Una mala experiencia con el Servicio de Farmacia del hospital de Puertollano
Por la presente quiero poner en su conocimiento lo que me sucedió el pasado 14 de febrero de 2024 en el Servicio de Farmacia del hospital de Puertollano con una enfermera.
En primer lugar, quiero confirmar que no estoy equivocada, al afirmar que el Servicio de Farmacia está abierto al público en horario de 8:30 a 14:30 horas en días laborables para atender la demandas de los usuarios que son de su competencia, tengan o no cita. Entiendo que, por eficacia y eficiencia del Servicio, a los usuarios a los que atiende con regularidad les dé cita. Pero eso no impide que dicho Servicio tenga la obligación de atender las demandas de los usuarios del SESCAM, tengan o no cita.
Por otro lado, me parece un agravio comparativo con los pacientes que no precisan de estas medicaciones de dispensación restringida, a los cuales no se les imponen las trabas administrativas (citas previas, horarios restringidos, un solo lugar de obtención de la medicación, quejas, malas caras y malas formas del personal que te atiende, cuando por cualquier circunstancia, no hemos podido ir en la fecha de la cita, etc) que sufrimos los pacientes que necesitamos estas medicaciones, a pesar de que nuestra salud es en general mas precaria.
El pasado 14 de febrero acudí a recoger el tratamiento que tengo prescrito. Fue un día después de estar citada, por circunstancias que no vienen al caso, pero se lo justifiqué a la enfermera, la cual se mostró molesta a pesar de que no hubiese nadie esperando fuera, y creo que la vez anterior, también me atendió la misma persona, porque su actitud fue muy parecida, por problema también con la cita.
Esta persona parece tener fijación con imponerme la fecha de la cita, sin darme opción a que la acordemos según su agenda y mis necesidades. En ningún momento se mostró empática conmigo, cualidad imprescindible en un buen profesional de enfermería. Su actitud era de prepotencia, y a pesar de que le dije que el 22 de marzo no podría recoger la medicación, me contestó que no me iba a cambiar la cita y que si iba sin cita no me daría el tratamiento.
Indignada por su actitud desafiante, le pedí que se identificara para ponerle una reclamación, ya que no llevaba la acreditación preceptiva, ni ella ni sus compañeras, a lo que se negó en rotundo.
El resto de los acontecimientos los conoce la Dirección de Enfermería, pues fui acompañada por una supervisora de área a Atención al Paciente.
Cometí un error cuando me dieron la identidad de esta persona, al creer que podíamos llegar a un entendimiento sin tener que reclamar por escrito. Fue imposible, ya que se negó rotundamente a hablar conmigo y solo conseguí que me mandaran a la Seguridad del hospital, que además de intimidarme, me hicieron sentir como si yo fuera un peligro, por lo que volví a llamar a la supervisora de área, que bajó y me tranquilizó.
Asimismo, quisiera que me cambiaran la cita del día 22 de marzo y me la adelantaran, pues salgo de viaje ese día, empiezo el tratamiento el Jueves Santo y no vuelvo hasta después de Semana Santa
También quiero destacar que tanto las supervisoras de área, como el personal de Atención al Paciente y el farmacéutico, que sí estaba identificado, me trataron con corrección.
En cualquier caso, quiero pedir disculpas a quién pudo haberse ofendido por mi aptitud, en ningún caso fue mi intención molestar a nadie.
También quiero poner en su conocimiento que he necesitado unos días para recuperarme, de forma parcial, del estrés sufrido tras este incidente, lo que sin duda repercutirá negativamente en mi precaria salud, lo cual difiere radicalmente de lo objetivos del servicio de salud y de las personas que prestan sus servicios en el SESCAM.
Esperando que no se repitan hechos similares cuando vuelva a por mí medicación y a por la nueva cita, y que la persona que me atienda tenga en cuenta la agenda del Servicio y mis intereses, aprovecho la ocasión para saludarle atentamente.