Puertollano: Respecto a los pájaros que ya no anidan

Carta al Director de Ángel Mozos

Como representante del colectivo que está promoviendo la creación del bike park La Minilla de Puertollano, quisiera responder a la publicación que nuestro conciudadano Francisco Mora ha realizado en contra de esta actividad en diversos medios.

Lo primero, por supuesto, respetar su opinión. Vivimos en pluralidad y es normal que lo que unos vecinos ven necesario otros lo puedan ver inapropiado.

Espero que con las explicaciones que expresaré a continuación, la idea de este señor y quienes hayan podido resonar con él se acerque más a la nuestra.

Para empezar, comentar que para la creación de este espacio de práctica deportiva al aire libre se buscó un lugar que pudiera acercar a los chavales a la naturaleza pero sin que llegase a ser un entorno natural para no afectar un lugar con mayor valor. Ese fue uno de los motivos que nos impulsó a usar esa zona. Un entorno que ya estaba totalmente humanizado pues no sólo está la plataforma del campo de fútbol que es totalmente artificial, sino también las instalaciones del servicio de aguas, el carril bici, la carretera del Villar, la calle Magdalena, torres eléctricas…y que, además, estaba totalmente abandonada hasta hace apenas dos años (como pude comprobar al preguntar a vecinos de la zona y como se puede comprobar aún por el tamaño de las ramas secas que cuelgan de los árboles), hecho este último con el cual esperábamos no afectar a nadie (o al menor número posible) con el uso que se pretendía.

O sea, se estudió la manera de afectar en la menor medida posible tanto al Medio Natural como a los vecinos.

Por otro lado, comentar que los trabajos y materiales que se están usando son totalmente inocuos y de kilómetro cero. Todo lo que se ha hecho es mover tierra de esa misma zona y usar maderas que van a ir a vertedero y que nosotros recuperamos y reutilizamos. Con maquinaria sólo se ha podido contar unas horas, el grueso del trabajo se está realizando con trabajo manual, en especial de los jóvenes de la ciudad (e incluso de localidades cercanas) que lo están trabajando con ilusión a base de carretilla, pala, rastrillo, azada…los vecinos pueden dar crédito de esto.

Comentar también que si bien es cierto que al mover la tierra esta puede generar un impacto visual al principio, la realidad es que en pocas semanas la hierba vuelve a colonizar las partes no transitadas, devolviendo el verdor y naturalidad a todo. Este proceso incluso lo potenciamos repartiendo por estas partes la cubierta vegetal removida, haciendo más fácil y rápida la recuperación.

Todo esto es fácilmente comprobable.

Y ya, desde lo personal, comentar que quien me conoce sabe que soy ecologista hasta la médula desde niño, pero no sólo de ideología, sino desde la más radical y precoz práctica en lo personal y dedicación en lo profesional y en mi acción de voluntariado. Incluso, y esto es algo que no muchos pueden decir, con una gran implicación en mi economía personal y familiar.

No obstante lo anterior, algo que nunca me ha costado entender es que el ser humano tiene que tener su espacio en este planeta, dentro de la Naturaleza. Que es verdad que somos un ser diferente a los demás pero que podemos tener lugares donde disfrutar del aire libre con diferente grado de humanización.

No podemos dejar de ofrecer lugares a nuestros jóvenes y resto de deportistas donde disfrutar del verdor, del contacto con la tierra, de salir del asfalto. Y la zona donde se ubica el bike park es una zona ya bastante humanizada, incluida dentro del núcleo urbano, por lo que se presta totalmente a este uso y permitiendo, a su vez, que no se tengan que usar otras zonas más naturales y vulnerables.

En cuanto a mi pensamiento sobre lo social, sé que es complicada la convivencia, pero si no somos intolerantes es mucho más fácil.

Nosotros intentamos que la zona siga siendo disfrutada por otros vecinos y haremos todo lo posible para que convivamos todos juntos.

Nos llevamos a casa día sí día también cacas de perro pegadas a nuestras ruedas pero entendemos que nuestros vecinos también quieren disfrutar de ese espacio.

Aguantamos con paciencia que los chavales que van a hacer botellón allí (sí, a ese espacio tan idílico que nos intenta reflejar el artículo anterior siempre han acudido los jóvenes a beber y fumar, precisamente por su abandono) nos rompan cosas, pero entendemos que no somos dueños únicos de nuestra ciudad.

Explicamos con paciencia a paseantes y a ciclistas despistados el proyecto y cómo pueden disfrutar del sitio en convivencia.

En fin…entendemos que la ciudad es de todos, que hay un sitio para cada cosa y para cada persona y que todo es más fácil si nos ponemos en el lugar del otro.

Por otro lado, pienso que nuestra juventud requiere nuestro mayor apoyo y atención y que ofrecerles alternativas de ocio, máxime si son deportivas, al aire libre y en comunidad, es prioritario actualmente.

PD.: estáis todxs invitadxs al bike park. Hemos creado con esfuerzo e ilusión este lugar para disfrute de TODXS, ciclistas pequeños, grandes, expertos e inexpertos (en especial estos) y disfrutamos más cuando estamos juntos.

Esta es la ubicación: https://maps.app.goo.gl/31fvf3fsoKcYq6EBA Y este nuestro Instagram: laminilla_bikepark