pocas que sus dueños lideran enormes compañías globales de grupos empresariales que controlan todo un entramado que nos dictan las modas y los gustos, produciendo o distribuyendo todo tipo de productos y mercancías para abastecer un mercado con un crecimiento exponencial que resulta insostenible para la salud medioambiental del planeta.

Esta era de INTERNET, de CHIPS cada vez más potentes que dejan a los anteriores para el museo, unido al afán humano por hacer negocio y dinero, está acelerando de manera brutal el consumismo y los desechos y basura que nadie quiere y que terminan olvidados en países de África o Asia, en enormes cementerios o en playas y mares, creando zonas marítimas con gigantescos basureros en islas con dimensiones que asustan, la mayor esta en el Pacifico y ocupa tres veces el tamaño de Francia.

Si bien es verdad que los residuos de estas sociedades consumistas de usar y tirar que envenenan el planeta, existen desde antes que la era digital, fue el petróleo quien abrió la veda a nivel mundial, también es cierto que la llegada de toda esta tecnología ha facilitado y abaratado muchos costes en producciones industriales de todo tipo que terminan su corta vida en el olvido del abandono, pero afectando negativamente al medio natural.

Capítulo aparte merece INTERNET en su uso para las redes sociales, o más bien para su mal uso, hoy en las redes se producen tantos engaños, robos y delincuencia como en la vida real, son tantas las trampas que se inventan y las ponen tan atractivas, que resulta difícil no pisar alguna mina en un campo tan bien sembrado.

La legislación en esta materia para poner freno a esta epidemia, es casi inexistente y los delincuentes han encontrado un método fácil y cómodo para robar, desde el sofá de su casa o incluso desde oficinas o empresas, creadas con la finalidad de engañar y robar camufladas detrás de testaferros y destinos internacionales opacos.

La ley de la selva que impera en INTERNET, bajo el paraguas de una supuesta libertad, es un ropaje que les sirve a los propietarios para hacer caja, acumular grandes fortunas, comprar empresas rivales y crear monopolios globales que les da un poder e influencia desmedido, siendo sus ejecutivos, vistos y tratados como si fueran jefes de estados.

Por si fuera poco, ahora se añade al pastel, la IA, la Inteligencia Artificial que está entrando con una fuerza inusitada y creando espacios que se escapan de todo control, la IA está siendo cuestionada por expertos y sectores científicos que alertan sobre los peligros de su mala utilización y piden abiertamente y con urgencia crear un marco normativo al respecto. Dicen que una IA que crezca sin normas, puede terminar con la libertad y la privacidad de las personas y favorecer sistemas políticos autoritarios, además de problemas éticos.

Localizar, identificar y combatir un uso indebido o engañoso a gran escala de la IA con objetivos de poder o enriquecimiento y despreciando sus consecuencias negativas para el ser humano, es el reto a resolver, si bien hasta el momento, salvo una norma pionera que se puso en marcha, hace muy poco en la UE, no existe en el mundo marco legal alguno y esto aumenta la sensación de selva misteriosa que, a mi juicio, el ciudadano medio tiene del funcionamiento de estas nuevas tecnologías.

En el capítulo de información y comunicación la IA ha llegado y paradójicamente la ciudadanía no está mejor informada, cunde más la desinformación, los grandes grupos empresariales propietarios, son en buena parte los mismos y casi todos de EE.UU., pocos de China o la UE, hoy con la IA es más fácil desinformar, enredar o mentir, lo hacen con una calidad técnica tan buena y una apariencia de realidad/verdad tan autentica que desmontar campañas de propaganda y bulos, tienen una gran dificultad.

Concluyendo, como diría la canción, “Ni contigo ni sin ti , tienen mis males remedio”, la ciencia avanza y es un hecho imparable, pero la velocidad con la que el hombre está acelerando todos estos procesos en las últimas décadas, nos está superando y el sistema avanza a tal velocidad que genera problemas de gran calado, lo que está dejando atrás nuestra capacidad como humanidad para encontrar respuestas políticas con grandes pactos que permitan reconducir y controlar un fenómeno de nivel global, que nunca antes en la historia del ser humano en el planeta Tierra, se nos planteó con esta urgencia.

Fulgencio Ruiz Serrano